martes, 19 de abril de 2016

Muerte al Estado… Intentos de solución a la desigualdad social del sXIX

“La emoción dominante era la ira,
 una ira madura y lacerante que surgía casi en cada página:
 ira contra América, ira contra la hipocresía política, 
ira como arma para destruir los mitos nacionales” 
Paul Auster – Leviatán 


Tratar de definir en la actualidad el concepto de anarquismo, es enfrentarse a la dificultad de desmitificar una ideología que pretendió pensar el mundo de diferente manera; y aún que sus orígenes pudieran argumentarse antes del siglo XIX, es en este periodo histórico en el que encuentra sus máximos exponentes y por desgracia, el inicio de su derrumbe en el imaginario de la sociedad contemporánea, para ello se debe reconocer que no se trata de algún credo dogmático del pasado, de una secta de locos y desadaptados, de un culto desquiciado antisocial; sino tratar de confrontar la deformación ideológica que la cultura occidental desde las visiones capitalistas y comunistas han impuesto sobre esta particular forma de concebir el mundo; siempre teniendo en cuenta que durante el siglo XIX y principios del XX, ésta ideología tuvo diferentes pensadores y diferentes formas de entenderla. 



Procuremos entonces la disquisición de lo que significó para el hombre del siglo XIX esta ideología que en un inicio fue de la mano con la alternativa socialista; tratar de contribuir en la construcción historiográfica de una narrativa que permita comprender la transmutación en el imaginario colectivo: de una ideología de resistencia teórica, a ese Leviatán contracultural terrorista con el que comúnmente se le asocia; y procurar rescatar los elementos sustantivos de sus principales ideólogos y que pudieran ser repensados y utilizados por las sociedades contemporáneas. 

Para iniciar, procurando un mero acercamiento definitorio, podría decirse que se trata de una concepción ética y política sobre la vida social, que se rebela contra todo tipo de enajenación autoritaria del hombre sobre el hombre mismo. Etimológicamente la palabra anarquía deriva del griego: a = negativo, y arkhein, autoridad. 


El anarquismo del siglo XIX, plantea una alternativa a los planteamientos de Hobbes (1588 – 1679) y la doctrina de la guerra de todos contra todos tan común en el viejo régimen. Pero también se constituye como oposición a los planteamientos de Rousseau (1712 -1778), pues se propone evitar la hipoteca parcial de la vida de los desposeídos; es decir procuraba constituirse como un camino diferente a la época moderna. En el siglo XIX hay muchos tipos de anarquismos, tantos como anarquistas existieron pacifistas, terroristas, individualistas, socialistas, organizacionistas, anti-organizacionistas, sindicalistas, campesinos, utopistas, etc…Pero todos se rebelan contra cualquier tipo de autoridad del hombre sobre el hombre mismo, con una propuesta ética y política muy característica, basada en el concepto de libertad. Más allá de las diferencias que existen entre los distintos anarquistas, en el fondo todos entendieron lo mismo: que es mejor la asociación a la confrontación (Malatesta). 

Las diferentes posiciones del anarquismo como doctrina política y como filosofía de vida, generó una serie de tácticas de acción: violencia, pacifismo, conspiración, colectivismo, comunismo, etc... Que manifiestan el hecho de que las contradicciones existentes entre la anarquía, los diferentes modos de entenderla, y su utilización en la conformación de un estilo de vida o un modelo de alternativa política, no permitirán una victoria real sin sacrificar sus propios principios. 

Anarquía suele ser entendida como terror, caos y desorden; pero desde la perspectiva de la revisión historiográfica que aquí se presenta, quizá pudiera reconsiderarse más cercana a los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que la democracia contemporánea presume de origen. La manipulación informativa que los intereses de la clase burguesa del siglo XIX, generaron en torno a los principios anarquistas una falsa percepción y simplificación a una ideología más compleja de lo que comúnmente concebimos, uno de los obstáculos para favorecer la independencia en el pensamiento y otorgar un sentido crítico y reconstructivo de las ideologías de resistencia.

Continuará...


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