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viernes, 29 de enero de 2021

Historia, historias y estructuras formales del tiempo

Koselleck, Reinhart. “Historia, historias y estructuras formales del tiempo” En: Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos. Barcelona : Paidós, 1993


Koselleck investiga experiencias históricas del tiempo y sus concepciones en diferentes momentos históricos, vistos desde el paradigma de la modernidad hace comparaciones con periodos pre modernos mediante la recurrencia a datos socio históricos, analiza testimonios lingüisticos que evidencian sus distintas experiencias temporales, comparándolas entre sí.

Su argumento es que desde el punto de vista semántico se pueden obtener indicios concretos para seguir las huellas de las transformaciones de la historia como disciplina y las modificaciones en la percepción de los tiempos históricos de quienes los experimentan. Desde la idea de que la investigación histórica exige una correcta datación para ordenar, narrar y analizar los acontecimientos del pasado es una presuposición del historiador (una construcción social de su tiempo y contexto) y en términos cronológicos no determina su propio tiempo histórico, pues se solapan diferentes ámbitos de experiencia y se entrecruzan distintas perspectivas de futuro. Así los tiempos históricos quedan vinculados a unidades políticas y sociales que dotan de capacidad de agencia entre actores e instituciones, con ritmos temporales propios, es como si viéramos muchos tiempos superpuestos unos a otros. Afirma que “para preservar la unidad de la historia como ciencia tienen que desarrollarse premisas teóricas que sean capaces de descubrir tanto las experiencias pasadas que pertenecen a un tipo completamente distinto, como también las experiencias propias”, por lo que pretende identificar las estructuras temporales de análisis para las historias.

Koselleck afirma que la historia no tiene un objeto de estudio propio pues participa de todas las ciencias sociales y del espíritu y se distingue sólo por sus métodos y sus reglas para llegar a resultados comprobables y los cuestionamientos por las estructuras temporales parecen servir al estudio teórico de su ámbito de investigación; entonces de ello se generan algunas inquietudes personales: ¿No será el tiempo el verdadero objeto de estudio?, ¿Tienen los historiadores sus tiempos propios no calendáricos u horarios?, ¿De ser así se presenta en distintos ritmos (aceleraciones, ralentizaciones, repeticiones, pronósticos, profecías, cálculos)?, ¿Qué sería entonces el tiempo histórico para la teoría de la historia en particular y la ciencia histórica en general? 

Para indagar sobre las estructuras temporales de la historia moderna y las historias en plural, y sus modalidades temporales de experiencia, recurre al análisis de épocas con órdenes temporales distintos, como retículos de conocimiento histórico que en la vida cotidiana, la política y las relaciones sociales, evidencian discusiones sobre las estructuras temporales institucionales, no sobrepasadas por las distintas épocas: Grecia y Persia clásicas (democracia/aristocracia); tradición judeocristiana (consideración de sus antagónicos para la legitimación de su propia historia); edad media (relativización de acontecimientos terrenales respecto al juicio final) y antiguo régimen (capacidad teórica para asimilar el derecho divino).

Así demuestra que el vínculo entre la historia en la modernidad, con la pluralidad de historias en el pasado, muestra razonablemente que las estructuras históricas y las experiencias del pasado se formularon aún antes de que se concibiera semánticamente la historia como progreso = Modernidad.

“El enlace natural de los decursos históricos en el mundo experiencial de la cosmología griega y el ordo temporarum teológico de la doctrina savífica judeocristiana, contenían conocimientos históricos que sólo podían alcanzarse haciendo abstracción de una totalidad de la historia”

Entonces:

¿Qué categorías de la historia moderna le diferenciarán de las concepciones del tiempo, analizados en los ejemplos?

Para responder, propone considerar los movimientos aceleraciones/ralentizaciones en las experiencias y expectativas históricas del mundo tecnificado, pues ya no es el juicio final, el derecho divino, o la cosmogonía mitológica; sino la suma de partes del mundo pensado como sistema.


sábado, 3 de octubre de 2020

Formas de hacer historia de Peter Burke

“En este universo en expansión y fragmentación se da una progresiva necesidad de orientación. ¿Qué es eso que se ha llamado nueva historia?, ¿Hasta que punto es nueva? ¿Es una moda pasajera o una tendencia a largo plazo? ¿Sustituirá – por voluntad o por fuerza – a la historia tradicional o podrán coexistir en paz ambas rivales?”



A finales del siglo XX y particularmente como resultado de los convulsos 60´s, la diversificación y expansión de los objetos, objetivos e intereses de la historia, provocó a una época de `crisis en la experiencia histórica´ lo que potenció la aparición de una nueva historia que plantea nuevos enfoques en busca una disciplina más estructural, escrita de manera deliberada contra las formas tradicionales de hacer historia, el presente cuadro siguiente contrastar las diferencias entre ambas propuestas epistemológicas:

Paradigma tradicional

Nueva historia

Su objeto de estudio esencial es la política y el Estado: Historia es la política del pasado y la Política es la historia del presente


Se interesa por cualquier actividad humana, pues sostiene con firmeza “todo tiene una historia y todo tiene un pasado”

Aquello que se consideraba inmutable se ve ahora como una construcción cultural, sometida a variaciones en el tiempo y el espacio


Se escribe la historia como una narración de acontecimientos


Considera la historia como el análisis de estructuras, introduciendo la idea de la longe duré


Centra su interés en las élites


Busca la historia desde abajo, las mentalidades colectivas, la gente y su experiencia de los cambios sociales


Sus insumos sólo son documentales


Sus métodos valoran fuentes alternativas como testimonios orales, cifras estadísticas, etc.


Tiene una visión reduccionista en la formulación de explicaciones históricas


Búsqueda exhaustiva de posibilidades de explicación histórica


Trata de compilar los hechos tal como sucedieron


Interdisciplinariedad


Mediante la profesionalización y definición de sus estructuras mantiene las temáticas cerradas


Heteroglosia


Elaboración propia a partir del libro Formas de hacer historia de Peter BurkeElaboración propia a partir del libro Formas de hacer historia de Peter Burke


Las características anteriormente enunciadas permiten articular la respuesta sobre la novedad metodológica ene esta concepción histórica en la que una de las principales ventajas de la nueva historia es su aceptación del relativismo cultural en la construcción historiográfica, pues afirma que percibimos el mundo a través de redes de convenciones, esquemas de estereotipos y prejuicios culturales, por lo que habrá que potenciar la comprensión de los conflictos desde la discusión de puntos de vista diferentes, pero esta ventaja significa a su vez el origen de sus problemáticas:

  • De definición, en cuanto los nuevos historiadores se están introduciendo en territorios desconocidos.
  • De exposición, en donde el reto será demostrar cómo se relaciona la cotidianidad con los grandes acontecimientos y estructuras.
  • De método, pues la noción de lo cotidiano es menos precisa y más complicada de lo que parece.
  • De fuentes y la búsqueda contante para otorgar validez al origen de los datos.
  • De explicación, para identificar los verdaderos agentes de la historia los individuos o los grupos.
  • De síntesis, pues la expansión del universo de acción tenderá por fuerza a dificultar la comunicación disciplinar.

Una de sus más grandes interrogantes para la nueva historia, es el tratar de responder ¿cómo pensar la historia sin hacerla anacrónica al recurrir a la explicación tradicional y simplona de apropiación capitalista, sin pensar en las características particulares que poseen los diversos actores de distintas temporalidades; pues sería deseable encontrar explicaciones que trasciendan los presupuestos de lucha de clases como el único factor explicativo de las estrategias que los hombres utilizan para enfrentar su desarrollo, sus conflictos y su futuro, pues existe evidencia de que la humanidad no piensa y siente eternamente de la misma manera a lo largo del tiempo y permitir la desfamiliarización disciplinar de esas maneras diferentes de enfrentar la realidad juega a riesgo de que el pasado resulte ininteligible. Por tanto pareciera no ser esta una moda pasajera sino una propuesta epistémica sumamente joven pero con bases bastante sólidas para consolidarse a futuro.

sábado, 19 de septiembre de 2020

La historia cultural entendida como una observación de observaciones



Los postulados de Alfonso Mendiola sobre los cambios paradigmáticos en la constitución de las sociedades modernas que van de los modelos industrializantes a los modelos comunicativos, dan pie a una propuesta de análisis con un modelo de investigación autológica de autoobservación, en que se somete a la historia cultural y sus objetos como sistemas de comunicación que vuelve sumamente relevantes los temas de apropiación y consumo; planteando una distinción entre las ideas que se emiten y lo que se entiende. En este contexto resulta pertinente referirse a la teoría de la observación de segundo orden de Niklas Luhman y sus criterios teórico-metodológicos para la observación de observaciones, pues la historia cultural plantea que la realidad es siempre realidad observada y su quehacer no es describir el pasado, sino las observaciones sociales en términos históricos de este.

La propuesta parte de leer todos los textos bajo la lógica de la pregunta y la respuesta, asumiendo que ningún texto se entiende si se aísla de su contexto dalógico, y el reconocimiento de que no hay lectura sin prejuicios, pues toda lectura sigue las reglas que ha construido convencionalmente la comunidad a la que pertenece. Así la historia cultural construye sus referencias a lo real por mediación de las observaciones, transitando de la idea de entender el pasado como real a entender el pasado como observación de lo real, proceso en que la ciencia histórica se entiende como una ciencia de la sociedad que se reproduce a través sistema de comunicación peculiar, por medio de ideas que circulan en soportes materiales y prácticas sociales que se difunden a través de formas específicas de sociabilidad.

La historia cultural define su campo de investigación a partir del modo de enfocar sus problemas desde la representación del mundo, es decir de la observacione de sus objetos de comunicación; obligándose a aprender a observar cómo se observa al mundo desde distintas sociedades, en distintos momentos históricos y cómo esta observación queda plasmada en sus objetos de comunicación sobre lo contingente, esto exige grados de abstracción muy altos, pues plantea la necesidad de encontrar semejanzas en mundos diferentes y comunicar en dos niveles: lo real y lo contingente, pues al reconocer la validez de que las cosas se pueden ver de distintas formas la sociedades modernas se descubre la riqueza de estas contingencias para pensar soluciones a problemas futuros. El problema planteado por esta metodología radica en que es innegable que la evolución estructural de la sociedad va unida a la apropiación de palabras que sintetizan cuestiones básicas, es decir conceptos, así si queremos entender el significado conceptual estamos obligados a analizarlo en sus contextos sintáctico, semántico y pragmático, pues los significados dependen de sus usos sociales.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Reseña - De la Historia a la historiografía



Mendiola, Alfonso y Guillermo Zermeño. De la Historia a la historiografía. Las transformaciones de una semántica En: Revista Historia y grafía, No. 4, 1995



Para Mendiola y Zermeño, la autodescripción de la sociedad cambió a mediados del siglo XX debido a una extensión y radicalización de los medios de comunicación, así la segunda mitad del siglo XX está dominada por el paradigma de la comunicación y no como en el s XIX que se tenía la imagen del mundo como industria. En este contexto enmarca dos visiones sobre la historia como acontecer más vinculado al presente y la historia como pasado o sujeto de estudio del historiador decimononico.


Plantean que el ideal de ciencia que se construye en los últimos siglos dio lugar a la figura del intelectual comprometido con la verdad y preocupado por fijar las esencias, pero en el caso de los historiadores, estos llegan por mérito propio siempre tarde al acontecer, por lo que no pueden (ni deben) considerarse parte del mismo, gracias a este distanciamiento el positivismo argumentaba que permanecían lejos de los vicios de la coyuntura, lo que les garantizaba objetividad profesional, facultándoles de conciencia crítica y legitimidad, por lo que se esperaría que los actores de la realidad recogieran sus críticas históricas para orientar mejor las acciones de la sociedad. Pero los renovadores de la ciencia histórica francesa postularon la figura de un intelectual/historiador no desligado de presente, afirmando entre otras cosas que no existe otra manera de acercarse al pasado sino a partir de los condicionamientos y valores del presente, pues el pasado no es cognoscible por sí mismo, sino a partir de preguntas y problemas surgidos del presente. Esto para la escuela de Annales ha generado en la disciplina lo que él llama presentismo histórico, una especie de extensión o ampliación artificial del presente que de alguna manera puso en duda la pretensión de objetividad profesional del XIX, al introducir consideraciones como la mediación de valores presentes en la observación de observaciones pasadas (textos escritos en el pasado), al tiempo que pretendieron que los historiadores marcados por las influencias del presente, construyeran una serie de operaciones y metodologías para producir una visión ampliada “total” del presente-pasado, algo así como la construcción de una especie de espejo sobre el cual podríamos reflejar nuestras aspiraciones y expectativas vigentes para con mucha disciplina contrastarlas con las de los pasados observados; “Un enfoque, una forma reflexiva de acercarse a la historia (acontecer) que renuncia a la objetividad imposible del naturalismo historiográfico y piensa los problemas centrales de leer el pasado por medio de sus fuentes (observación de segundo orden)”. 

Así la transformación de fondo se dá en una percepción de la sociedad como cosa, al entendimiento de la sociedad como sentido. Entender a la sociedad como cosa le permitió a la disciplina la distinción entre ciencia histórica (que estudia los hechos pasados) e historiografía (que sólo se abocaba a lo escrito sobre estos hechos), pero en la medida en que Annales contribuyó a radicalizar la autodescripción de la sociedad como sistema de comunicaciones productoras de sentido, disminuye la distinción entre el estudio de hechos pasados (ciencia histórica) y el estudio de los escritos del pasado (historiografía). El historiador tiene acceso a los llamados hechos por la mediación de la escritura (la historia se hace con documentos) y esta son comunicaciones producidas en las sociedades que estudia, entonces en realidad no hay hechos, sino comunicaciones, surge la posibilidad de analizar esas fuentes desde un nivel estilístico, ahora importa el ¿cómo escriben el estado del mundo esas sociedades que nos interesan?

Los argumentos anteriores permiten a Mendiola afirmar que la historiografía es una autoobservación de lo que lleva a cabo el historiador, y esta autoobservación es hecha en términos histórico-sociales, es decir estudia socioepistemológicamente el quehacer del historiador para ofrecer una autocomprensión histórica de su quehacer profesional. Definiendola como el estudio del proceso técnico y social del modo en que se construye el pasado (de Certeau) - el interés por las formas anteriores de escritura de la historia actúa en función de entender la forma actual - es un estudio de la representación que se hace de la sociedad moderna de las relaciones entre pasado, presente y futuro (Mendiola) todo acto reflexivo que se preocupa por descifrar los efectos (restos, residuos vestigios, trazos) del pasado en el presente y viceversa, considerando las relaciones entre narración tiempo y acción.

análisis del discurso (narrativa)

teoría social (tiempo y acción)

El objetivo de la investigación historiográfica es reconstruir ese proceso comunicativo en que se inserta el texto analizado, hay que ir de la estructura inmanente a su función en la sociedad que lo produjo (método reflexivo) después de hacer la construcción social del funcionamiento del texto se regresa con la finalidad de iluminarlo. Aceptando que el documento no está destinado originalmente al uso del historiador, pertenece a un proceso de comunicación específico.


Planos de análisis historiográfico:

  1. reglas formales que estructuran el discurso: mecanismos que sigue el texto para producir efectos de realidad y verosimilitud ¿qué recursos retóricos o poéticos usa el autor ?
  2. lugar social desde donde se produce el texto: análisis socioinstitucional del texto ¿cómo en cada época se recluta socialmente al autor? ¿cúal es la trayectoria que hace que un individuo se convierta en historiador? y ¿de donde se escribe la historia?
  3. formas de percepción o apropiación del texto: estudio social de la práctica de lectura del discurso de la historia ¿a quienes estaba destinado el texto?
Elementos del análisis historiográfico:

información - lo que se dice en el documento

acto de comunicar - cómo se dice

comprensión - cuáles son los conocimientos que debe tener el lector de la época para entenderlos

Diferencias en la construcción del conocimiento histórico

s XIX - filosofía de la conciencia


- se pregunta por las condiciones de posibilidad del conocimiento verdadero 

- reduce la realidad a la relación sujeto cognoscente y objeto conocido

- comprende a la sociedad como un conjunto de entes que para ser conocidos basta con observarlos de manera controlada, bajo un método para impedir que los prejuicios del historiador la distorsionen



s XX - filosofía del lenguaje


- se pregunta por las condiciones de posibilidad de comunicación

- representa la realidad por medio de los procesos comunicativos como mediación del mundo social

- comprende a la sociedad como un sistema de comunicación, su especificidad no está en las cosas, sino en la producción de sentido.

sábado, 15 de agosto de 2020

Reseña - Ordenes del tiempo, regímenes de historicidad



Hartog, Francis. Ordenes del tiempo, regímenes de historicidad En: Revista Historia y Grafía, No. 21, 2003



Para Hartog, el tiempo se ha convertido en el pan cotidiano del historiador, al grado que terminó por ser naturalizado e instrumentado permaneciendo impensado, por ello propone el término de “regímenes de historicidad” como una modalidad de conciencia de sí misma por parte de una comunidad humana, y se pregunta ¿Cómo reacciona una comunidad ante diferentes grados de historicidad y si estos pueden ser idénticos para todas las sociedades? Reconoce que existen diversos modos de relacionarse con el tiempo relación que comprende un vaivén entre el presente y los pasados, algunos distantes temporal y espacialmente, por lo que entender estas relaciones podrían contribuir los momentos de crisis del tiempo y las categorías que organizan estas experiencias y permiten expresarlas. A ese respecto de Hahana Arent recupera el término “brecha” – interregno en el tiempo histórico en que se cobra conciencia de un intervalo en el tiempo que está determinado por cosas que ya no están o que están por existir, ej: 1968 puso en duda el tiempo como progreso.

El “régimen de historicidad” pone a nuestro alcance las condiciones de posibilidad de la producción de historias y según las relaciones respectivas de los tiempos (pasado, presente y futuro) ciertos tipos de historias son factibles y otros no. El tiempo histórico lo produce la distancia que se crea entre el campo de la experiencia y el horizonte de expectativas y se engendra por la tensión entre ambos, entre más escasa es la experiencia mayor se torna la espera. Campo de experiencia y horizonte de expectativas son términos que recupera del trabajo de Koseleck, quien buscaba definir de qué manera se relacionaban las dimensiones temporales del pasado y el futuro en cada presente posible.

Concluye que en nuestro tiempo se ha impuesto una configuración caracterizada por la máxima distancia entre el campo de la experiencia y el horizonte de expectativas, creando la impresión de un presente perpetuo, inmóvil, que intenta a pesar de todo producir su propio tiempo histórico. Los crímenes del sXX fueron tempestades que dieron origen a oleadas de “memoria” un vocablo de gran alcance, una categoría metahistórica.

jueves, 30 de mayo de 2019

De la ruptura posmoderna, a las historias alternativas. Los últimos 40 años en las tendencias metodológicas y temáticas históricas

1.    Aurell, J. y Peter Burke. Las tendencias recientes: del giro lingüístico a las historias alternativas”. En: Comprender el pasado: una búsqueda de la escritura y el pensamiento histórico”, Madrid, AKAL, 2003

El autor hace un análisis de los últimos 40 años respecto a las tendencias metodológicas y temáticas históricas, desde la ruptura posmoderna, a las historias alternativas.

      Revolución cultural - Ruptura posmoderna
VS
Cuantitativismo, marxismo, estructuralismo


Tanto en los Annales, como en la historiografía inglesa y la historia intelectual norteamericana preponderó el paradigma tradicional ilustrado, lo que ayudó a germinar, en cierta medida, a la Ruptura posmoderna misma que también es una respuesta como posición política ante la guerra fría; en esta visión se puede observar cierta insistencia en el tema de “la vuelta a la vida” contra la postura que imperaba como racionalización ilustrada, retomada del romanticismo del s XIX. El posmodernismo en realidad es un tipo de pensamiento contrarrevolucionario, una actitud/visión de reciclaje de una serie de temas que surgen al calor de la revolución cultural de los años 60, residuales, dentro del paradigma de la ilustración, que articula una visión poliédrica, fuera de una visión ilustrada de progreso.

Ruptura moderna:

·    Lenguaje, sobre realidad histórica
·    Fenómenos culturales, sobre estructuras sociales y económicas
·    Visión antropológica, sobre económico-social y demográfica

Crisis de la historia


Posmodernismo = Abandona el pensamiento único de la modernidad y el progreso, considerando a la historia desde un punto de vista “poliédrico”, contra moldes académicos y metodológicos tradicionales basados en métodos científicos y experimentales; aún que, para el autor se trata en realidad de un conjunto de metodologías y epistemologías  y no una corriente intelectual.


Posible ventajas
Sus referentes teóricos no provienen de la historia (filosóficos, antropológicos y críticoliterarios)
Sus principios podrían servir para corregir errores de visión, aumentar rigor en el análisis y mejorar la contextualización de los textos
El riesgo
Caer en un exepticismo paralizante, falta de referentes en la práctica y relativismo con fines inciertos


El posmodernismo está desarraigado de la historia, por lo que no se puede explicar históricamente, mientras el giro lingüístico se traduce en una vuelta al narrativismo, pero su cercanía con el relato ficticio genera mucha confusión epistemológica, ante la dificultad para establecer si existen fronteras entre el relato científico y el literario.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Entre el enfoque cuantitativo de la historia y la propuesta interpretativa que ofrece Darnton

Benedict, P. (1985). STORIA INTERPRETATIVA O STORIA QUANTITATIVA? Quaderni Storici, 20(58 (1)), nuova serie, 257-269.    
        Llama la atención que el inicio de las reflexiones de Philip Benedict sobre la aparición del libro: La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa del historiador Robert Darnton , tomen lugar en la distante relación entre el acontecimiento académico y el público culto de Norteamérica, mientras que la comercialización del libro encuentra excelente ánimo de acogida entre un amplio sector de lectores a nivel mundial, no privativo del ámbito académico. Se trata de un libro escrito originalmente en inglés, que da cuenta de los distintos niveles culturales existentes en la Francia del siglo XVIII. Escrito por la pluma de un extraordinario estilista “la prosa está agradablemente salpicada de expresiones francesas y fluye con facilidad entre el vigoroso inglés coloquial y el argot específico de numerosas especialidades académicas.” Darnton logra lanzar ideas con  un abordaje de interés para diversas disciplinas; presentadas con claridad y verificando cada una de ellas mediante escrupulosas pruebas de archivo, estimulando así lecturas en niveles diversos para ofrecer un nuevo enfoque a la historia de las mentalidades. Una historia en tendencia etnográfica, sensible a las sugerencias de la antropología cultural.
 La alternativa metodológica que Darnton propone, en contraposición a los métodos cuantitativos, que estaban tan de moda en los trabajos sobre historia cultural, es un enfoque hermenéutico, en el que: cuando el historiador no alcance a comprender  los significados del pasado en el texto “se ofrece un camino fértil para penetrar las visiones del mundo que hemos perdido. Partiendo de tales documentos, colocándolos en el mundo circundante de los significados, pasando del texto al contexto y viceversa”, así el lector encuentra significados a partir de su propio lugar intelectual. Muchos de los textos de partida para La gran matanza, incluyen géneros que pocos historiadores han utilizado antes como fuentes primarias; cuentos, relatos, manuscritos y documentos poco notables; textos insólitos y cautivadores, pero en el fondo según Benedict, el lector familiarizado con la nueva forma de abordar la historia del ‘Antiguo Régimen’, nota que el terreno que se recorre en cada capítulo es un trayecto familiar. Para un historiador que rechaza el carácter impersonal y mecánico de la historia cuantitativa, la antropología cultural ofrece un camino que le permite ‘escribir la historia desde abajo’, de alguna manera más respetuoso del valor del individuo y con cierta libertad a los supuestos materialistas de las tensiones de clase.
 Los principales argumentos que en esta controversia ofrece Darnton, son que la gente del pasado a la que estudiamos, necesita ser interpretada no contada y muchos trabajos recientes terminan siendo meras colecciones de tablas. Otro punto importante en este sentido, es que las curvas estadísticas son en primera instancia, construcciones artificiales realizadas por los historiadores, cuya interpretación queda influida por los prejuicios de estos mismos. Por último, los objetos culturales , a diferencia de los tabulados estadísticos, son producciones directamente diseñadas por los sujetos de estudio quienes les dan significado en su propio contexto.
  Para Benedict, “el método Darnton resulta mucho menos innovativo (sic) de lo que su vestimenta lo hace parecer a primera vista” y existen modificaciones históricas en los modos de pensar, que difícilmente se comprenderían en el presente sin los métodos cuantitativos aplicados a la historia. Y en lo que yo consideraría un ejercicio de cierre reflexivo un poco forzado Benedict  comenta que: “The Great es el libro perfecto para recomendar a los amigos que no son historiadores, para mostrarles el fermento de nuestra materia en este momento; y al mismo tiempo… son consistentes tanto el interés como la importancia de los resultados teóricos, estimulantes para los especialistas que reflexionarán sobre él. Pero no se trata de un libro que transforma nuestra comprensión de la Francia del XVIII”
 En lo personal, creo que “La cuantificación no debe estar en el polo opuesto de una investigación de significados”. La complementariedad de técnicas y enfoques cuantitativos podría apoyarnos en la construcción de explicaciones al hecho de que creencias y actitudes difundidas tradicionalmente como testimoniales por los documentos fuentes, fueron verdaderamente compartidas por los diversos sectores de la población. Pero contrarío a la opinión de Benedict si considero que el estudio serio de la forma en que se investigó y escribió La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa, puede ser buen pretexto para la reconstrucción de un discurso del método innovador, aún que no necesariamente en total control de la academia.