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lunes, 8 de marzo de 2021

Desarrollo, nacionalismo y relaciones exteriores en Brasil de los años cincuenta

Rossotto Rafael. Agrandando el pastel. Políticas de desarrollo, nacionalismo y relaciones exteriores en el Brasil de los años cincuenta. En Foro internacional, vol, 47, No. 2, 2007

La posguerra ejerció un fuerte impacto en la economía brasileña, la guerra le afectó positivamente, produciendo un superávit en sus intercambios comerciales durante el conflicto, pero comenzada la reconstrucción el capital se enfocó hacia los países involucrados directamente en la guerra, y la economía brasileña cayó drásticamente, forzando a las élites a redefinir sus prioridades productivas, pues los productos brasileños no podían competir en mercados internacionales y la dependencia tradicional de las exportaciones de café se vió afectada por medidas proteccionistas en Europa y Estados Unidos. El interés en promover una industrialización acelerada se volvió prioritário para Getulio Vargas y Juscelino Kubitschek. Aunque cada uno transitó caminos diferentes, compartían la idea de que la estabilidad social del país dependía de lograr un alto nivel de crecimiento económico en el menor tiempo posible. Terminada la WWII, nuevas organizaciones financieras y políticas internacionales se constituyeron para fortalecer la interdependencia de las economías nacionales, reforzando los vínculos entre los países de la esfera capitalista en el contexto de la bipolaridad política de la Guerra Fría. Una de estas organizaciones diseñada para buscar la manera en que Latinoamérica podría aprovecharse de este nuevo ciclo de desarrollo capitalista, fue la CEPAL, creada por la ONU en 1948. Los programas de desarrollo de la década de los 50´ en Brasil fueron ideados por las dos administraciones basados en las formulaciones técnicas de este organismo.

En esa década América Latina experimentó una crisis crónica en sus balanzas de pagos, dado su déficit en el comercio exterior. La política centrada en una rápida industrialización a través de la sustitución de importaciones y la producción doméstica de bienes industrializados con base en programas estatales de desarrollo llegó a ser conocida en Latinoamérica como desarrollismo nacional, este modelo de desarrollo asume la necesidad del involucramiento del Estado en el proceso de industrialización ya a través de la posesión directa de la infraestructura industrial básica, o como coordinador de la economía mediante incentivos legales y materiales (subsidios) enfocados en regular la oferta de productos, capital y trabajo. El desarrollismo nacional fue la polìtica económica más importante en América Latina durante la década de los cincuenta; apoyó agresivamente una industrialización enfocada en los sectores básicos, como el siderúrgico, maquinaria y químico; fomentó la acumulación de capital para impulsar la industrialización, con una creciente dependencia de fondos extranjeros para inversión, tanto públicos como privados; y finalmente extendió el papel del Estado en la dirección de los distintos programas de desarrollo como clave para la consolidación de una nación capaz de reciprocar en la prosperidad, la justicia y seguridad. Sin embargo, como proyecto económico, el desarrollismo nacional estaba basado en la creencia de que la industrialización per se era una condición sine qua non para lograr la autonomía económica. Se creía que la caída de las exportaciones de los productos agropecuarios llevaría a los países de América Latina al subdesarrollo, si no se adoptaban nuevas políticas.

El escenario político brasileño de los años cincuenta ha sido considerado tradicionalmente como el de una república populista y el crecimiento de la población políticamente activa en Brasil durante esos años incrementó de 3.1% durante los últimos años de la vieja república (1889-1930) a 19% durante los años 1945 a 1955. La clave para el entendimiento del carácter populista de aquel periodo está en el hecho de que existiendo partidos políticos a escala nacional, ninguno pudo contar con un amplio apoyo entre los diversos segmentos de la sociedad, esta inhabilidad para canalizar las aspiraciones populares a través de las instituciones políticas llevó a la continuación, y a veces al fortalecimiento de la relación clientelar entre las masas y caciques locales.

La promoción del desarrollo nacional a través de un esfuerzo masivo, lo cual implicaba la sustitución de importaciones de productos manufacturados y reformas estructurales a través de grandes préstamos del extranjero, fue la principal meta perseguida por Brasil en los años cincuenta

Vargas comprendió que existían áreas específicas, denominadas cuellos de botella, por sus características restrictivas para el potencial productivo: transporte y el sector energético. Dada la limitada capacidad del Estado brasileño para invertir en ellas tendrían que depender de fondos públicos otorgados por gobiernos extranjeros, especialmente el de los Estados Unidos, a pesar de la retórica populista y nacionalista tras la que se escudaba. El desarrollo económico era visto como garantía de que el malestar social provocado por la miseria podía ser evitado, esto asumía que la industrialización llevaría a un bienestar económico generalizado, asegurando que lo que Kubitschek llamaba ideologías extranjerizantes, al referirse explícitamente a programas de izquierda comunistas, serían contenidas. Y sólo el progreso podía mantener la estabilidad nacional, aunque paradójicamente este crecimiento dependiera de la incorporación de capitales extranjeros dentro del contexto de una base política que se autodefinía como nacionalista, reavivando los sentimientos nacionalistas que habían florecido durante los años treinta, pero que menguaron en la segunda mitad de los años cuarenta, con espacios político más liberales e internacionalizantes en manos de los tecnócratas que dirigieron el gobierno durante la administración de Dutra (1946-1951).

Kubitschek tomó el poder en 1956 con una agenda similar la de Vargas en desarrollo económico, pero sólo pudo impulsar su Plan de Meta, creó agencias aisladas como centro de planeación burocrática racional con responsabilidades exclusivas para el presidente (valga referir algunas acciones en el México contemporáneo), ya que la estructura partidista y la burocracia tradicional tenían disposición o no eran capaces apoyar una estrategia de desarrollo nacional concertada, se valió de las agencias aisladas para implementar esa política. Su administración dependía de una operación simultánea de la política tradicional y una burocracia aparte. Posiblemente el éxito de Kubitschek al buscar reestructurar la dinámica de las relaciones interamericanas dirigiendo la preocupación por temas del desarrollo se relaciona con que el modelo de aceptación al capital extranjero y no significaba ninguna amenaza a las inversiones que ya operaban en la región.

Kubitschek distanció su postura de alineación política con los Estados Unidos persiguiendo su propio desarrollo económico y obtuvo el apoyo de otras naciones latinoamericanas para sus nuevos esfuerzos diplomáticos proponiendo una guía para lo que deberían ser los nuevos principios de las relaciones interamericanas:
  • Incremento del crédito público internacional para el fomento del desarrollo industrial de la región
  • Revisión de los términos comerciales existentes
El sentimiento nacionalista que Vargas y Kubitschek promovieron se aunó a la idea de que ninguna nación podía lograr, y mucho menos ejercer, la soberanía plena si no era económicamente autosuficiente y a salvo de los caprichos de los países industrializados. Es clara la utilización de la ideología nacionalista como propuesta racional para alcanzar metas materiales y sociopolíticas concretas expresadas a través de cifras de crecimiento económico y vendidas a los como un requerimiento para asegurar la estabilidad social.A pesar de la insistencia brasileña, la administración de Eisenhower apoyaba políticas económicas liberales que pugnaban por crear climas para la inversión privada, maximización de ganancias y estabilidad monetaria; contra préstamos de gobierno a gobierno impactaron de manera importante en Brasil durante los años cincuenta, fue por el ambiente propicio que encontró entre las élites políticas y económicas que habían estado involucradas en programas de industrialización, la influencia de estas ideas desarrollistas se deriva del hecho de que sus modelos probaron ser útiles para aplicar programas de desarrollo económico. La conceptualización del nacionalismo en Brasil se asoció con la idea del desarrollo y con el objetivo de un crecimiento económico acelerado para evitar disturbios sociales causados por la pobreza extrema. Este razonamiento pro statu quo, asume que el pastel (económico) tiene que agrandarse para que no tenga que ser dividido. La discusión entre países latinoamericanos y Estados Unidos en la posguerra refería a las fuentes de inversión en América Latina. Mientras que Eisenhower apoyaba el uso de fondos privados para promover el desarrollo en la región, los países latinoamericanos pedían por el establecimiento de fondos públicos internacionales para financiar su agenda de industrialización.

lunes, 1 de marzo de 2021

Marginalidad en América Latina

 


La preocupación por la marginalidad en América Latina surgió después de la II Guerra Mundial, cuando las favelas brasileñas de condiciones precarias y generalmente ilegales se replicaron en la periferia de muchas de las grandes ciudades. El enfoque para enfrentar el problema ha sido diverso: desde la escasez de vivienda (que omite que la infravivienda es sólo un indicador de una situación compleja, caracterizada por el desempleo y el subempleo); el de Aníbal Quijano (CEPAL, 1966), que señala la existencia de dos enfoques principales para plantear el tema, el ‘estructuralismo funcionalista’ (en donde la integración de elementos en relación a la estructura social es consecuencia de las características de este elemento y se resolvería modificando estas características con ajustes en algunos sectores de la estructura social sin modificarla en su carácter fundamental) y el ‘estructuralismo histórico’ (la marginalidad es el resultado de las contradicciones en la naturaleza de la estructura social); otros estudios analizan la estructura ocupacional y su capacidad o incapacidad de absorber mano de obra. El texto de Oliven propone organizarse en tres aspectos:

Aspectos económicos

1- La dependencia sería la causa de la marginación de vastos sectores de población urbana, en el sentido que ellos no son incorporados al mercado formal de trabajo. La industrialización en América Latina sigue el mismo camino histórico de los países desarrollados, obligados a adoptar una tecnología que requiere de grandes capitales si desean competir en el mercado internacional y la abundancia de mano de obra barata formada por trabajadores sin calificación les es de poca utilidad, este patrón de incorporación al mercado internacional se torna crónicamente incapaz de generar una demanda real de fuerza de trabajo. pero no porque ella provoque desempleo tecnológico al utilizar técnicas que requieren una elevada composición orgánica del capital, sino porque el excedente así producido no es acumulado por entero dentro de estos países

2 - El debate sobre el problema del tamaño de la masa marginal y su utilidad para el mercado de trabajo, así como la articulaciones del sector marginal de la economía (las actividades económicas que la masa marginal debe desempeñar para sobrevivir) con la economía en general, procurando explicar cómo esto ayuda a intensificar la acumulación capitalista, pues las actividades desarrolladas por el sector informal de las ciudades latinoamericanas, lejos de ser marginales, cumplen con importantes funciones en relación a la acumulación.

Aspectos políticos

1 - Radicalización y violencia política. Su argumento central es el de que los migrantes internos van a las ciudades con expectativas que no les son satisfechas por la economía urbana y al verse frustrados se vuelcan hacia la izquierda política y la violencia constituyendo efervescentes poblaciones urbanas altamente politizadas

2 - La relativa apatía revolucionaria de los pobres urbanos. Por infrahumanas que sean sus condiciones de vida, esta es mejor de la que tenían en el campo. Miseria y opresión puede llevar a irrupciones de violencia ocasionales e inconsecuentes, pero incapaces de generar una efectiva conciencia política o de conducir a la acción revolucionaria organizada

Aspectos culturales

De inicio el autor lanza una serie de consideraciones que cuestionan la utilización del término de marginalidad en un análisis con perspectiva cultural.

1 - Autores que aceptan que los pobres tienen una cultura aparte, los retratan, con frecuencia, también como una amenaza y un trastorno público, este enfoque’La cultura de la pobreza’ plantea que el sector marginal construye su estructura y lógica en un modo de vida tradicional heredado generacionalmente. Esto se propone desde una perspectiva antropológica tradicional en la medida en que una cultura así proporcionaría a los seres humanos que la conforman un esquema de vida, un conjunto inteligente de soluciones para problemas humanos, y desempeña una significativa función adaptativa.
  • La falta de participación efectiva e integración de los pobres en las principales instituciones de la sociedad.
  • Al nivel de la comunidad local, condiciones habitacionales precarias, hacinamiento, gregarismo, un mínimo de organización que trasciende el nivel de la familia nuclear y extensa
  • Ausencia de la infancia en cuanto a estado especialmente prolongado y protegido del ciclo de vida, iniciación sexual precoz, uniones libres o matrimonios consensuales, incidencia de abandono de las esposas e hijos, tendencia a las familias centradas en la madre o en una mujer, fuerte predisposición al autoritarismo, falta de privacidad, y la competencia por los escasos bienes y por el afecto materno, fuerte sentimiento de marginalidad, de desamparo, de dependencia y de inferioridad.

Las implicaciones de este tipo de concepto son altamente protectoras del statu quo, pues si los pobres son culturalmente diferentes, existe poco o nada que podamos hacer por ellos

2 - Enfatizar exageradamente las buenas cualidades de los pobres, una perspectiva que implícitamente acepta que precisan ser defendidos y sus virtudes probadas, asuminedo una postura paternalista, se preocupa en forma exagerada de averiguar las características de los pobres en vez de analizar la estructura social y comparar diferentes grupos y clases sociales para obtener un panorama más global

La propuesta de Oliven es que en vez de postular una de las dos posiciones unidimensionales donde los pobres son culturalmente o diferentes (marginales) o iguales (integrados), parece más apropiado percatarse que está ocurriendo un proceso dinámico en el que simultáneamente se comparten perfiles de la cultura dominante y al mismo tiempo se muestran elementos que no pertenecen a ella, esto como un doble mecanismo de sobrevivencia. Por otra parte, la aceptación de ciertos trazos de la cultura dominante es necesaria para su subsistencia y convivencia social y el desarrollo de características culturales propias es un modo de mantener su identidad a través de la creación de perfiles que no aceptan íntegramente las reglas de las clases dominantes (resistencia).


Oliven, Rubén George. “Marginalidad urbana en América Latina” En: Revista EURE, vol. 7, No. 19, octubre, 1980

lunes, 22 de febrero de 2021

La postguerra del Chaco en Bolivia




Gallego propone la idea de que el golpe militar no fue un movimiento cívico-militar sino exclusivamente castrense como alternativa a la crisis de la derrota del Chaco y con miras a un poder militar permanente.

El texto parte de reconocer la existencia de un descontento generalizado en la sociedad, pérdida de base social del liberalismo, en el seno de la oligarquía existencia de corrientes ideológicas favorables a la rectificación del camino, descomposición de los canales de legitimidad política y crisis financiera. El cóctel perfecto para una revolución o un golpe de Estado. Sucedió lo segundo… en el que el movimiento militar socialista no aspiraba a convertirse en una organización de masas, sino a crear una élite que influyera sobre los oficiales regeneracionistas del Chaco, sensibles a un programa fundamentalmente nacionalista, cuyo nacionalismo se limitaba a la eliminación de la oligarquía y su sustitución por una burguesía nacional, estaban convencidos de que la nación se encontraba en el atraso y su modernización requería de una moderna clase media emprendedora, tutelada por el Estado militar y no subordinada a la oligarquía minera como tradicionalmente ocurría en Bolivia.

Después de la revolución de 1920, el partido Republicano toma el poder y se suceden distintos tipos de gobiernos que se enlistan a continuación:

1920 - Bautista Saavedra

  • Influencia en los primeros núcleos de la clase obrera organizada (franjas más humildes, radicales y numerosas)
  • Caudillaje paternalista
  • Primeras leyes sociales
  • Enemigo de la oligarquía minera
  • Incremento de impuestos para subsanar la posible quiebra del Tesoro público por la caída de ingresos estatales
  • Dependencia de capital extranjero, principalmente estadounidense a cambio de explotación petrolera hasta 1937 (nacionalización)
  • Dura represión a actores obreros individuales

1926 - Hernando Siles

  • Buscó sumar a sus bases a universitarios y jóvenes profesionales
  • Marxismo, Aprismo, ejemplo mexicano y corporativismo componían su retórica
  • Pérdida de su estandarte dirigente ante sindicatos e intelectuales
  • Reducción de ingresos estatales - incremento de deuda externa
  • Golpe cívico militar

1931 - Daniel Salamanca

  • Ideología conservadora
  • Incremento de deuda externa
  • Disminución de ingresos estatales
  • Descontento social - protestas y movilizaciones por parte de trabajadores y funcionarios
  • Destituciones y nombramientos de orden militar, lo que aceleró su rompimiento de apoyo y el golpe militar

Guerra del Chaco (Perú - Paraguay)

1934 - Tejada Sorzano

  • Intención de instaurar un poder militar permanente
  • Dificultad para unir en torno suyo a los partidos tradicionales
  • Ineficacia para encarar la posguerra
  • Confrontación con el caudillo Bautista Saavedra, cuya agenda programática era mucho más clara: liquidar permanencia liberalista del gobierno y abrir el camino al reformismo

Golpe militar

1936 - David Toro

  • Emergencia de nuevas fuerzas políticas (Fascistas, socialistas)
  • Importante nacionalismo en su programa de gobierno
  • Formación de nuevos sindicatos con influencia en el gobierno
  • Reformismo militar para superar el antiguo régimen
  • Implementación de socialismo de estado = entendido como capitalismo productivo y fecundo con repartición social
  • Negociación con oligarquías mineras, sindicatos, élites intelectuales y económicas

1937 German Busch

  • Disolución de junta de gobierno mixta = poder exclusivamente militar
  • Implementación de programas de modernización técnica
  • Impuestos sobre concesiones mineras
  • Legislación reformista radical en materia de trabajo: reglamentación de la huelga, salubridad laboral, derechos de sindicalización, vacaciones anuales, descanso dominical, prohibición de trabajo infantil
  • Profundo aislamiento político

El cambio en la composición del movimiento obrero, la aparición de fuerzas política nuevas y la muerte del caudillo según Gallego son factores que inician el fin del proyecto militar.

lunes, 15 de febrero de 2021

El peronismo y la clase trabajadora


El texto de James aborda el periodo de formación del movimiento peronista y los motivos de identificación entre la clase trabajadora con su retórica, en ese sentido esboza de inicio la situación de contexto sociolaboral en Argentina con las siguientes características: rápida expansión económica sin beneficio para la clase trabajadora, rezago salarial ante la inflación, represión a la protesta por empleadores y Estado; y escasa legislación laboral y social.

Perón se consagró a atender algunas de las preocupaciones de la emergente fuerza laboral industrial, al tiempo que socava la influencia de las fuerzas de liderazgo sindical que competían con él; impulsó en el ámbito de lo laboral una estructura de organización centralizada por rubros productivos incorporándose a un monolítico movimiento peronista y llamándoles a la acción como agentes del estado ante los trabajadores: a cada sector de la actividad productiva sólo se le otorgó un sindicato con reconocimiento oficial, la ley obligaba a los empleadores a negociar con el sindicato y los salarios y condiciones acordados en esa negociación se aplicaban a todo el rubro, mientras el Estado quedaba como supervisor y articulador de esa estructura. En lo sociopolítico, reconoció el status cívico-político de la clase trabajadora como fuerza social y promovió la integración de esa fuerza a una coalición política emergente, pero de la mano con las estrategias laborales esta integración quedaba supervisada por el Estado que promovía un proyecto justicialista con pretensiones corporativistas para organizar y dirigir grandes esferas esferas de la vida social, política y económica.

Resulta lógico entender que la propuesta Peronista de un Estado reformista que ofrecía ventajas concretas en el corto plazo a la clase trabajadora aún cuando su libertad de acción se viera comprometida al margen del centralismo sindicalista impuesto, lo que permite pensarles como actores dotados de una conciencia de clase en busca de un camino realista para la satisfacción de sus necesidades materiales, pero influidos por un pragmatismo básico, atento a las necesidades del capital y su satisfacción.

El atractivo político del Peronismo estaba en su capacidad para redefinir la noción de ciudadanía dentro de un contexto esencialmente socio-económico, en el que se prometía acceso a la plenitud de los derechos políticos, ante la inercia de exclusión que los sectores laborales sufrían aún cuando muchos de esos derechos político-sociales ya se tenían anteriormente. La novedad es que el Peronismo exigía su restablecimiento, y para ello construyó una retórica con prevalencia elementos caudillistas y símbolos de lucha contra la oligarquía, mediante un lenguaje tradicional (con constantes referencias a la cotidianidad y figuras alegóricas importadas de canciones de tango), en el que la idea de luchar por los derechos en el orden de la política implicaba inevitablemente un cambio social que les garantiza reconocimiento y representación en la vida política de la nación, con acceso directo y privilegiado al Estado por medio de sus sindicatos. En esa ecuación la principal responsabilidad se trasladaba a la fuerza laboral, pues Perón se consideraba sólo como su vocero, pero el éxito dependía de su capacidad de unión y organización para enfrentar los retos de industrialización y nacionalismo económico.

Pero la credibilidad Peronista no estaba sujeta sólo a su lógica axiomática de las promesas, sino a la inmediatez con que la justicia social y la integración político-social podía atraer los anhelados cambios sociales, en ese sentido el proyecto ignoraba la necesidad de contar con élites políticas profesionales y promovía un profundo antiintelectualismo, afirmando suficiencia y validez de hábitos, valores, estilos de vida y costumbres de la clase trabajadora, tal y como los encontraba

Para James el Peronismo marcó una coyuntura decisiva en la aparición de la clase trabajadora moderna en Argentina, su existencia y su sentido de identidad como fuerza nacional en lo político y lo social; esta no llegó al Peronismo plenamente consciente de su capacidad para constituirse como fuerza de acción con injerencia a nivel estatal, sino que encontró en la retórica Peronista un vehículo para satisfacer sus necesidades materiales. Y si bien esta retórica procuraba la identificación e incorporación de la clase trabajadora con el Estado (suponiendo cierto grado de pasividad y somnolencia en esa relación por parte del la fuerza de trabajo), paradójicamente el movimiento sindical emergió con fuerza portando un espíritu reformista no anticipado de gremialismo activo y autónomo.

lunes, 8 de febrero de 2021

El socialismo militar boliviano revisitado

 


El texto propone analizar las especificidades del antiliberalismo en Bolivia de los años 30. Parte de reconocer la emergencia de una oficialidad militar joven que participó en la guerra del Chaco, pero sin el estigma de haber llevado al país al desastre como sus generales, con credenciales de heróicidad y portadora de un discurso de regeneración nacional que despreciaba al régimen oligárquico y establecía alianzas con sectores civiles, particularmente el sindicalismo independiente. Esto según Stefanoni impulsó un régimen militar que buscaba alinear al país con las teorías sobre el Estado social moderno con capacidad de regulación e intervención económicas, por ello socialistas, nacionalistas e incluso una parte de la oligarquía alentaron un golpe de Estado (valga la observación paradójica de dicha alianza, dados sus intereses de clase tradicionalmente  antagónicos); naturalmente esa utopía de democracia funcional se enfrentaría a la tensión entre clasicismo y organicismo difícil de mantener. 

El gobierno militar golpista proponía que el país debía reorganizarse íntegramente con un Parlamento que funcionara bajo una doble representación: de partido, mediante voto individual igualitario y de gremio, mediante voto social de grupos. Pero como suele ocurrir con los gobiernos militares, corrupción y mala administración se delatan como problemas fundamentales del nuevo orden, siendo combustible de descontento social. La implementación de una ley de sindicación obligatoria es muestra de la ineficacia para gobernar, en una realidad de 80% campesina, indígena y analfabeta.

         En el mundo (antes de la II WW), la crisis sistémica del capitalismo y el libre mercado granjearon adeptos a ideas antiliberales y en varios sectores se veía a Alemania, Italia y URSS como modelos emblemáticos hacia el Estado centralizado y un despertar político, económico, cultural y moral. 

Los militares socialistas bolivianos buscaban un renacimiento nacional sostenido en la unidad, para un país históricamente fragmentado social, ética y geográficamente, por lo que la ideología comunista (lucha de clases) no aportaba a su afán unificador del nuevo orden, incluso se le veía como divisionistas anarquizantes. Así, ideologías fascistas y nacionalsocialistas les coquetean por su crítica al egoísmo y materialismo, pero sin atentar contra la propiedad privada y el mercado; al tiempo que brindaban insumos de unidad nacional orgánica y armónica.

            Se alejan de Estados unidos principalmente al efectuar la privatización, buscan alianzas políticas-comerciales con Alemania e Italia, pero estas naciones no veían posibilidad de réplica de sus naciones y sólo estaban interesadas en sus recursos para la guerra, por lo que no apoyan directamente la implementación de un régimen similar a los suyos en Bolivia.

La derrota del Chaco generó una profunda crisis en los marcos ideológicos sobre los que se sostenía el Estado liberal-conservador, convocando a intelectuales marxistas/socialistas y nacionalistas a proponer fórmulas de refundación influenciados por las experiencias fascistas, comunistas, nacionalsocialistas e incluso el Estado socialista mexicano.

El proyecto hegemónico se expresó en un socialismo organicista y anticomunista que  buscaba una democracia funcional en donde los intereses colectivos imperaran sobre los individuales apuntalado en los debates abiertos tras la derrota del Chaco que contribuyeran a la construcción de un imaginario movilizador de unidad nacional y fortalecimiento estatal.


sábado, 5 de septiembre de 2020

Reseña - De la Historia a la historiografía



Mendiola, Alfonso y Guillermo Zermeño. De la Historia a la historiografía. Las transformaciones de una semántica En: Revista Historia y grafía, No. 4, 1995



Para Mendiola y Zermeño, la autodescripción de la sociedad cambió a mediados del siglo XX debido a una extensión y radicalización de los medios de comunicación, así la segunda mitad del siglo XX está dominada por el paradigma de la comunicación y no como en el s XIX que se tenía la imagen del mundo como industria. En este contexto enmarca dos visiones sobre la historia como acontecer más vinculado al presente y la historia como pasado o sujeto de estudio del historiador decimononico.


Plantean que el ideal de ciencia que se construye en los últimos siglos dio lugar a la figura del intelectual comprometido con la verdad y preocupado por fijar las esencias, pero en el caso de los historiadores, estos llegan por mérito propio siempre tarde al acontecer, por lo que no pueden (ni deben) considerarse parte del mismo, gracias a este distanciamiento el positivismo argumentaba que permanecían lejos de los vicios de la coyuntura, lo que les garantizaba objetividad profesional, facultándoles de conciencia crítica y legitimidad, por lo que se esperaría que los actores de la realidad recogieran sus críticas históricas para orientar mejor las acciones de la sociedad. Pero los renovadores de la ciencia histórica francesa postularon la figura de un intelectual/historiador no desligado de presente, afirmando entre otras cosas que no existe otra manera de acercarse al pasado sino a partir de los condicionamientos y valores del presente, pues el pasado no es cognoscible por sí mismo, sino a partir de preguntas y problemas surgidos del presente. Esto para la escuela de Annales ha generado en la disciplina lo que él llama presentismo histórico, una especie de extensión o ampliación artificial del presente que de alguna manera puso en duda la pretensión de objetividad profesional del XIX, al introducir consideraciones como la mediación de valores presentes en la observación de observaciones pasadas (textos escritos en el pasado), al tiempo que pretendieron que los historiadores marcados por las influencias del presente, construyeran una serie de operaciones y metodologías para producir una visión ampliada “total” del presente-pasado, algo así como la construcción de una especie de espejo sobre el cual podríamos reflejar nuestras aspiraciones y expectativas vigentes para con mucha disciplina contrastarlas con las de los pasados observados; “Un enfoque, una forma reflexiva de acercarse a la historia (acontecer) que renuncia a la objetividad imposible del naturalismo historiográfico y piensa los problemas centrales de leer el pasado por medio de sus fuentes (observación de segundo orden)”. 

Así la transformación de fondo se dá en una percepción de la sociedad como cosa, al entendimiento de la sociedad como sentido. Entender a la sociedad como cosa le permitió a la disciplina la distinción entre ciencia histórica (que estudia los hechos pasados) e historiografía (que sólo se abocaba a lo escrito sobre estos hechos), pero en la medida en que Annales contribuyó a radicalizar la autodescripción de la sociedad como sistema de comunicaciones productoras de sentido, disminuye la distinción entre el estudio de hechos pasados (ciencia histórica) y el estudio de los escritos del pasado (historiografía). El historiador tiene acceso a los llamados hechos por la mediación de la escritura (la historia se hace con documentos) y esta son comunicaciones producidas en las sociedades que estudia, entonces en realidad no hay hechos, sino comunicaciones, surge la posibilidad de analizar esas fuentes desde un nivel estilístico, ahora importa el ¿cómo escriben el estado del mundo esas sociedades que nos interesan?

Los argumentos anteriores permiten a Mendiola afirmar que la historiografía es una autoobservación de lo que lleva a cabo el historiador, y esta autoobservación es hecha en términos histórico-sociales, es decir estudia socioepistemológicamente el quehacer del historiador para ofrecer una autocomprensión histórica de su quehacer profesional. Definiendola como el estudio del proceso técnico y social del modo en que se construye el pasado (de Certeau) - el interés por las formas anteriores de escritura de la historia actúa en función de entender la forma actual - es un estudio de la representación que se hace de la sociedad moderna de las relaciones entre pasado, presente y futuro (Mendiola) todo acto reflexivo que se preocupa por descifrar los efectos (restos, residuos vestigios, trazos) del pasado en el presente y viceversa, considerando las relaciones entre narración tiempo y acción.

análisis del discurso (narrativa)

teoría social (tiempo y acción)

El objetivo de la investigación historiográfica es reconstruir ese proceso comunicativo en que se inserta el texto analizado, hay que ir de la estructura inmanente a su función en la sociedad que lo produjo (método reflexivo) después de hacer la construcción social del funcionamiento del texto se regresa con la finalidad de iluminarlo. Aceptando que el documento no está destinado originalmente al uso del historiador, pertenece a un proceso de comunicación específico.


Planos de análisis historiográfico:

  1. reglas formales que estructuran el discurso: mecanismos que sigue el texto para producir efectos de realidad y verosimilitud ¿qué recursos retóricos o poéticos usa el autor ?
  2. lugar social desde donde se produce el texto: análisis socioinstitucional del texto ¿cómo en cada época se recluta socialmente al autor? ¿cúal es la trayectoria que hace que un individuo se convierta en historiador? y ¿de donde se escribe la historia?
  3. formas de percepción o apropiación del texto: estudio social de la práctica de lectura del discurso de la historia ¿a quienes estaba destinado el texto?
Elementos del análisis historiográfico:

información - lo que se dice en el documento

acto de comunicar - cómo se dice

comprensión - cuáles son los conocimientos que debe tener el lector de la época para entenderlos

Diferencias en la construcción del conocimiento histórico

s XIX - filosofía de la conciencia


- se pregunta por las condiciones de posibilidad del conocimiento verdadero 

- reduce la realidad a la relación sujeto cognoscente y objeto conocido

- comprende a la sociedad como un conjunto de entes que para ser conocidos basta con observarlos de manera controlada, bajo un método para impedir que los prejuicios del historiador la distorsionen



s XX - filosofía del lenguaje


- se pregunta por las condiciones de posibilidad de comunicación

- representa la realidad por medio de los procesos comunicativos como mediación del mundo social

- comprende a la sociedad como un sistema de comunicación, su especificidad no está en las cosas, sino en la producción de sentido.

sábado, 15 de agosto de 2020

Reseña - Ordenes del tiempo, regímenes de historicidad



Hartog, Francis. Ordenes del tiempo, regímenes de historicidad En: Revista Historia y Grafía, No. 21, 2003



Para Hartog, el tiempo se ha convertido en el pan cotidiano del historiador, al grado que terminó por ser naturalizado e instrumentado permaneciendo impensado, por ello propone el término de “regímenes de historicidad” como una modalidad de conciencia de sí misma por parte de una comunidad humana, y se pregunta ¿Cómo reacciona una comunidad ante diferentes grados de historicidad y si estos pueden ser idénticos para todas las sociedades? Reconoce que existen diversos modos de relacionarse con el tiempo relación que comprende un vaivén entre el presente y los pasados, algunos distantes temporal y espacialmente, por lo que entender estas relaciones podrían contribuir los momentos de crisis del tiempo y las categorías que organizan estas experiencias y permiten expresarlas. A ese respecto de Hahana Arent recupera el término “brecha” – interregno en el tiempo histórico en que se cobra conciencia de un intervalo en el tiempo que está determinado por cosas que ya no están o que están por existir, ej: 1968 puso en duda el tiempo como progreso.

El “régimen de historicidad” pone a nuestro alcance las condiciones de posibilidad de la producción de historias y según las relaciones respectivas de los tiempos (pasado, presente y futuro) ciertos tipos de historias son factibles y otros no. El tiempo histórico lo produce la distancia que se crea entre el campo de la experiencia y el horizonte de expectativas y se engendra por la tensión entre ambos, entre más escasa es la experiencia mayor se torna la espera. Campo de experiencia y horizonte de expectativas son términos que recupera del trabajo de Koseleck, quien buscaba definir de qué manera se relacionaban las dimensiones temporales del pasado y el futuro en cada presente posible.

Concluye que en nuestro tiempo se ha impuesto una configuración caracterizada por la máxima distancia entre el campo de la experiencia y el horizonte de expectativas, creando la impresión de un presente perpetuo, inmóvil, que intenta a pesar de todo producir su propio tiempo histórico. Los crímenes del sXX fueron tempestades que dieron origen a oleadas de “memoria” un vocablo de gran alcance, una categoría metahistórica.

sábado, 25 de julio de 2020

¿Porque no doblan las campanas? - Reseña

Davalos, Marcela. ¿Por qué no doblan las campanas? En: Revista Historias No. 50, sep-dic, 2001


El presente pretende sintetizar el contenido de la investigación que Marcela Dávalos publicó a principios del siglo XXI sobre el cambio socio sensorial de la cultura auditiva en la Ciudad de México.
El texto remite a la historia de una sensibilidad auditiva de la que muy pocos representantes quedan: La comunicación emitida por los campanarios de las iglesias. Un marco de lenguaje socio-comunicativo en México cuya tradición data de la época colonial y que por diversos intereses fue constreñido su lenguaje en un proceso que revela el cambio de las referencias culturales y el comportamiento de los Mexicanos que va de los esfuerzos regulatorios del ilustrado arzobispo Lorenzana de 1766, al afán desacralizador de los liberales defensores del espacio público (incluido el aire por el que se propagan las ondas sonoras) y civilmente encarnado en “los enemigos del mucho ruido”. Y revisa la metamorfosis discursiva cuya cruzada invirtió más de cien años en silenciar los campanarios; refiriendo que durante los últimos años del gobierno borbónico existe una serie de escritos sobre el tema de las campanas, que inició como un diálogo entre los integrantes de las órdenes religiosas con la pretensión de ordenar los horarios de los tañidos y terminar con fantasiosas creencias y supersticiones populares que atribuían poderes exorcizantes a los sonidos de los campanarios, discusión que posteriormente incluyó al gobierno virreinal que encontró un la fórmula de adición de los valores religiosos y los discursos liberales e ilustrados una vía de conveniente sacralización de los actos cívicos en el estado moderno.

Hasta mediados del siglo XVII los campanarios marcaron tanto los tiempos civiles como el imaginario religioso valorando los sonidos de los campanarios como emisiones capaces de purificar los aires y dialogar con la comunidad, al tiempo que indican nacimientos, defunciones, el acaecer diurno y nocturno, el encendido de la iluminación pública, la recogida de la basura, la llegada de productos comerciales, etc… Pero a finales del XIX las polémicas anticlericales bajo argumentos de la imposición del credo religioso e invasión del derecho individual a la privacidad, procuraban poner fin al desmesurado uso de los tañidos, cuyas razones políticas de fondo revelan intencionalidades de adueñarse de ese poder y de alguna manera dirigir las acciones de las comunidades al menos desde la perspectiva de los usos comunicativos. Así, lo que se está revisando y la autora nos advierte es que “más allá de esos repiques se halla la historia de una cultura auditiva, sensible a los matices sonoros y acostumbrada a comunicarse por el rumor de los campanarios” y el riesgo de perder esa historia con los últimos sobrevivientes de una época que no volverá y ha dejado muy pocas fuentes de su existencia.

jueves, 9 de mayo de 2019

Elementos en la construcción de conocimiento histórico

1.    Ruiz, María  El conocimiento histórico. Tiempo histórico y categorías temporales. El historiador y sus fuentes . Nuevas líneas de investigación. En: Proyecto Clio 36

La autora pretende hacer un recuento de los elementos que se entrelazan en los procesos de producción del conocimiento histórico, con características científicas, de una manera didáctica, que procuraré esquematizar en el siguiente cuadro:

Elementos en la construcción de conocimiento histórico
Principios axiomáticos

Ejercicio crítico 
Al que se deberan someter todas las pruebas históricas
Desarrollo inmanente y secular en la explicación e interpretación históricas
Todos los acontecimientos están conectados entre sí y se encuentran lejos del azar y/o la providencia
Significación temporal

Lenguaje propio
Nuevas formas de teorización

Microhistória
Historia de las mentalidades
prosopografía
Aplicación de metodología
Tiempo histórico
Cronología astronómica
Cronología histórica
Periodización
Proceso temporal
antes - despúes
Fuentes[1]
Escritas
Impresos
Soporte duro
Soporte blando
Materiales
Restos humanos
Restos artísticos
Restos numismáticos
Restos Arqueológicos
Tradicionales
Orales
Gráficas
Iconográficas
Modelos de explicaciones
Nomotécnica-deductiva
A partir de leyes generales, aplicables a sucesos históricos
Explicación intencional
Búsqueda de la acción raciónal para la actuación de los agentes estudiados
Idealista
Procurar comprender el pensamiento humano que sucita eterminados acontecimientos históricos
Teleológica
La relación entre los acontecimientos previos y sus efectos se basan en las inferencias prácticas
Historiográfica
En que la evaluación historica se basa tres etapas analiticas: estructuras existentes, acción de sujetos y dialectica resultante estructura-acción
Líneas de investigación 
s XX
Historia económica
Smith, List, Toynbee, Unwin
Historia Social
Uso de recursos estadísticos y cuantitativos
Historia total
Braudel – Escuela de los Annales
Historia de las mentalidades
Historia de las visiones del mundo
Mandrou, Huizinga, Aries, Duby
Historiografía marxista británica
Historia social y cultural bajo un tratamiento dialectico
Hobsbawn, Hilton, Thompson
Historia de las representaciones
Representaciones sociales y su carga simbólica
R. Chartier
Cliometría
Metodos cuantitativos y aplicación de modelos teórico-matemáticos
Historia Cultural - Microhistoria
Ginzburg
Historia de Género o Histora de las mujeres

Historiografía del tercer mundo
Recurre a vestigios arqueológicos e historia oral
Psicohistoria
Producto de l acercamiento de la historia con teorías psicológicas
Discusiones contemporáneas
Globalización de la historia
Finalidad y usos de la disciplina
Aplicación de nuevas tecnologías
Función social
Posibilidad de historia inmediata
Utilización de nuevas fuentes


Mención aparte (a mi parecer), merece la consideración que realiz la autora sobre la necesidad de una formación en el historiador con características humanistas, científico-técnicas e históricas, misma que a juicio personal debieran ser características integradoras en todo proceso de construcción de conocimiento al que se pretenda cientificidad.


[1]La autora hace una acotación respecto a la posibilidad de observar otras clasificaciones para la fuentes, como por ejemplo, la clascificaciónde Topolsy