lunes, 30 de octubre de 2017

Fernand Braudel en la construcción de la historiografía contemporánea

Braudel establece una crítica al campo histórico tradicional de su época por dar este excesivo énfasis al desarrollo de las campañas militares y al actuar de los grandes hombres, por lo que su principal interés es situar a los individuos y los acontecimientos en el medio geográfico en el que se desarrollan; planteando una historia en la que los cambios se perciben mucho más lentos, con ciclos recurrentes en relación con su ambiente geográfico, situando este como parte misma de la historia. Pues para Braudel ni los acontecimientos, ni las tendencias generales pueden comprenderse sin esta relación.
Su gran problema para las primeras producciones, era mostrar que el tiempo se mueve a diferentes velocidades, y a los acontecimientos no los comprende sin la historia de las estructuras y estas requieren a su vez de la historia ambiental para ser explicados, pues describe al ser humano como prisionero de su ámbito físico y su estructura mental, un destino sobre el que el hombre poco puede hacer. Al tratar vastos espacios y largos periodos, Braudel afronta el riesgo de disminuir la importancia del acontecer humano, tratando de que sus lectores cobren conciencia de la importancia que tiene la historia del espacio geográfico, en lugar de utilizar sólo el acontecer político como única unidad estructuránte para el desarrollo historiográfico, proponiendo así un ejercicio de larga duración en tres categorías esenciales: Geográfica, Social e Individual. Como respuesta a su necesidad de ver las cosas a gran escala.
Así, el estudio de la larga duración, combina la compleja interacción del ambiente geográfico, la economía, la sociedad, la política, la cultura y los acontecimientos; procurando una visión de las cosas en su conjunto. Este ejercicio interdisciplinario se ve favorecido por la creación de la Mison des Sciences de l’Homme, que posibilitó la proximidad con pensadores como Claude Lévi-Strauss y Pierre Bourdieu, quienes en la cotidianidad seguramente fueron partícipes de charlas informales y seminarios conjuntos, manteniendo a los historiadores de los Annales en contacto con las novedades disciplinares de sus vecinos.
En un segundo periodo productivo, Braudel en colaboración con Febvre, al reconstruir la historia de la vida material europea, entre 1400 y 1800, descarta el enfoque tradicional de la economía política y considera a la vida cotidiana como concepto rector, relacionado a la civilización material, para tratar de establecer desde este punto de partida explicaciones a los procesos de relación entre la “pequeña historia” y aquella que tiene que ver con las grandes tendencias económicas y sociales de una época civilizatoria, aunque Braudel no aborda la historia de las mentalidades a la manera de Febvre, sino que centra su atención en las áreas culturales que tienen que ver con el intercambio de bienes interculturales, ejemplo: La exportación de mobiliario occidental a las culturas orientales, y su contundente rechazo por parte de estas.

A lo largo de su obra intelectual, Braudel procura un equilibrio entre lo abstracto y lo concreto; lo general y lo particular. Interrumpiendo su visión panorámica en ocasiones para enfocarse en el estudio de algún caso concreto, echando mano a recursos anecdóticos descriptivos como anclaje narrativo para mantener la atención de su audiencia, al tiempo que apuntala su discurso global, sin perder de vista esa visión multifactorial que integra su relato.
No obstante el método historiográfico propuesto por Braudel no está exento de críticas disciplinares. En principio esa amplitud de espíritu histórico, a decir de sus críticos, en ocasiones resulta en una falta de rigor analítico que asigna importancia a factores insostenibles en una discusión formal especializada, como lo demuestran las críticas por parte de sus contemporáneos, a sus tesis sobre la quiebra de la burguesía en el Mediterráneo, ó la relativa significancia que asigna a la Batalla e Lepanto. Otro punto cuestionable a su abordaje total, pudiera ser el débil análisis que realiza sobre los valores, actitudes y mentalidades colectivas a lo largo de su obra.

Aún así, lo que Braudel intenta demostrar con su trabajo (y parece ser que lo logra con bastante éxito), es plantear la posibilidad de que en pleno siglo XX -posterior a la excesiva tecnificación científica, resultante de las dos guerras mundiales- es posible resistir a las presiones de hiperespecialización disciplinar, consiguiendo operacionalizar el concepto de “historia de larga duración”, para abordar problemas concretos, en diálogo con otras disciplinas sociales.

lunes, 23 de octubre de 2017

La historia deconstruida

Una de las más celebres ambiciones de los historiadores de Annales fué desmontar los saberes tradicionales, aceptando los riesgos en las fronteras de la innovación de una propuesta de rejuvenecimiento del oficio del historiador al tiempo que recodificaron el dialogo con las ciencias sociales. Pues para esta generación de historiadores no son suficientes: la descripción cronológica de los objetos, los procedimientos de análisis, ni la naturaleza de la documentación; sino que pretenden que el historiador construya sus problemáticas en la intersección de una larga serie de interrogantes del presente, tomando prestados los métodos de otras ciencias.
            Los historiadores de Annales fueron los precursores en subrayar la complejidad del tiempo, privilegiando la larga duración. Argumentaban que la exploración de los mecanismos temporales, debían construir a la contribución de la historia, no obstante el cuidado particular de los fenómenos de más larga duración lleva consigo el riesgo de olvidar los procesos por los cuales lo nuevo sucede, por ello la atención a los procesos supone que las temporalidades humanas son múltiples y que la conciencia cronológica no basta para fundamentar la verdadera contemporaneidad.
            Dentro de los múltiples desfases entre las formas, las estructuras y los funcionamientos históricos, se encuentra el origen de una evolución, no necesariamente alomérica y estacionaria, sino histórica: irreversible, imprevisible y determinada, pues cada sociedad está en un proceso constante de producción de sí misma y en el análisis de este proceso se encuentra l única manera de romper con la insignificancia de los relatos de sucesos.
            Para Annales, la historia social ha sido concebida de golpe, como aquella de lo colectivo y lo cuantificable, preocupándose de medir los fenómenos sociales a partir de indicadores simples, pero medibles masivamente, reuniendo y analizando un enorme material, aún ante el riesgo de que esta actividad pueda devorar la ambición del investigador y la inquietud misma de la interpretación. El desarrollo de amplios bancos de datos, tropieza contra las mismas aportas que tiene una concepción simplificada de la relación entre el historiador y el documento, o entre el archivo y el pasado y pudiera desembocar en la objetivación de las estructuras analíticas. Ante esto, los historiadores de Annales advierten que los objetos sociales no son cosas dotadas de propiedades, sino conjuntos de interrelaciones cambiantes en el interior de configuraciones en constante aceptación, por ello proponen dilucidar los modos de relación entre economía, sociedad y civilizaciones, como la principal tarea del historiador.
            Una buena investigación histórica resulta en un sistema de proposiciones explicativas, ligadas entre sí, resultando en la expresión de una estructura que ayuda a disolver la opacidad en la comprensión de la realidad histórica, a partir de principios de inteligibilidad, pues el objeto de la historia no puede plantearse desde la exterioridad, ni encerrarse en categorías a priori, sino que los procedimientos de la experimentación son los que la construyen y la hacen comprensible. Así la empresa de innovación e interdisciplinariedad de anuales, se basa en el derecho y deber de los historiadores, de franquear las coacciones disciplinares y aprovechar todos los recursos que ofrecen las ciencias sociales, valiéndose de estos modos de interacción entre las practicas científicas especializadas. Aún que son conscientes de algunos de los riesgos que esta postura implica: La multiplicación indefinida de experiencias individuales y aisladas; así como la posible falta de cohesión disciplinar en la solución empírica de los problemas históricos.

miércoles, 4 de octubre de 2017

El relajo estudiantil Mexicano

En los últimos cuarenta y nueve años del pasado socio-político en México nos hemos mantenido atentos a las voces de los actores académicos y políticos partícipes del movimiento estudiantil, quienes desde el principio aportaron categorías epistemológicas mediante sus propias expresiones de la memoria (con su rebeldía de recordar para no repetir), procurando respuestas sobre los acontecimientos, las causas y sus consecuencias y en algunos casos incluso lanzan propuestas de acción para proceder según el contexto de su propio presente: el sangriento 1968. Posibilitando formas de explicar y comprender estos acontecimientos a lo largo del tiempo y colocando el recuerdo de los hechos al centro de la esfera pública para debatirles y negociarles en sus posibles significados. Con las historias del 68 vamos develando de a poco una de las múltiples formas de entender el pasado reciente y nuestro propio presente, que mucho tiene que ver con esa mutilación de esperanzas que caracteriza al México postrevolucionario, amordazado por esa viciosa  reserva documental que han sufrido los archivos por mucho tiempo bajo el intragable argumento paternalista de la seguridad nacional.


Orientados por la expectativa de esclarecimiento (y porque no, de justicia) ante la velada verdad, aún a la sombra de intereses oscuros de muchos de los actores estatales involucrados que buscan imponer ciertas formas de entender el pasado bajo sus zapatos. Son muchos los historiadores - profesionales y no tanto-, que han demostrado que recuperar el pasado reciente del 68 se puede hacer de múltiples maneras, analizando momentos álgidos o débiles, con mayor o menor eco en el medio social; pero todas y todos abordan irreductiblemente y sin lugar a dudas una parte de esa tensión entre la experiencia cruda de la represión o el asesinato; y la certeza de que valió la pena - el sacrificio no fue en vano.    
 Las representaciones del 68 inician con el movimiento mismo y sus actores hacen al menos un par de intentos por explicar sus orígenes. En esta esquina, los estudiantes y los grupos que con ellos se solidarizan, argumentan desde un inicio que el movimiento se origina como respuesta a la violencia gubernamental ante las riñas entre estudiantes, así el conflicto tiene como motivo inicial la represión ejercida por el gobierno local, que desató una escalada en la violencia de los acontecimientos ante la represión de las manifestaciones por parte del poder federal, ergo la causa principal de la movilización estudiantil es responsabilidad de las acciones indiscriminadas del gobierno de Díaz Ordaz en contra de los jóvenes mexicanos. Al otro extremo del cuadrilátero el gobierno y los distintos sectores que lo apoyan sustentan una conjura atribuida al Partido Comunista Mexicano (PCM), orquestada desde el exterior del país, con la que fuerzas oscuras intentan impedir los Juegos Olímpicos programados para ese mismo año pues desde las primeras protestas estudiantiles se observaba el síntoma de esta conjura, atribuyendo así el inicio del conflicto a la violencia estudiantil

22 de Julio. Se suscita una riña en la ciudadela, entre estudiantes de las vocacionales 2 y 5 del Instituto Politécnico Nacional, quienes junto a grupos juveniles identificados (en esa tradición popular de rebautizar a los actores para construirlos en personajes) como “Los Arañas” y “Los Ciudadelos” y estudiantes de la Preparatoria Isaac Ochoterena, incorporada a la Universidad Nacional Autónoma de México.

23 de Julio. Continúan los enfrentamientos estudiantiles, e interviene el cuerpo de granaderos del Distrito Federal contra los estudiantes, de forma violenta y pese a que se puede demostrar que los efectivos irrumpen en el edificio de la Vocacional 5, el general Luis Cueto, jefe de la Policía Preventiva niega la agresión.

26 de Julio. Dos actos públicos, por un lado la manifestación que conmemora el XV aniversario del asalto al cuartel Moncada, convocada por la Confederación Nacional de Estudiantes Democráticos (muy influida por el Partido Comunista), coincide con otra manifestación organizada por la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos (FNET) organización patrocinada por las autoridades del politécnico, quines protestan por la intervención en la Ciudadela. Ambos son duramente reprimidos por la policía. La Dirección General Federal de Seguridad y el Servicio Secreto ocupan las oficinas y los talleres donde se imprimía “La Voz de México” Órgano Central del Partido Comunista Mexicano.

27 de Julio. Los estudiantes toman las preparatorias 1, 2 y 3 de la UNAM. Se organizan las primeras asambleas estudiantiles. El general Luis Cueto declara que el fin de las agitaciones es desestabilizar para dañar la Olimpiada.

29 de Julio. Policía y Ejército ocupan los planteles de la Preparatoria Nacional y del IPN en el Centro de la ciudad. La puerta colonial de la Preparatoria 1 es destruida con un disparo de bazuca. El Secretario de Defensa, Marcelino García Barragán, niega este hecho acusando a los jóvenes de causar los destrozos con bombas Molotov.
30 de Julio. Se suspenden las clases en las escuelas dependientes de la UNAM y el IPN. En la Ciudad Universitaria, el rector Javier Barros Sierra iza la bandera a media asta, en protesta por la violación a la autonomía. Las transmisiones de radio UNAM concluyen temprano, en señal de luto. El regente de la ciudad, Alfonso Corona del Rosal, promete liberar las escuelas “de no haber más enfrentamientos”.

31 de Julio. Se generaliza la huelga en la UNAM, el Politécnico, la Normal Superior, Chapingo, la Universidad Iberoamericana, el colegio La Salle, el Colegio de México, en las escuelas del INBA y algunas universidades de provincia. La policía sale de la Preparatoria 5.

Posiblemente estas dos lecturas son las que más influencia tuvieron entre la opinión pública de la población civil no directamente involucrada en esa serie de acontecimientos que se acaban de enlistar, y  ambos discursos permearon en el punto de vista de los distintos sectores de la sociedad al tiempo mismo en que se sucedían los acontecimientos. Pero se debe aclarar que la suposición de la conjura fue la que recibió mayor difusión por parte de los medios de comunicación. La idea de la conjura en el discurso gubernamental pretende descalificar al movimiento estudiantil mientras teje cierta dispensa moral al actuar gubernamental por los acontecimientos violentos. Reportajes, noticias, ensayos, crónicas, y artículos de opinión, aparecen como manifestaciones de hegemonía con responsabilidad de periodistas, escritores y políticos incondicionales al régimen, quienes se expresaron en un tono moral, aleccionador y paternalista sobre el movimiento, siempre desde una posición condenatoria. Los periódicos El Universal, Novedades y El Heraldo de México, se alinearon al discurso oficial con el único camino de colocarse en una posición de rechazo y preocupación frente a las expresiones de rebeldía y el arribo de corrientes ideológicas externas y malignas; ante la defensa de vigencia de un sistema de ideas y valores identificados con el paradigma revolucionario. Pues los comunicadores que apoyaron la idea de  la conjura no dudaban de la vigencia de la revolución mexicana versus los intereses extranjeros que buscaban implantarse en la juventud y desestabilizar al país. Así, los ataques y las descalificaciones hacia el movimiento fueron gestados no solo por el Estado, sino por la existencia de un bloque conservador a través de todo tipo de fuentes pagados en los medios de comunicación.

El 68 constituye ya por sí mismo un episodio manifiesto de ruptura ante las estructuras históricas que le preceden (el fin de una época y el inicio de otra), un momento coyuntural que es punto de contraste entre nuestro pasado desolador y un futuro prometedor, o viceversa, evidenciando el desfase entre las formas hegemónicas intelectuales y las influencias culturales alternas como: el triunfo de la revolución cubana, la aparición de revistas con temas políticos y/o sociales en el país, o diversas expresiones artísticas críticas.

1 de Agosto. El rector Javier Barros Sierra encabeza una manifestación en defensa de la autonomía universitaria. La marcha, que sale de CU hasta Félix Cuevas por la Avenida Insurgentes, retorna al campus por Avenida Universidad. Mientras Díaz Ordaz pronuncia un discurso en Guadalajara en el que lamenta los acontecimientos recientes y ofrece su “mano tendida” a quien quiera estrecharla.

2 de Agosto. Se crea el Consejo Nacional de Huelga (CNH), formado por estudiantes de las instituciones en paro. Paralelamente se forma la Coalición de Profesores de Enseñanza Media y Superior Pro libertades Democráticas. Se publica un desplegado de 26 directores del IPN y escuelas en apoyo a los estudiantes.

5 de Agosto. El Instituto Politécnico Nacional hace una manifestación masiva a la que no acude Guillermo Massieu, su director. El PPS acusa a la CIA de estar detrás del movimiento.

8 de Agosto. El CNH propone su pliego petitorio con seis puntos de demanda:
1. Libertad a los presos políticos.
2. Destitución de jefes policiales, los generales Luis Cueto Ramírez y Raúl Mendiolea y el teniente coronel Armando Frías. 
3. Extinción del Cuerpo de Granaderos.
4. Derogación del artículo 145 y 145 bis del Código Penal Federal, que condenaba el delito de disolución social y funcionaba como el argumento jurídico para las agresiones.
5. Indemnización a los familiares de los muertos y heridos desde el inicio del movimiento.
6. Deslindamiento de responsabilidades de las autoridades.

13 de Agosto. Se realiza la primera manifestación estudiantil al Zócalo, que parte del Casco de Santo Tomás y es encabezada por la Coalición de Profesores. Las cifras varían según quien los cuenta, pero se habla de 150 a 300 mil personas exigiendo el cumplimiento del pliego petitorio.

15 de Agosto. Una sesión extraordinaria del Consejo Universitario, presidida por el rector Barros Sierra, nombra una comisión representante de las demandas de los estudiantes y aprueba tres más, referentes al pago de los daños sufridos a la Universidad.

16 de Agosto. Inicia el movimiento de brigadas, al tiempo que se integra la Alianza de Intelectuales, Escritores y Artistas.

18 de Agosto. Se realizan los primeros festivales artísticos en Ciudad Universitaria y Zacatenco.
  
20 de Agosto. Se realiza una reunión a la que habían convocado al Congreso de la Unión para plantearles de manera directa sus demandas, pero no se presenta ningún legislador.

22 de Agosto. El secretario de Gobernación Luis Echeverría, ofrece un "diálogo franco y sereno" con representantes estudiantiles. El CNH acepta la propuesta, a condición de que el diálogo se realice en presencia de la prensa, la radio y la televisión.

27 de Agosto. Se realiza una manifestación desde el Museo de Antropología hasta el Zócalo. Mientras tocan las campanas de la Catedral, en la plaza se iza una bandera rojinegra a media asta, que luego fue arriada. Se vota la propuesta de establecer una asamblea permanente hasta que se acepte el diálogo público. En la madrugada, los estudiantes son desalojados violentamente por la fuerza pública.

28 de Agosto. El gobierno realiza un "acto de desagravio" a la bandera nacional al que asisten trabajadores al servicio del Estado. Grupos de estudiantes, que realizaban mítines relámpago, se mezclan con los burócratas. El acto finalmente es disuelto por carros blindados y tropa de infantería. Regresando de la manifestación, el profesor Heberto Castillo es golpeado en la puerta de su casa y se refugia en Ciudad Universitaria.
  
La noche de Tlatelolco de Elena Poniatowska es una obra representativa sobre las tensiones imperantes en la temporalidad que nos concierne y con la que estuvieron de acuerdo buena parte de los activistas encarcelados, pues consigue articular diversas voces que relatan el movimiento desde su inicio hasta la represión; y aún que a veces incluso se lee a sí misma un tanto contradictoria, en muchas ocasiones encuentra puntos en común con la realidad de los acontecimientos. Resaltando voces de los dirigentes encarcelados como los principales relatos, y otorgando voz a los que no la tuvieron, así como sistematizando la memoria silenciada mediante represión y censura lo cual de una vez y para siempre, deslegitima la acción violenta del Estado.

1 de Septiembre. En su IV informe de Gobierno, e1 presidente Díaz Ordaz amenaza con sofocar el movimiento estudiantil: “…hemos sido tolerantes hasta excesos criticados; pero todo tiene un límite y no podemos permitir que se siga quebrantando el orden jurídico, como a los ojos de todos ha venido sucediendo…”

3 de Septiembre. El CNH responde a lo planteado por el presidente en su Informe y ratifica su demanda de diálogo público.

6 de Septiembre. El gobierno propone “diálogo público pero sin exhibicionismo”. En rechazo a esta propuesta, el día 7 de septiembre el CNH celebro un mitin con 25 mil personas en Tlatelolco.

9 de Septiembre. El rector Barros Sierra hace un llamado a la comunidad para volver a clases, sin renunciar a los fines del movimiento.

13 de Septiembre. Se realiza la “manifestación del silencio”, del Museo Nacional de Antropología e Historia al Zócalo.

15 de Septiembre. El ingeniero Heberto Castillo, de la Coalición de Maestros, da el Grito de Independencia en Ciudad Universitaria.
  
18 de Septiembre. Alrededor de las diez de la noche, el ejército ocupa Ciudad Universidad. Son detenidas cerca de quinientas personas.

19 de Septiembre. El rector Javier Barros Sierra protesta por la ocupación militar, a la cual califica como un “acto excesivo de fuerza”.

20 de Septiembre. Enfrentamientos entre estudiantes y elementos de la policía en planteles del Politécnico en el norte de la ciudad.

23 de Septiembre. Barros Sierra presenta su renuncia como rector después de ser culpado por la violencia ejercida en la UNAM. Dice: “los problemas de los jóvenes, sólo pueden resolverse por la vía de la educación, jamás por la fuerza, la violencia o la corrupción”. Varias instituciones y personalidades cercanas a la Casa de Estudios rechazan la renuncia y le demandan retornar a la Rectoría.

24 de Septiembre. El ejército ocupa el Casco de Santo Tomás, después de una lucha de varias horas con los estudiantes.

26 de Septiembre. Barros Sierra retoma la Rectoría de la UNAM y exige la salida del ejército de sus instalaciones

30 de Septiembre. El ejército desocupa la Universidad.

1 de Octubre. Se reanudan labores de investigación, administración y, parcialmente, las de difusión cultural en la Ciudad Universitaria. El CNH decide continuar la huelga escolar y convoca a un gran mitin en la Plaza de las Tres Culturas.

2 de Octubre. Se celebra un mitin en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Tras una señal luminosa se desencadena un tiroteo que deja un número indeterminado de muertos y heridos. Cientos de estudiantes son detenidos e incomunicados.

En este momento queda claro que la conjura no proviene de los estudiantes, sino de los más altos niveles del gobierno, puesto que éste es responsable directo de la decisión de resolver con violencia el conflicto a partir de un operativo militar y paramilitar reflejado en la tragedia del 2 de octubre

Inmediatamente después de finalizada la movilización estudiantil, se inicia una tímida instalación de la denuncia. Seguramente La sensación de fracaso estaba presente entre los estudiantes del 68 en su momento del 68 las demandas no fueron cumplidas, pero algunos años después un par de semanas  encontraron atención: Libertad a los presos políticos, derogación de los artículos 145 y 145 bis y apertura de dialogo con el sector estudiantil. Aunque el recuerdo del movimiento no contó de inicio con el apoyo de partidos políticos u organizaciones amplias y esta tarea quedó a cargo de “los estudiantes de las principales universidades del país”, a traves de actos conmemorativos y las tradicionales marchas en la Ciudad de México.

9 de Octubre. El CNH responsabiliza al gobierno federal por los sucesos de Tlatelolco y afirma que no obstaculizará el desarrollo de los Juegos Olímpicos, estableciendo la Tregua Olímpica.

12 de Octubre. Se inauguran los XIX Juegos Olímpicos en el estadio de Ciudad Universitaria.

26 de Octubre. Son liberados 63 estudiantes. Quedan 165 inculpados en Lecumberri.

29 de Octubre. El ejército desocupa las instalaciones del IPN ubicadas en el Casco de Santo Tomás.

4 de Noviembre. Asambleas estudiantiles del Politécnico y la Universidad deciden mantener el paro hasta que se obtenga solución al pliego petitorio.

5 de Noviembre. Treinta miembros del CNH se reúnen con Julio Sánchez Vargas, procurador general de la República, y le exigen la libertad de todos los estudiantes presos desde el 23 de julio.

4 de Diciembre. El CNH acuerda levantar la huelga estudiantil. El paro duró 130 días.

6 de Diciembre . Se disuelve formalmente el CNH.

Luego de la represión del 2 de Octubre y la posterior disolución del CNH el 6 de diciembre, el movimiento entra en una fase de repliegue, trasladando la experiencia de lucha a diversas trincheras políticas: el objetivo era darle continuidad a la lucha ampliando los frentes. Esto significa un cambio en la relación de poder entre el gobierno y la sociedad civil, y el inicio de una nueva fase de movimientos sociales en el país.

Tras esta serie de acontecimientos se instaura en el imaginario colectivo el término de Crimen de Estado para referirnos al descenlace violento, bajo la lógica de que “la planeación y ejecución de la acción delictiva se produce en los espacios de decisión política y operativa de los organismos de Estado, y porque se determina y exige la participación y disciplina personal en el hecho delictuoso precisamente por el puesto y la jerarquía política de la persona en la estructura de la administración pública” explicó en su momento Raúl Álvarez Garín a propósito del movimiento del 68. (La Jornada, 30 de septiembre de 1998); por lo que no es gratuito cuando hace tres años ante la desaparición forzada de estudiantes en Iguala, tras una serie de episodios de violencia ocurridos durante la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre, cuarenta y nueve años después, la sociedad civil traiga a la memoria los hechos violentos de 1968 y en las calles, grito al cuello, señale nuevamente que “Fue el Estado”.

La caracterización que hemos aventurado sobre el 68 estudiantil en México como movimiento de ruptura, le posiciona en la vanguardia de un proceso de transformación de la realidad nacional y de planteamiento de vías novedosas para el desarrollo de la democracia en el país, es decir, de renovación nacional, enfrentando el discurso de aspiración de progreso y modernidad contra las cuentas pendientes del pasado. Aún que me parece importante aclarar que el acceso a los archivos del 68 se autorizó apenas hace unos años (al menos parcialmente), a partir de las “políticas de la memoriay la creación de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP) en medio de un contexto de debilitamiento del PRI y la alternancia presidencial.


Referencias:

  • 1968 Un archivo Inédito. Micrositio a cargo de la Coordinación de Estrategia Digital Nacional de la Presidencia de la República, y la Unidad de Gobierno Digital de la Secretaría de la Función Pública - http://www.cultura.gob.mx/micrositios/1968/lasimagenes.html Consultada el 19/092017
  • Carr, Barry - La izquierda mexicana a través del siglo XX. México, Era, 1996.
  • Gómez Nashiki, Antonio.1968 Cronología del movimiento estudiantil mexicano. En: Nexos 1 de enero de 1988 - http://www.cultura.gob.mx/micrositios/1968/lasimagenes.html Consultada el 25/092017
  • http://www.nexos.com.mx/?p=4996
  • Krauze, Enrique - La presidencia imperial: ascenso y caída del sistema político mexicano 1940 - 1996. México, Tusquets, 2000
  • Poniatowska, Elena - La noche de Tlatelolco. México, Era, 1993
  • Díaz Favela, Verónica - Los fotógrafos anónimos del 68. En: Magis, revista del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente octubre 2008 - http://www.magis.iteso.mx/content/los-fot%C3%B3grafos-an%C3%B3nimos-del-68. Consultada el: 19/092017


martes, 10 de enero de 2017

Montaje colonial-museografico en el Museo de las Intervenciones


Se ubica en Av. 20 de agosto, entre Río Churrusco y Calzada de Tlalpan. En un antiguo convento que la orden eclesiástica de los franciscanos cedieron a la orden de los dieguinos en 1580, quienes establecieron allí su noviciado y el colegio de formación de misioneros que evangelizaron Filipinas, China y Japón. Se usó como cuartel militar durante el siglo XIX y uno de los escenarios donde se libró una de las batallas más importantes contra el ejército estadounidense en 1847. Fue Abierto como museo desde 1981.

El huerto era un espacio ocupado por las comunidades monacales para proveerse de alimentos, cultivaban hortalizas y frutas para autoconsumo; y hierbas, que empleaban como condimento o tratamientos medicinales. Podemos leer en la ficha explicativa: “El huerto formaba parte de una unidad productiva autosuficiente para abastecer a los frailes; en el huerto del convento encontramos el aljibe, depósito indispensable para el baño de los placeres, para el riego de la misma huerta y para la cocina”.
La museografía incluye algunos cartelones en que se indica al visitante de que tipo de planta se trata y algunos usos que se le atribuyen, por ejemplo:
Sábila
(alóe aristata)
Origen, América y África
Hojas.  Aplicación local alivia las molestias de quemaduras y heridas en la piel, molida controla diabetes 

Aún cuando el montaje museográfico no deja de dar la impresión de una maqueta impoluta, el visitante puede darse una idea de los utensilios que se usaban y la distribución espacial, a la sazón, la ficha explicativa indica:

“Un sitio muy importante para todo convento era la cocina, lugar donde se preparaban los alimentos de la comunidad y los que se ofrecían a los viajeros y peregrinos que llegaban a hospedarse en este sitio.
La cocina era un lugar para la vida comunitaria, de sus hornillas, asadores y fogón salían los más variados platillos que alimentaban a los frailes del convento. La cocina fue también lugar de intercambios culturales y del mestizaje.
De cocinas como esta surgieron los sabores, olores y viandas que incluso hoy reconocemos como mexicanos”


Un espacio que en lo personal impresionó gratamente mi atención es aquel al fondo de la cocina en el que pueden apreciarse varios contenedores de barro (algunos de ellos ya rotos), pues la luz se filtra de una manera muy particular en el sitio, que conjuntamente con los materiales de construcción y el barro rojo de los contenedores permite al visitante imaginarse en un sitio en el que no ha pasado el tiempo… un ambiente atemporal que bien pudiera ser  1580, 1981 o 2015…

En el gran fregadero eran lavados todos los trastos y utensilios de la cocina. Para fregar ollas y cazuelas, los sirvientes y esclavos se servían de escobetas y estropajos de fibras vegetales. Para acabar con el cochambre en cazos y sartenes se usaba la piedra pómez. Junto al fregadero, se ubicaba la pila para almacenar agua.


“El refectorio del convento. De acuerdo con la regla de la orden (supongo que se refiere tanto a los franciscanos como a los dieguinos) Los alimentos tenían que ser consumidos en forma comunitaria en el refectorio, Todos los frailes se reunían a la hora que marcaban las Constituciones y ocupaban su ligar en la mesa.
En ciertas fechas, además de acompañar la comida con lecturas edificantes, un grupo de frailes o laicos podían interpretar algunas piezas musicales. Los días de fiesta, la mesa de los frailes se veía colmada de deliciosos platillos.
Las grandes mesas donde comían los frailes se encontraban distribuidas de la siguiente forma:
a. Paralelas a lo largo de los muros en ellas se sentaban los estudiantes y frailes
b. Una transversal a las primeras, ocupando la cabecera del refectorio, asignada al prior del convento y a los invitados ilustres de él.”




martes, 3 de enero de 2017

El Plan de Ayutla

Contexto
Tras la guerra contra los Estados Unidos (1846-1848), que consecuentemente significó para México la pérdida de más de la mitad de su territorio, las discusiones sobre cómo habría de gobernarse el país continuaron. Y en 1852 reventó una nueva revuelta militar que disolvió el Congreso y el reinstaló al general Antonio López de Santa Anna a la presidencia de México, quien ratificó las “Bases para la administración de la República, hasta la promulgación de la Constitución” elaboradas por Lucas Alamán, “pero la muerte interrumpió su proyecto el 2 de junio de 1853 y la república tuvo que sufrir una dictadura abusiva que cometió toda clase de excesos: nuevas cargas fiscales, aumento del ejército, venta de la Mesilla y exilio de los principales liberales radicales, quienes al convivir en Nueva Orleans iban a compartir ideas e ideales que pondrían en práctica el triunfo de la revolución de Ayutla.” (Zoraida, 2006); ejerciendo una dictadura despótica en la que se autonombró “Alteza Serenísima”. Pero la hacienda pública estaba en bancarrota, por lo que Santa Anna impuso contribuciones onerosas y ridículas que terminaron provocando el descontento popular. Por otro lado la clase política mexicana pugnaba por la definición de los dos proyectos de nación que se confrontaban desde la Independencia y así Federalistas y Centralistas definitivamente se agruparon formando dos partidos con ideologías bien determinadas, pero aún sin estructuras formales como partidos políticos, surgiendo el grupo liberal y el grupo conservador cuyo enfrentamiento ideológico principal radicaba en la separación de la Iglesia y el Estado, la centralización o descentralización del poder público, y la construcción de un Estado oligárquico o un Estado democrático. Sobre este periodo histórico Jan Bazant comenta: “Los liberales moderados ligados al régimen existente, que atacan únicamente a Santa Anna, no el sistema mismo; y la de los liberales radicales desterrados en los Estados Unidos, como Juárez, Ocampo, Arriaga y Mata, que se incorporaron al nuevo gobierno después de su repatriación. Sin embargo, como es costumbre, llega un momento en que los moderados entran en conflicto con los radicales; de este modo Comonfort apoya el Plan de Tacubaya del General Zuloaga de diciembre de 1857, precipitando así un Golpe de Estado, que elimina hasta al mismo Comonfort por demasiado liberal. Los liberales reaccionan, volviéndose librepensadores y dictando las Leyes de Reforma. Hasta el principio del Porfiriato, en 1876, el gobierno liberal procura ser fiel a sus ideas.” (Bazant, p. 231)
¿Cómo se originó?
En marzo de 1854 en  de Ayutla, Guerrero, detonó un levantamiento Liberal encabezado por Juan Álvarez junto a Ignacio Comonfort y Florencio Villarreal, cuyo pronunciamientos políticos tenían como objetivo central derrocar la dictadura de Santa Anna y elegir a un presidente interino de la República que convocara a un Congreso Extraordinario para ocuparse exclusivamente de constituir la nación bajo una República representativa popular. Así: “La reforma al Plan de Ayutla responde, pues, a exigencias políticas de partido y no a puntos de doctrina, según pretendía hacerse aparecer… conviene advertir que no sólo se conculcaba la voluntad de la representaci6n nacional,
sino que la reforma acusa claramente el temor fundado de que se llegara por la vía legal al establecimiento de la monarquía” (O' Gorman, p. 67)
¿De qué trata el Plan de Ayutla?
Básicamente el Plan de Ayutla enunciaba que la permanencia de Santa Anna en el Poder era un amago constante para las libertades públicas, pues que bajo su gobierno se minaba las garantías individuales Y que debiendo conservar la integridad del territorio de la República, había vendido la mitad del territoria a Estados Unidos. Así la Nación no podía continuar por más tiempo sin formarse de un modo estable y duradero, dependiendo su existencia de la voluntad caprichosa de un solo hombre…
“Cesan en el ejercicio del poder público don Antonio López de Santa Anna y los demás funcionarios que, como él, hayan desmerecido la confianza de los pueblos, o se opusieren al presente plan” (Plan de Ayutla, artículo 1º).
Por otro lado, también establece que: “A los quince días de haber entrado en sus funciones el Presidente Interino, convocará el Congreso Extraordinario, conforme a las bases de la ley que fue expedida con igual objeto en el año de 1841, el cual se ocupe exclusivamente de constituir a la Nación bajo la forma de República representativa popular, y de revisar los actos del ejecutivo provisional de que se habla en el artículo 2º…” (Plan de Ayutla, artículo 5º).  Para buscar operatividad a los principios del Plan de Ayutla fueron incorporados y ampliados en el “Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana”, emitido por el presidente sustituto Ignacio Comonfort el 15 de mayo de 1856, y cuyo propósito era establecer una disposición legal provisional en lo que se establecía el nuevo orden constitucional por el Congreso Constituyente que proponía el Plan de Ayutla.
“Es un documento tan abundante en trivialidades declaratorias sobre el celo por la libertad, sobre la abnegaci6n  patri6tica y sabre aquello  de derramar  la ultima gota de  sangre:  un  documento  tan  inundado de  halagos  demag6gicos y tan colmado  de resentimiento  partidarista y de imprevisión  política,  que  apenas  se distingue  de  los  muchos  otros  de  su especie  que  lo  precedieron.  Sin  embargo, el hecho es que el Plan de Ayutla ha despertado  entre los historiadores  el entusiasmo, y ese hecho pide una explicación”  (O' Gorman, p. 66)
Se trataba de un ordenamiento que despertó simpatías y numerosas críticas y oposiciones, aplicándose sólo en algunas zonas determinadas del territorio nacional.
            Repercusiones
Por un lado, el Plan de Ayutla fue un ordenamiento que despertó tanto simpatías y apoyos, como numerosas críticas y oposiciones, y que no tuvo vigencia en todo el territorio sino que se aplicó sólo en zonas determinadas. La importancia de principio es que puso fin a la dictadura de Santa Anna y convocado al congreso constituyente de 1855 y la Revolución de Ayutla se preocupó por institucionalizar al país y otorgarle una carta constitutiva moderna que permitiera que la libertad reconquistada transitara por las vías institucionales de la convivencia social.
Liberales y conservadores comenzaron  de nuevo con las discrepancias en cuanto al gobierno y las reformas sobre el clero y el control del ejército, Ignacio Comonfort pretende unificar las opiniones nombrando a Juan Álvarez como presidente interino en 1855. Pero El levantamiento de Ayutla dio apertura a un cambio mucho más radical en la vida política y social del país, que desembocó en la Guerra de reforma.

“…tanto Juárez y Sebastián Lerdo, como Porfirio Díaz, tendrían que responder al mismo reto que sus antecesores, los liberales federalistas y centralistas a partir de 1830: fortalecer el poder del gobierno nacional, reduciendo la autonomía de los ayuntamientos y de los estados para darle a la República la estabilidad que necesitaba para lograr el anhelado desarrollo. Los dos, como ha visto claramente Carmagnani, se empeñaron en la centralización política en la esfera federal y la descentralización política en los estados para modernizar el Estado mexicano” (Zoraida, 2006).

El significado del triunfo de la Revolución de Ayutla consiste en que, al tomar el poder político, los liberales definieron su predominio sobre el grupo de los conservadores y pudieron llevar a cabo su proyecto de nación.

Referencias

Bazant, Jan. Tres revoluciones mexicanas. En: Historia Mexicana. Vol. 10, No. 2, En el Cincuentenario de la Revolución. Oct. - Dic., 1960, pp. 220-242

Cosío Villegas, Daniel. Historia mínima de México. Series en Biblioteca para la actualización del maestro. México: SEP, 1998

Cueva, Mario de la. (y otros) Plan de Ayutla: Conmemoración de su primer centenario -- México: UNAM: Facultad de Derecho, 1954.
Edmundo O' Gorman. Precedentes y sentido de la revolución de Ayutla. En: Secuencia: Revista de historia y ciencias Sociales. Núm. 16, enero – abril.1990

Plan de Ayutla. 11 de marzo de 1854 (Fotocopia) de la carpeta de Historia de México del siglo XIX.

Serrano Migallón, Fernando. Historia mínima de las constituciones en México. Series en Historia mínima. México, El Colegio de México, 2013.

Zoraida Vázquez, Josefina. Liberales y conservadores en México: diferencias y similitudes. En: Estudios Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe. Dossier sobre: Pensamiento Político en América Latina. Vol 8, No 1, 2006






martes, 27 de diciembre de 2016

Características de la consolidación de Vales Reales en España y Nueva España

A partir de1779, España entró en una serie de guerras con Inglaterra y Francia. Con Inglaterra de 1779 a 1783, luego con Francia de 1793 a 1795 y nuevamente con Inglaterra en 2 guerras navales, en 1796 a 1802 y 1804 a 1808. Lo que provocó que el sostenimiento de sus ejércitos incrementara sustancialmente el gasto público, conduciéndole a un gasto presupuestal deficitario. Entre 1792 y 1807 los ingresos anuales de la tesorería se situaron en promedio de 35 millones de pesos, mientras que sus egresos ascendían a un promedio de 55 millones, es decir había un desfalco de 20 millones anuales. Lo que ocasionó que la Corona buscara diversos empréstitos solicitados a banqueros holandeses e implementara los préstamos voluntarios y forzosos exigidos a sus súbditos en España y América.

La Real Cédula de Consolidación era un recurso que la Corona usó primero en España en 1798  pues la crisis financiera de España del último tercio del siglo XVIII trató de enfrentarse implantándose una serie de mecanismos financieros en dos sectores: uno que implico la ampliación de las cargas fiscales, como donativos voluntarios y forzosos, descuentos de salarios de burócratas y eclesiásticos, transferencia de partidas presupuestales y adjudicación de la mitad de los sobrantes de propios y arbitrios. Estas medidas solo implicaron endeuda miento para los particulares. A la par se establecieron otras medidas económicas que si repercutieron en el aumento de la deuda publica. Entre ellas se encuentran la solicitud de empréstitos a banqueros holandeses y la emisión de vales o títulos de la deuda publica. El propósito fue conseguir empréstitos muy elevados de la población que adquiriera dichos títulos con el aliciente de obtener 10% de comisión y 4% de interés anual. En tiempos de Carlos III, en 1780, se promovió la primera emisión obteniendo un jugoso ingreso por 5 millones de pesos. La Consolidación en América, en primer lugar exigió el dinero líquido de instituciones y fundaciones piadosas, en segundo lugar se enajenaron los bienes inmuebles que poseían las fundaciones, adquiridas a través de donaciones, compras y otros medios; la tercera medida fue exigir la entrega de los fondos sujetos a inversión, los que las instituciones y fundaciones habían otorgado en préstamo a particulares o fundaciones. Lo que afectó principalmente a comerciantes, hacendados, mineros y pequeños propietarios y se perjudicó a las fundaciones piadosas y obras pías como dotes para monjas o matrimonios, pensiones para pobres, fondos para asilos, y los fondos de capellanías para el sostenimiento de los sacerdotes seculares.

Fueron tres los factores que incrementaron la resistencia de la población hacia la Consolidación: el embargo de bienes raíces, el retraso en el pago de réditos a aquellos prestatarios que habían redimido sus adeudos y el autoritarismo con que procedieron las Juntas de Consolidación. Por lo que el resultado fue el creciente deseo de que la medida se derogara.

Referencias:


Von Wobeser, Gisela. Dominación colonial: La consolidación de vales reales en Nueva España, 1804-1812. Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2003

martes, 20 de diciembre de 2016

Lo más relevante del guerra del 47 fue …

De 1846 a 1848, México y Estados Unidos se enfrentaron en una guerra cuyo desenlace  fue la pérdida de una gran cantidad de territorios de México, en beneficio de Estados Unidos. La campaña militar estadounidense constó de tres objetivos: la invasión del norte de México llevada a cabo por Taylor; la ocupación de Nuevo México y California, por tropas al mando del coronel Stephen Watts Kearny; y el bloqueo de las costas mexicanas. Sin un gobierno estable el país entero corría gran riesgo ya que buena parte de su territorio estaba ocupado por los invasores. Por fortuna, los británicos intervinieron para convencer al gobierno estadounidense de negociar la paz, lo que se logró con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848, con el que se restableció la paz que supuso para México la pérdida de más de la mitad de su territorio, pues el río Bravo se convirtió en la frontera meridional de Texas, mientras que California y Nuevo México fueron cedidos a los Estados Unidos. En compensación, Estados Unidos desembolsó a México 15 millones de dólares, pagaderos en cinco plazos anuales, y se comprometió a solucionar todas las reclamaciones de sus ciudadanos contra México que superaban los 3.5 millones de dólares. La historia demuestra que las ambiciones políticas y económicas de los vecinos del norte, la falta total de organización, y la falta de educación, han convertido al México de hoy en un Estado asociado y dependiente totalmente de Estados Unidos.
  
Referencias consultadas


Escalante, Pablo 1963-, autor. Nueva historia mínima de México. Series en Historia mínima (Mexico City, Mexico). México, DF: El Colegio de México, 2004;2011.