martes, 8 de marzo de 2016

Reseña - Los avatares de la manufactura y los orígenes de la industria moderna

Miño Grijalva, Manuel (2008) Los avatares de la manufactura y los orígenes de la industria moderna. En: Historia general de América Latina: La construcción de las naciones latinoamericanas. Teresa Rojas Rabiela, (directora). París, Francia: Editorial Trotta. Pp. 345 – 369

Durante el siglo XIX nuevas formas de producción industrial se articularon alrededor del mundo y es en esta época en que inicia el desfase en la producción de bienes de consumo y de capital, es decir el inicio de la fractura entre un mundo desarrollado y otro no desarrollado. Para muchos latinoamericanos significó un duro golpe, pues nuevas formas de organización del capital se acentuaban después de las independencias, sin incluirlos a ellos. En este contexto, Inglaterra y Estados Unidos trazarían el sendero a seguir por el mundo industrializado, articulando a la distancia la política y la economía de las nuevas naciones latinoamericanas interesadas en completar sus complejos procesos de consolidación nacional, pero dejando en evidencia el verdadero atraso en el que se encontraban, estado que debía mucho a la estructura económica colonial y fue agravado por la nueva configuración de la economía mundial y en que la propia inestabilidad política interna no permitió trazar un rumbo claro de la ruta a seguir para remediarlo. Miño lamenta que el proyecto industrial no fuera discutido como un elemento central en la formación de las Repúblicas independientes latinoamericanas y caribeñas, pues estaban más preocupadas por definir sus proyectos políticos y consolidar su presencia en las relaciones internacionales, situación que llama la atención del autor, ante el anacronismo que presenta la idea de “pensar que los nuevos países necesitaban fuertes marcos institucionales que garantizaran su crecimiento económico cuando no habían logrado una paz política y social, requisitos básicos para cualquier tipo de esquema económico” (anacronismo que en opinión personal trasciende hasta nuestro días, particularmente en países cuya debilidad institucional mantienen a la población en general en un estado permanente de riesgo y vulnerabilidad ante la violencia cotidiana).
Las cifras disponibles para Miño, muestran una intensa vinculación de las economías americanas con la británica, por lo que infiere: la presencia del capitalismo industrial en la región sujeta a una serie de presiones de plataforma para la invasión industrial europea: contrabando, tráfico de influencias, intereses de comerciantes diplomáticos y endeudamiento externo. Que aunado a una política errática e inconsistente por parte de los Estados latinoamericanos, dificultaron el proceso de industrialización y consolidación de las economías locales.

Para ejemplificar sus argumentos, el autor recurre al análisis de dos naciones que por sus características particulares sirven de ejemplo para comprender los procesos económicos que se llevaron a cabo durante el periodo en el continente. En el caso de México, plantea como antecedente el hecho de que la Nueva España fuera el territorio más adelantado y rico del conjunto de naciones que conformaban el imperio español, y se aventura a afirmar que por esta razón sólo México logro plantearse un proyecto moderno desde una época temprana con relativo éxito. Este proyecto lo divide en dos fases: la primera que abarca de 1830 a 1845, caracterizada por el uso de la energía animal e hidráulica y por la preeminencia del tejido de algodón y el hilado domestico; y muy importante, marcada por el apoyo financiero y la protección del gobierno que mantuvo la organización espacial productiva de la colonia, con presencia en los estados de Veracruz, Puebla, México, Querétaro y Guadalajara. En esta etapa el principal protagonista fue el Banco de Avío, centro crediticio por excelencia para el fomento industrial. Así, capital y protección estatales, son elementos cruciales que no se encuentra en los demás países para este periodo y que marcaron la diferencia para el desarrollo industrial del México de la primera mitad del siglo XIX, porque si bien, el capital privado disminuyó por emigración forzada, y la inestabilidad sociopolíticas tras la independencia; el capital que quedaba fue suficiente para ser invertido en las nacientes industrias mexicanas, para satisfacer las demandas de empresarios y artesanos criollos que exigían al gobierno, impulso y autonomía en beneficio de sus intereses, exigiendo la sustitución de importaciones y la diversificación industrial. Medidas que apoyaron a que hubiera dinero para invertir en actividades económicas locales, aunado al hecho de que ya no se exportó toda la plata que se producía en México.

Como dato curioso queda en evidencia que contrario a lo que ocurría en el proceso de industrialización en países europeos, en México este nació más allá de las ciudades, respondiendo a las necesidades de localización y factores internos, aunque el relativo éxito de industrialización se vio interrumpido después del triunfo liberal y el segundo imperio mexicano, pues el país no había logrado las condiciones básicas para emprender un proceso de industrialización de largo aliento y las necesidades financieras del gobierno derrumbaron las leyes proteccionistas.

La segunda fase de desarrollo que va de 1860 a 1890, introduce tecnología basada en vapor, en la que el motor de crecimiento se ubicó en la demanda de Estados Unidos, y el dominio del centro de la república como espacio concentrador y privilegiado por las nuevas empresas, no obstante la aparición de fábricas en Chihuahua, Coahuila, Sinaloa junto a los centros productivos tradicionales de Veracruz, Puebla, México, Querétaro, Guadalajara, Guanajuato, Michoacán, Tlaxcala e Hidalgo. Pero en esta etapa, más allá de los problemas de transporte y el escaso nivel de desarrollo del mercado interno, pesó más la falta de un modelo de desarrollo coherente acorde a las necesidades de un país en formación, aún así durante mucho tiempo el sector privado fue el principal promotor del desarrollo, pero dejó de serlo cuando la inseguridad nacional, las luchas civiles y las intervenciones extranjeras mostraron la necesidad de consolidar primero el sistema republicano como tal. Lo sorprendente es que a pesar de los obstáculos naturales, la escasez de capital, el mercado restringido, la existencia mayoritaria de una población indígena con producción de subsistencia, la inestabilidad política y el bandolerismo; el número de fábricas al finalizar este periodo se había casi duplicado, pero el nivel de desarrollo industrial no era comparable con las primeras fases de otros países industrializados, dejando claro que las nuevas comunicaciones, la caída de los costos de transporte, las inversiones, la articulación del mercado y el abastecimiento de la fuerza de trabajo, no fueron suficientes para producir un proceso de industrialización sostenido en un mundo predominantemente rural en donde la población indígena se encontraba en una racionalidad económicamente distinta a los requerimientos capitalistas modernos.

Al analizar el caso de Brasil, Miño señala que como predomínate productor de algodón al servicio de la industria británica, después de 1840 inaugura una nueva etapa de su vida industrial con la creación de un sistema nacional fabril dedicado a la producción textil y el procesamiento de alimentos, aún cuando conservaba un fuerte vinculo económico con Portugal e Inglaterra, su papel de abastecedor de materia prima al extenso mercado europeo, la falta de combustibles de carbón, sus deficientes comunicaciones, determinaron su evolución tardía. De todas formas Brasil que había comenzado su proceso de industrialización tardíamente mostró signos de revitalización comparables a los del caso mexicano, aún cuando en el mundo la abolición de la esclavitud pujaba fuerte, subsistía en Brasil al interior de su territorio esta práctica, no fue impedimento para que de alguna manera consolidara la creación de una fuerza productiva industrial contando con innovaciones tecnológicas en el ramo de la energía, la formación de cuadros técnicos y una importante concentración de capitales.

Cuando se producen las independencias del continente, los centros productivos industriales se ubicaban en México, los Andes centrales, el alto Perú, Río de la Plata; mientras que Venezuela, Brasil y Arequipa eran importantes abastecedoras de materia prima, pero esta característica distribución productiva del periodo colonial se fracturó en una diversidad de países con ideas, intereses y posibilidades dispares y heterogéneas, y el predominio de la producción doméstica urbana o rural indicó para cada una de estas regiones los límites que las modernas formas industriales debían superar. No obstante para Miño, el camino que recorrieron Brasil y México no es comparable con ningún otro país de Latinoamérica.

martes, 1 de marzo de 2016

Reseña - Las sociedades originarias en el ámbito de la formulación inicial de los proyectos nacionales como culminación de los procesos de continuidad y ruptura.


Manrique, Nelson. (2008) Las sociedades originarias en el ámbito de la formulación inicial de los proyectos nacionales como culminación de los procesos de continuidad y ruptura. En: Historia general de América Latina. Teresa Rojas Rabiela, (directora). París, Francia: Editorial Trotta. Pp. 351 – 364
El abordaje temático de Manrique, procura engarzar los aspectos políticos, sociales, económicos y culturales en la formación de los diferentes proyectos nacionales para analizar la resultante de la condición social y la forma en cómo participaron de este proceso los grupos herederos de las sociedades originales. Pues una vez consumadas las Independencias de América Latina las provincias latinoamericanas se organizaron en federaciones gobernadas por grupos raciales criollos, quienes no contaban con un proyecto incluyente para la diversidad de castas existentes en el territorio emancipado. Para 1830, los 5 grandes territorios coloniales sometidos a la corona Española se dividieron en once naciones independientes no obstante que tenían una historia común de conquista, colonización y gobierno imperial y pese a la existencia de una lengua y un patrimonio cultural comunes (al menos entre las clases dominantes y los miembros más hispanizados). Así, la orientación general del capítulo que nos ocupa, corresponde a un intento de elaborar la narrativa de las sociedades originarias en la composición de las nuevas sociedades y en el análisis de Manrique parece pertinente advertir de principio que dentro de la diversidad de grupos originarios sólo tratará sobre la historia de aquellos sujetos al orden colonial, advirtiendo previamente que no son los únicos a los que en nuestra América moderna se les ha sometido a lo largo de la historia a una “política de genocidio”, pues existe una deuda de más de quinientos años con pueblos que por su aislamiento geográfico no participaron de este orden colonial, pero a los que la modernidad les ha impuesto pesadas cargas civilizatorias.
El autor procura rastrear los signos de la crisis estructural en la inclusión de los pueblos originarios a las nuevas sociedades latinoamericanas aún antes de finales del siglo XVIII, antes de que las denominadas sociedades criollas dictaran el discurso independentista para procurar un estatus de igualdad ciudadana, pero cuya aplicación en el orden práctico mantuvo a los indios en su condición de explotados bajo formas de enajenación precapitalistas, al tiempo que las naciones Latinoamericanas procuraban su inserción en las estructuras económicas de orden mundial, pero de forma subordinada al proyecto neocolonial encabezado por Inglaterra.

En el sur, la fallida rebelión de Tupac Amaru desde la visión de Manrique, es uno de los factores que aceleró el proceso de destrucción de las élites indígenas tradicionales, mientras que los indios “Apolíticos y completamente ignorantes… cuando no eran arrastrados como bestias a las guerras de independencia, permanecían como pasivos espectadores, adivinando acertadamente que la revolución les ofrecía poco más que el régimen colonial” (Lynch, 1976: 141-143). Ejemplificado este sentimiento con el decreto de José de San Martín, conocido como de “libertad de vientre” que pretendía la libertad de nacimiento desde 1821; pero que en la práctica, los nacidos libres quedaban bajo la tutela de los amos de sus padres hasta los 21 años, periodo que incluso llegó a extenderse hasta los 50 años. Así para Manrique, el golpe final de los privilegios de élite en las estructuras de poder indígena colonial, fue la abolición de los curacazgos – término de origen Quechua que refiere a la organización social de la zona andina, en la que el Curaca o jefe de familia con base en el principio de reciprocidad, retribuye las prestaciones recibidas y cumple funciones como asegurar la paz interna, organizar los ritos religiosos, velar por la redistribución de los productos a los huérfanos (waqcha) y a los que no tienen familia en la comunidad, etc – y la parcialización de tierras comunales bajo un régimen de desprotección legal, que abrió la puerta al saqueo y expoliación de las tierras que durante siglos le pertenecieran.

Manrique analiza las continuidades en la tradicional organización política, económica y sociocultural de las colonias americanas, cómo: la subsistencia del tributo indígena colonial; la utilización gratuita de la fuerza de trabajo que sustituye a la “mita” precolombina y colonial, y a la que los indios nombran “la república”; el reclutamiento forzado para la integración de fuerzas militares en el proceso de pacificación caudillista; y el poder espiritual, material y administrativo de la iglesia, donde se controlaban los censos poblacionales, los registros de nacimiento y defunción, los intereses por concepto de préstamos por parte de las capellanías y obras pías, y la labor social de hospitales y orfanatos que esta llevaba a cabo. Pero al enlistar las rupturas Nelson Manrique comenta sobre la disgregación de la economía colonial que quedó en manos de gobernantes regionales; el deterioro del poder político en las sociedades originarias por la desconfianza que sembró la sangrienta rebelión de Tupac Amaru y otros jefes tribales en la sociedad colonial sudamericana; la contradictoria igualdad legal vs la desigualdad socio-politica a la que sometió a los herederos de las culturas precolombinas, y la abolición de los curacazgos.

El autor concluye que la ruptura independentista tuvo como limitación decisiva el haber sido una revolución en términos políticos, que no trascendió a los ámbitos socio económicos, persistiendo una serie de estructuras de dominación colonial usufructuadas antes por los emisarios peninsulares y posteriormente en las repúblicas independientes, por los criollos mestizos. Así el racismo anti-indígena, el menosprecio y la devaluación de su patrimonio cultural; a quienes se obligó a integrarse a la civilización hegemónica occidentalizada y cristiana, persiste en diverso grado en toda América Latina, hasta que la herencia colonial no quede debidamente cancelada y se creen las condiciones para una verdadera integración que no tenga por base, la imposición.

martes, 23 de febrero de 2016

La visión racional de la historia - Hegel

Georg Wilhelm Friedrich (1770-1831) nació en Stuttgart capital del estado federado del Sacro Imperio Romano Germánico, quien después de estudiar teología en Tu-binga, fue preceptor privado en Berna, Suiza; de1794 a1797 y en Francfort, (hoy Alemania) de 1797 a 1800. Posteriormente en 1801 se reasentó en Jena, para trabajar en su Universidad. Quizá sus primeras influencias fuesen Schelling y los románticos, el neohumanismo y de la educación teológica de inicios de su preparación intelectual con la que comulgaría el resto de su vida. Posterior a eso ejerce como profesor en la Universidad de Heidelberg; Según Hegel, en su filosofía se realiza la vida de la divinidad. Muere el 14 de noviembre de 1831 a la edad de 61 años, durante una epidemia de cólera en Berlín, Reino de Prusia

En el pensamiento Hegeliano, la filosofía es el saber absoluto, pero este saber no es dado gratuitamente al ser humano, sino que es el final de un largo desarrollo que desde las formas inferiores de vida se eleva hasta las superiores, esto constituye la metafísica hegeliana. Por otro lado, para Hegel, sólo en la madurez de la historia universal y de la ciencia natural puede existir una verdadera ciencia sistemática y el método de esta ciencia es el método dialéctico, en que la razón no se puede detener en la fase de su diversificación en las conciencias individuales, sino con la historia, la conciencia individual se hace espíritu y engloba en sus fases (conducidas dialécticamente) la existencia histórica, desde el estado de dependencia hasta el paulatino descubrimiento de la vida interior que alcanza en el curso de sus propias negaciones la superación de su contradicción y su triunfo final. Por tanto el conocimiento no es la representación del sujeto de algo "externo"; pues la representación que hace un sujeto de un objeto es a la vez parte integrante del objeto. La conciencia es no sólo conciencia del objeto sino también conciencia de sí mismo como sujeto. 

Otro punto que me llama la atención es que para Hegel el Estado, representado en la monarquía constitucional, no consiste en el poder arbitrario de un individuo, sino en el hecho de que este individuo represente el Volksgeist = Espíritu del pueblo. Esta doctrina del Estado Hegeliano, alcanza su culminación en su filosofía de la historia, donde describe la evolución del espíritu objetivo desde las formas orientales hasta la culminación de la historia en el mundo germánico (por lo que no son gratuitas las críticas sobre su centralismo intelectual). Para Hegel, La historia es la evolución del Espíritu objetivo en el proceso hacia la conciencia de su propia libertad. Pues en la historia se realiza la tesis de la racionalidad de lo real y de la realidad de lo racional, en que la filosofía explica lo que es en su racionalidad y por eso las pasiones de la historia son "astucias de la razón". En la historia que piensa Hegel, no hay ningún deber ser, ningún utopismo, porque los momentos del Espíritu objetivo son los momentos de su interna necesidad racional. Por lo anterior la filosofía de Hegel equivale al final de la ruta en la evolución del Espíritu, a la última fase de su autodesarrollo completo y, por consiguiente, a la verdad de la Idea.

La visión racional de la historia universal de Hegel

Para Hegel la razón rige el mundo, por tanto, la historia transcurre racionalmente. La razón es, pues, la sustancia de la historia. Lo que significa que ha transcurrido de acuerdo con una serie de categorías que el historiador debe tomar en cuenta para explicar de forma convincente y racional la historia. 

a) Variación. "Vemos un ingente cuadro de acontecimientos, pueblos, Estados e individuos en incesante sucesión. Cuando uno desaparece viene otro al momento a ocupar su puesto". 

b) Negatividad. El espíritu no cesa de destruirse y construirse constantemente. Esto significa que las etapas históricas tienen un desarrollo interno dialéctico que las hace desaparecer para transformarlas en otras más potentes. Cada estadio histórico se muestra como un individuo que nace, florece, madura, decae y muere. En la muerte de un estadio reside el motor de cambio del proceso histórico, pues lleva en sí el germen de uno nuevo. "De la muerte surge la vida". 

c) Razón. La historia se desenvuelve en el terreno del espíritu. Y el espíritu es una conciencia no sólo del sujeto, sino del objeto. Esta conciencia de sí es la libertad, es decir, la autoconciencia. 

d) Libertad. Principio fundamental que hace posible la historia. Sólo teniendo conciencia de la libertad se puede ser libre, pero no basta con tener conciencia de la libertad, sino que es necesario hacerla real y objetivarla. Esta libertad se objetiva a través del Estado. El Estado es la perfecta expresión de la racionalidad y de la libertad, y, por tanto, representa la forma más alta del espíritu objetivo, en él se inserta plenamente lo individual y lo universal. Sólo en el Estado el hombre tiene existencia racional.

¿Cómo define Hegel la idea? ¿Cuáles son los medios de su realización? Y ¿cuál es el material de la realización?

El espíritu o idea es autoconciencia y libertad; la historia constituye su despliegue. La naturaleza del espíritu puede conocerse mediante lo que se le contrapone de manera absoluta, así como la substancia de la materia es la gravedad, la libertad es la substancia o el ser del espíritu. Y todas las propiedades del espíritu subsisten gracias a la libertad, son medios para la libertad. La libertad es lo único verdadero del espíritu. El Espíritu entonces es autoconsciente, se juzga a sí mismo en su propia naturaleza y es a la vez la actividad de llegar a sí y de producirse. 

Desconcierto ante el espectáculo de contingentes calamidades que nos ofrece la historia. El hombre al actuar con sus pasiones, intereses, caracteres y disposiciones, construyo la historia como una mesa de sacrificios en la que han sido víctimas la infelicidad de los pueblos, la sabiduría de los Estados y la virtud de los individuos.

La idea y las pasiones humanas como los dos principios opuestos de la realidad histórica. Los fines se dan en nuestros pensamientos, pero no en la realidad, ya que aun no ha hecho el tránsito desde su interioridad a la existencia.

La idea y las pasiones humanas como los dos principios opuestos de la realidad histórica. En la realidad concurren dos momentos: la Idea, y las pasiones humanas y la unificación de ambos es la libertad moral en el Estado. Mientras que las pasiones son el aspecto subjetivo de la energía, de la voluntad y de la actividad; y lo mismo ocurre con la propia persuasión, con el propio modo de ver y con la propia conciencia. Siempre depende de ambos el que goza de una verdadera naturaleza. Y si alguno de ellos la tiene, le ocurre, entonces entra en la existencia y es real.

El Estado como síntesis de los principios anteriores. Un Estado está bien provisto de recursos y es poderoso cuando conjuga con sus fines generales el interés privado de sus ciudadanos que encuentran en él su satisfacción y realización. Pero en el Estado se requieren muchas instituciones y hallazgos, organización, luchas del entendimiento y luchas contra el interés privado y las pasiones, hasta que se realice la unificación.

La antítesis entre la Idea y la autoconciencia particular. La historia universal no es el asiento de la felicidad. Los periodos son de concordia, de carencia de antitesis. La actividad es el punto medio que hace pasar lo general e interior a la objetividad.

El papel de las grandes figuras de la historia. Los grandes hombres en la historia cuyos fines particulares encierran lo substancial que es la voluntad del Espíritu del mundo. Debe llamárselos héroes porque sacan sus fines y su vocación del transcurso de las historia, las figuras de la historia universal se reconocen porque son intuitivos, sus actos y sus palabras son lo mejor de su época. 

Lo que el hombre hay de absoluto. En los individuos hay algo eterno y divino en sí mismo, la moralidad objetiva y la religiosidad, pues el hombre es un fin en sí mismo únicamente gracias a lo divino que hay en él gracias a la Razón y, en cuanto ésta es activa y autodeterminante. 

Bajo las limitaciones de la realidad contingente palpita la Idea. La religión y la moral objetiva tienen la propiedad de encontrarse en el alma individual de un modo verdadero. La religiosidad y la moralidad objetiva de una vida restringida tienen un valor infinito. 

Naturaleza, fin y excelencia del Estado. Las leyes morales no son arbitrarias, sino la misma racionalidad. El fin del Estado es que lo substancial impere, exista y se mantenga en las obras del hombre y en su mentalidad. El interés de la razón es que este mundo moral exista, en él se basa la equidad y el mérito de los héroes que han fundado los Estados. Éste es la realización de la libertad, el fin ultimo absoluto y subsiste en virtud de sí mismo. 

La doctrina del Estado contrasta con la del estado de naturaleza y la del estado patriarcal. Hay oposición radical entre el principio de que el Estado es la realización de la libertad y la teoría de que el hombre es libre por naturaleza. Admite un estado de naturaleza en general en el cual nos representamos al hombre como en posesión de sus derechos naturales en el ilimitado ejercicio y en el disfrute de su libertad.

La voluntad de los individuos dentro de la autoridad del Estado. La voluntad individual como única determinación de la libertad del estado hace imposible toda constitución. El Estado es una entidad abstracta, cuya realidad misma de orden puramente general se halla en los ciudadanos pero el Estado es real y su existencia tan sólo universal debe concretarse en la voluntad y actividad individuales.

Referencias

Ferrater Mora. Diccionario de Filosofía. Buenos Aires. Sudamericana. 1969. 
Hegel, Georg Wilhelm Friedrich. Lecciones sobre la filosofía de la historia universal. Series en Alianza universidad. Madrid, España: Alianza, 1980.

martes, 16 de febrero de 2016

La visión ilustrada de la Historia - Kant

Immanuel Kant nace el 22 de Abril de 1724 en Koenisberg, capital de Prusia Oriental cuarto hijo de una familia de artesanos, de padres oriundos de Escocia. En la Universidad cursó lecciones de filosofía y matemáticas con Martin Knutzen; y física, Gotfried Teske. Quien mayor influencia ejerció sobre Kant fue Knutzen, amigo y maestro que le introdujo en el estudio de las matemáticas y la filosofía y le hizo conocer las obras de Newton. Se inscribió en la facultad de teología, allí siguió sus cursos, especialmente los de dogmática de Schultz y predicó algunas veces en las iglesias comarcanas, pero debido a la preferencia que tenía por las ciencias matemáticas y filosóficas, abandonó esta profesión; aún que es posible que el sentido pietista le mostrara lo refractaria y dogmática de la disciplina. Así es posible suponer lo insoportable que resultaría esa imposición a un hombre como Kant… Pues su pasión era la carrera académico-filosófica. Por espacio de nueve años (1746-1755) fue Kant tutor particular en tres familias acomodadas. En el momento en que termina Kant el período académico de su vida, escribió su primera disertación: «Pensamientos sobre la verdadera evolución de las fuerzas vivas en la Naturaleza,» y con aquel trabajo selló el curso de su vida académica, y dio el primer paso en su nueva carrera.

Entre sus escritos más destacados se encuentra la Crítica de la razón pura, punto de inflexión en la historia de la filosofía y el inicio de la filosofía contemporánea; en la que plantea la estructura misma de la razón y propone que la metafísica tradicional puede ser reinterpretada a través de la epistemología, para encarar problemas metafísicos comprendiendo la fuente y los límites del conocimiento. Otras obras fundamentales fueron la Crítica de la razón práctica; Crítica del juicio; la Metafísica de las costumbres, entre otras. Kant realizó importantes adelantos teóricos en los campos de la ciencia, el derecho, la moral, la religión y la historia, creyendo haber logrado un compromiso entre el empirismo y el racionalismo. 

¿Cómo define Kant a la ilustración? ¿Y cuáles son las condiciones que obstaculizan al proceso de la ilustración? Y ¿cuáles las que lo favorecen?

«La Ilustración consiste en el hecho por el cual el hombre sale de la minoría de edad. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la ayuda y dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad, cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y de ánimo para servirse con independencia de él, sin la ayuda de otros. Sapere aude, es decir: ten el valor de usar tu propio entendimiento. He aquí la divisa de la Ilustración». De este modo formula Kant el carácter libre de la razón en la época ilustrada. Una confianza declarada en la fuerza y recursos de la razón, por lo que instiga a hacer uso de ella con independencia, sin reconocer otros límites que los atribuidos a su propia naturaleza.

La sociedad humana es una sociedad en conflicto y eso mismo permite que desarrolle sus habilidades, explicado por medio de la metáfora de los árboles en un bosque, que se disciplinan mutuamente por encima de sí mismos creciendo de ese modo derechos, mientras que aquellos árboles que crecen en el campo abierto, tienden a hacerlo torcidos. Así el ser humano como entidad tendiente a convivir en sociedad puede aprovechar esta condición para superar sus propios límites, recurriendo al uso de la razón. Pues el hombre social busca por sí mismo un estado de concordia, pero naturalmente el progreso solo se puede dar en un estado de discordia en la naturaleza, es decir, el enfrentamiento de los opuestos hecha a andar la maquinaria del progreso evolutivo. Sólo que un ser humano no puede explotar todas sus habilidades en el transcurso de una vida, por lo que tiene que recurrir al estudio del pasado para continuar el legado de quienes le antecedieron.

¿En qué consiste la doctrina teleológica de la naturaleza de Kant? Y ¿Cómo se vincula con su concepción filosófica o metafísica de la historia? ¿Cuál sería el fin más elevado de la historia para Kant?

Desde la visión Kantiana, la teleología se entenderá como el tratado de los fines para la historia del ser humano y la sociedad, en la que hay una especie de finalidad en la naturaleza tendiente a la generación de orden y estabilidad, lo que le confiere cierto nivel de legalidad inevitable y que no es exterior a los fenómenos mismos, sino que se conforma a partir de la razón y la normatividad; por lo que el hombre mismo es quien constituye la leyes aún cuando lo haga de manera inconsciente. Pero no es algo determinante de lo histórico social, sino que es determinado por la humanidad. Pues para él, la historia nos muestra ciertos indicios de que el ser humano en diversos ámbitos como las ciencias; las artes; la política, etc; y lo que debemos hacer es utilizar estos para construir el porvenir desde ideales morales, es decir la utilización de la razón en la libre elección.

Kant se enfrenta a la metafísica de la especulación para proponer que los individuos sean el fundamento de una sociedad más justa posible con principios que le auxilien a pensar una historia con sentido desde la propia naturaleza del hombre, lo más racionalmente posible; pues el fundamento de la Historia para Kant está en el individuo mismo que establece fines para su propia interpretación. 

Para Kant, cuando la especie humana alcance su destino y su perfección, construirá el reino de Dios en la tierra, en que imperará la justicia y la equidad en la conciencia personal, pero no por la autoridad pública; pues solo se consigue el buen vivir si los gobernantes corrigen su miopía patriótica y amplían sus miras a concebir una perspectiva cosmopolita. Así, la rentabilidad de la historia en clave cosmopolita radica en su capacidad pedagógica para que los dirigentes de la humanidad enderecen el timón hacia la moralidad, pues la tarea del filósofo de la historia es genuinamente ética, pues ayuda a moldear el porvenir mediante su principal herramienta que consiste en la esperanza para construir el futuro, aprendiendo desde el pasado.

Referencias consultadas

Kant, Immanuel. Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Tecnos, 1994. En: http://www.infinitumwebpage.mx/teoriapolitica/Kant%20Emmanuel%20-%20Ideas%20Para%20Una%20Historia%20Universal.pdf Consultado el 09/11/2015
Kant, Immanuel. Respuesta a la pregunta: ¿Qué es la Ilustración? (1784) En: https://geografiaunal.files.wordpress.com/2013/01/kant_ilustracion.pdf Consultado el 09/11/2015
Kant, Immanuel. Probable inicio de la historia humana. En: Ideas para una historia universal en clave cosmopolita y otros escritos sobre Filosofía de la Historia. Tecnos, 1994. En: http://www.infinitumwebpage.mx/teoriapolitica/Kant%20Emmanuel%20-%20Ideas%20Para%20Una%20Historia%20Universal.pdf Consultado el 09/11/2015

martes, 9 de febrero de 2016

La concepción racionalista de la historia - Voltaire

En el trabajo de Brailsford: Francois-Marie Arouet = “Voltaire” (Paris, 21 de noviembre de 1694), es reconocido como uno de lo más grandes escritores del siglo XVIII; encendido intelectual contra la tiranía y el fanatismo religioso, agudo crítico intelectual esgrimió sátiras, poemas, obras de teatro y cuentos que le granjearon notable influencia en la cultura francesa de su época y hasta nuestros días. 

Nació en París en 1694; estudió en el colegio jesuita Louis-le Grand de París, inicialmente estudia leyes pero se dedicó enteramente al oficio de la crítica. Con la publicación de su poema épico Henriade, revela una postura religiosa liberal y muy particular, en la que se burla abiertamente de la Regencia religiosa, por lo que fue preso en la Bastilla en 1717. En 1726 se ve obligado al exilio en Inglaterra, donde perfeccionó su trabajo filosófico. En 1729, a su regreso a París continuó publicando lo que lo obligó a refugiarse en Cirey con du Châtelet (protectora y amante). En 1750 viajó a Berlín por invitación de Federico II de Prusia y posteriormente se asentó en Suiza hasta su regreso a regreso a París en donde fallece en 1778.

De su aportación al discurso filosófico, rescataría su convicción en que el hombre está obligado a actuar en la sociedad y la toma de decisiones individuales con libertad religiosa, no se le puede clasificar como ateo, pues acepta la existencia de un Dios creador, pero concibe al ser humano como consecuencia de una evolución natural y constante.

Defensor de la libertad de pensamiento y la tolerancia religiosa, critica duramente a la aristocracia de su época lo que se podría afirmar como “síntesis teórica de la Ilustración”

“Le siécle de Louis XIV” (1751), basa sus argumentos contra toda autoridad, influido por el movimiento filosófico inglés, en particular de Jhon Locke y los deistas, quienes aceptaban el conocimiento de la existencia y la naturaleza de Dios siempre mediante la razón y la experiencia personal, y no de los elementos comunes de las religiones teístas como la revelación directa, la fe o la tradición dogmática. 

Las ideas de Voltaire reflejan influencias del racionalismo cartesiano y del empirismo británico, de manera destacada de las ideas científicas de Sir Isaac Newton. Amparándose en el necesario anonimato, fue implacablemente crítico de los grandes principios sociales de su tiempo. Enemigo de la Iglesia, fue coreado por cuantos enciclopedistas se habían dejado ganar por las corrientes deístas o naturalistas procedentes de Inglaterra, radical en sus violentas campañas y apreciado por un público que gustaba de su fácil prosa. 

Defensor de la tolerancia, el incremento de la ciencia y la humanización de las instituciones, el igualitarismo y la idea de un régimen político parlamentario, animando a sus contemporáneos a luchar activamente contra la intolerancia, la tiranía y la superstición. 

La Historia es el relato de hechos verdaderos. 

En oposición a la Fábula que narra hechos ficticios. La oposición Historia-Literatura se exaltó durante la Ilustración. La Historia que construye tiene aspiraciones universales, teniendo en cuenta cuestiones económicas, políticas, geográficas; su núcleo son las grandes personalidades. Distingue 4 tipos de Historia – las Opiniones, las Artes, la Natural y los Acontecimientos- dan una pista del pensamiento Racionalista. Rechaza las Opiniones o doxas tildándolas de errores; y la Natural por ser parte de la Física o la Ciencia Natural. Y enaltece las Artes porque animan el Progreso; y los Acontecimientos que divide en Sagrada y Profana. La crítica a la Historia Sagrada es evidente, pues equipara la Historia Sagrada con la Fábula, cuestionando tanto Mitos como Milagros; en esa dirección no estableció diferencias entre la afición a las fábulas de los historiadores heleno-latinos y los latino-cristianos. Ni Herodoto, ni Tito Livio, ni Paulo Orosio se salvan de la crítica volteriana. 
Aún que la Razón y la moral provienen de dios, luego están sujetas al devenir histórico 

Esto ayuda al progreso de las sociedades que se distinguen entre sí por sus usos y costumbres. Dentro de estas construcciones sociales la ignorancia impide que la razón aflore; y el proceso evolutivo histórico consiste en la lucha entre la razón y las pasiones, 

El hombre debe perfeccionarse para aproximarse al ideal de la razón 

Es el único patrón por el que se puede juzgar a los demás y podríamos hablar de una visión mecanicista del hombre y de la sociedad. El hombre está obligado a vivir en sociedad. Dios le dio la razón, pero para que ésta se desarrolle hay que refinarse. El hombre fue abandonado para reconquistarla, y este ocultamiento y búsqueda es la Historia y en la Historia la humanidad avanza hacia la razón. 
El hombre no es bueno por naturaleza 

No se ha liberado de sus cadenas porque sigue obedeciendo a la naturaleza, al instinto, es malvado porque no se ha aleja lo suficiente de su condición primitiva, el pasado es utilizable para justificar un ideal, y para eso lo requiere

Según José Ferrater Mora, ¿en qué consiste la concepción racionalista de la historia de Voltaire?

Su concepción racionalista de la historia es opuesta a toda explicación providencialista. Voltaire opina que la historia no es más que la revelación de las pasiones humanas. Contra el desorden que ellas implican sólo puede alzarse la razón humana.

Dios no solo no interviene en la historia, sino que tampoco se entromete en el orden moral de las relaciones sociales, es decir, para Voltaire el bien y el mal (moral) no son preceptos divinos, sino sociales: es bueno lo que es útil para la sociedad y malo lo que es perjudicial para ella. Bajo este valor de utilitarismo afirma que Dios ha puesto a los animales y a los hombres sobre la tierra, pero son ellos los que deben conducirse de la mejor manera posible.

La Historia no se podía entender solo como una sucesión de etapas con una cierta recurrencia de los mismos hechos, todos ellos dominados por factores irracionales (superstición, intolerancia, etc.). Así su propuesta procura la separación definitiva con la religión y el desarrollo del conocimiento científico con carácter secular Esta actitud frente a la religión quedó resumida en la famosa frase de Voltaire: “¡Aplastad al infame!”, entendiendo por infame al partidario de cualquier religión positiva, pero, sobre todo, de la religión cristiana. Decía Voltaire que así como las abejas tienen un fuerte instinto para encontrar el alimento en común, también lo tienen los hombres para vivir en sociedad de acuerdo a las leyes humanas sin necesidad de intervención divina. Basándose en ese ideal propuso una la Asamblea Constituyente y la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, señalando entre ellos: la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.

La racionalización compete a cada ser humano, algo que debe ser cultivado para liberar a la humanidad de la superstición religiosa o de lo civil o eclesiástico que sea irracional, para cambiar y mejorar el curso de la Historia. La idea de progreso en su pensamiento Ilustrado, implica un optimismo capaz de cambiar el sentido de la Historia. El trabajo de cada hombre individualmente es entendido como una actividad capaz de conseguir el bien de la humanidad

Por lo anterior Voltaire defiende su concepción racionalista de la historia como un triunfo absoluto de la razón y el progreso en el tiempo y en el espacio, junto a los ideales de justicia y de paz, pues concebía al hombre como un ser capaz de someter sus actos a las leyes de la inteligencia, capaz de ordenar y construir una sociedad donde reina la luz de la razón.

Referencias

Brailsford, Henry Noel. Semblanza de Voltaire. México, FCE, 2000
Ferrater Mora, José. Cuatro visiones de la historia universal. Series en Biblioteca Filosófica. Buenos Aires, Argentina: Losada, 1945.
Voltaire. Historia en: Diccionario filosófico. p. 523. Consultado en: https://holismoplanetario.files.wordpress.com/2015/08/diccionario-filosc3b3fico-de-voltaire.pdf 25/10/2015

martes, 2 de febrero de 2016

La visión renacentista de la historia - Giambattista Vico

Fue un pensador italiano que nació en Nápoles hacia el 23 de junio de 1668, aunque en su Autobiografía nos cuente que fue en el 1670. Un hombre de letras, inmerso en la tradición poética, un pensador moderno, en contra de una época sustancialmente cartesiana, quien luego de sobrevivir a un terrible accidente en su infancia, se interesó por la filosofía, la teología y la metafísica Con formación autodidacta, inició estudios de medicina, que abandonó para seguir la carrera de Derecho en Nápoles y desempeñarse como tutor de los hijos del Marqués Rocca, para después ingresar en la Universidad de Nápoles como profesor de retórica.

En su Autobiografía Vico realiza una narración retórica sobre su propia vida; pero no sólo quiere dar cuenta de fechas y sucesos, sino que se muestra como un ejercicio de la mente en el que las facultades como fantasía e ingenio operan en la construcción de una conciencia heroica. Tratando de mostrar cómo, en contra del método de Descartes - que rechaza el estudio de las artes liberales - Vico rescata esas facultades a través de una crítica poética en donde la lírica será la llave maestra de la “racionalidad inclusiva” una racionalidad que se sale de sus propios límites para ponerse en diálogo con diversas formas de expresión, como la literatura y el arte; un ejercicio de la mente que no limita la razón a sí misma, sino que la abre a nuevos horizontes, así en plena modernidad racionalista, comienza a surgir de la mano del despertar humanista. Es decir, de la mano de Vico.

Para su desgracia fue un pensador incomprendido en su época, en que imperaba un punto de vista cartesiano-positivista, por lo que su contribución filosófica no le consiguió reconocimientos académicos, y terminó como profesor de retórica en Nápoles.

La visión renacentista de la historia

Para Vico, la historia es una transmigración, un cambio continuo, una interminable agonía y aún así plantea que la naturaleza solo puede ser comprendida por medio de la historia así: la historia se convierte en una especie de expediente de la especie humana. Por lo que Vico pretende comprender los principios de la historia natural eterna conformada por etapas de crisis y renacimientos. Discute los presupuestos asumidos en su época, planteando que hay muchos críticos que juzgan sin conocer realmente, por lo que propone que es mejor conocer para juzgar; pues para él, el discurso filosófico es en su esencia fundamental en un discurso crítico.

Temporalidad histórica a través de los conceptos curso y recurso de la historia

Giambattista Vico

Básicamente Vico plantea que La historia es una manifestación factual de la naturaleza humana aparentemente un caos de hechos sin sentido claro, pero aún así piensa en una historia eterna e ideal (al modo platónico) a la que queda reducida en esencia y de la cual participa en virtud de la Providencia, garante del orden eterno, mismo que Vico resume en tres etapas cíclicas determinantes inevitables del acontecer histórico. Estas tres etapas, que se suceden eternamente, se materializan en los distintos momentos históricos de todas las naciones:


1. La edad de los dioses.- En la que impera la visión teocrática y sacerdotal del mundo y la vida

2. La edad heroica.- En que reina la violencia y la arbitrariedad dentro de un pensamiento caracterizado por la fantasía y la imaginación

3. La edad humana.- Que impone la racionalidad conducente a la reflexión filosófica

Estas tienen sus propias formas determinadas de comportamiento y desarrollo, que de manera inexcusable se traspasan a las distintos tipos de organización social en cada momento histórico. La historia que propone Vico se entiende como un continuo renacer de las naciones que van de la crisis última que acaba con la edad humana a una nueva instauración de la edad divina.

La “Historia” de Vico, no puede alcanzar un estado perfecto, pero hay esperanza terrenal en la renovación, a diferencia de las concepciones de San Agustín. Para Vico, cada sociedad tiene que ser estudiada en su contexto particular por lo que hace una crítica a las concepciones de la historia imperantes en su época: La cristiana y la cartesiana. Estableciendo una original visión de la historia, en la que el hombre se piensa desde su propia época.

Aportaciones de Vico a la historia y la sociología

Vico fue un hombre preocupado por la manera como se han rechazado los estudios literarios, reemplazados, en cierto sentido, por el dominio de las ciencias matemáticas y geométricas. Con sus trabajos ofrece posibilidades para pensar distintas maneras como se puede hacer historia, no sólo una dogmática, encerrada dentro de los límites de la razón geométrica, sino un modo de entender y de ver el mundo diferente.

Desarrolló los principios de su pensamiento filosófico al principio influenciado fuertemente por el cartesianismo, aunque en el Análisis de los estudios de nuestro tiempo, realiza una original toma de posición respecto a la cultura europea. Con la publicación de la Sabiduría primitiva de los italianos, desarrolla las primeras ideas de su metafísica, cuya versión definitiva fue elaborada en Derecho universal. Vico sistematiza lo que denomina “nueva ciencia”, que expone en los Principios de una ciencia nueva sobre la naturaleza común de las naciones.

La pregunta que se hace Vico, es ¿Cuáles son las razones del origen de todas las naciones? ¿Dónde están esos orígenes comunes, la esencia de las cosas? En la filosofía de Vico lo real tiene una complejidad sobre la cual es difícil actuar según criterios de claridad y evidencia, por lo que precede con sus aportaciones a la descripción de lo histórico, sobre temas de la filosofía kantiana y hegeliana. Afirma que el hombre se halla en discordia con los demás tanto por la lengua, como por la mente y el corazón, por lo cual recomienda cultivar la fuerza de nuestra mente en todas sus facultades, pues <dice Vico> en la republica literaria es preciso vivir con justicia.


Referencias consultadas


Ferrater Mora, José. Cuatro visiones de la historia universal: San Agustín, Vico, Voltaire, Hegel. Buenos Aires: Editorial Losada, 1945

Giambattista, Vico. Vida de Giambattista Vico, escrita por sí mismo. Madrid: Siglo XXI, 1998

martes, 26 de enero de 2016

Sobre la actualidad de la filosofía de la historia

Con esta primera entrada, pretendo inaugurar este Bog, con el ánimo de contribuir a la reflexión sobre temas relacionados con la construcción del conocimiento histórico, desde sus planteamientos filosóficos, el desarrollo y evolución de sus métodos y técnicas, la revisión de algunos autores a los que he tenido la oportunidad de leer y modestas contribuciones personales sobre temas específicos. Esperando que si eventualmente algún lector interesado en los universos de Clio que pase por estas páginas, encuentre solaz esparcimiento y alguno que otro tema de utilidad para su propia construcción.

Actualidad de la filosofía de la historia

El término filosofía deriva del griego y significa algo así como “amor por la sabiduría”, aún que para efectos de la presente discusión se entenderá como “amor al saber y al conocimiento”.

Theodor Adorno

Adorno advierte que “Quien quiera aprender volviendo a producir lo que quiere aprender debe añadir al rigor un poco de libertad y creatividad”, es decir que no solo basta con querer aprender y seguir un método específico para ello, sino que es necesario un esfuerzo personal, un proceso consciente, crítico y reflexivo para tratar de acercarse al saber. “Quien quiera acercarse a la filosofía debe deshacerse de la ilusión autoritaria que hoy oscurece las ideas no menos que el mundo”, Adorno explicita que “no es ninguna vergüenza no entender algo, pero no hay que enorgullecerse de ello”, y no sacar conclusiones de meros conceptos. Pues el espíritu que teme perderse en su propia arbitrariedad y contingencia se expande hasta abarcar la totalidad. Recordándonos que el saber científico contemporáneo no es una forma de explicar el mundo, sino que es una forma de tratar de explicar ciertos fenómenos que quizá en otro espacio no tengan representación; mientras que la filosofía en su forma crítica en un constante repensar las ideas y es justo en estos argumentos en donde yo personalmente encuentro una respuesta a la actualidad de la filosofía que presenta un muestrario de sistemas para construir una explicación del mundo mas o menos plausible y satisfactoria, pues no construye por si mima una cosmovisión del mundo y no se puede transmitir progresivamente, es decir, no es algo que se pueda enseñar mediante formulas preestablecidas (Kant), no existe una receta para transmitir el pensar o transmitir el filosofar.

En la construcción del conocimiento humano no existe nada definitivo, ni concepciones fijas, sino que, por el contrario, se compone de procesos de construcción históricamente delimitados. Por ello Adorno recomienda recurrir constantemente a la relectura y paciencia en el proceso de pensar y comprender el mundo. Dice claramente que “Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por qué la humanidad en lugar de entrar en un verdadero estado humano se hunde en un nuevo género de barbarie” y a su entender solo es posible evitar este estado de barbarie contemporáneo si se recurre a la construcción de saberes críticos.

Por otro lado, según el planteamiento de Adam Schaff sobre el desacuerdo entre los historiadores a las causas de la Revolución Francesa ¿Por qué tal desacuerdo nos lleva inevitablemente a la filosofía y los problemas de la filosofía de la historia? ¿Cuáles son los tres modelos del conocimiento que describe Schaff? Y ¿cómo concibe la verdad en el ámbito de la historia?

Las distintas visiones que los historiadores dan a un único acontecimiento según épocas o generaciones diferentes, están relacionados con los sistemas de valores en los que se fundan, intereses de clase y concepciones del mundo. Por lo que valdría la pena preguntarse si estos: ¿Ejercen propaganda artera en vez de ciencia?; ¿Estas interpretaciones pueden transmitir la verdad objetiva?; ¿El elemento subjetivo del proceso histórico invalida el postulado de objetividad del conocimiento científico?; entonces, ¿La historia es ciencia o arte?

En principio Schaff alude a que la salud de cualquier disciplina que aspira a la producción de conocimiento, exige cierta inquietud metodológica, o preocupación por los mecanismos de comportamiento y esfuerzo reflexivo sobre las teorías del conocimiento, es decir, sobre ¿como se construye el mismo? Para ello propone comprender los tres modelos epistemológicos que intentan explicar dicha construcción. Es decir tratar de responder ¿Cuáles son las distintas formas sobre como comprendemos el mundo y la realidad natural? En principio establece tres entidades principales como actores en el proceso de conocimiento
   
Concepción mecanicista – El objeto actúa sobre el sujeto y su aparto perceptivo (agente pasivo, contemplativo, receptivo) y el producto es un reflejo copia del objeto, esto se puede entender como una acción mecánica del objeto sobre el sujeto.

Modelo idealista activista- El sujeto percibe el conocimiento del objeto como su producción (solipsismo= el sujeto pensante no puede afirmar ninguna existencia, salvo la suya propia) – El sujeto como creador de la realidad

Relación Cognoscitiva- Sujeto y objeto mantienen su existencia objetiva y actúan el uno sobre el otro, esta interacción se produce en el marco de la práctica social del sujeto que percibe el objeto, en y por su actividad. (Teoría del reflejo, interpretada en un sentido activo). El sujeto será el término principal de la relación de conocimiento; esto está relacionado con el factor antropológico de las teorías del conocimiento, que plantean al  hombre como individuo activo y concreto que desempeña un papel importante.

En estos términos, según Schaff las características del sujeto cognoscente pueden estudiarse en dos ámbitos a saber:

Individual subjetivista: Debe su génesis en la época moderna, a la convulsión del orden económico-social y la disgregación del individuo y la sociedad afectando el nivel de la conciencia y la comprensión del papel de la sociedad en el condicionamiento del comportamiento de los individuos, que se ve reflejado en las opiniones y actitudes y en la concepción del mismo hombre como individuo social. En esta concepción el individuo está aislado y sustraído a su acción, prescinde de la cultura y se ve reducido a su existencia biológica, en resumen: El humano está determinado biológicamente y su aparato perceptivo registra y transforma los impulsos del mundo exterior para conocer.

Social y objetivista: El hombre es el conjunto de las relaciones sociales, sin ellas sólo subsisten los lazos de la naturaleza, por tanto es un ser apto para el proceso de aculturación al mismo tiempo producto de la evolución natural y del desarrollo social; sólo al tener en cuenta estos dos aspectos se le entiende como individuo concreto con especificidad histórica, social e individual y esta relación no puede ser pasiva, por lo tanto introduce algo de sí mismo en el conocimiento, siendo a la vez producto y productor cultural.
Respecto a la verdad y objetividad del conocimiento histórico, Schaff comenta que tanto que es objetivo lo que se produce a partir de un objeto de conocimiento, se entenderá por objetivo el conocimiento que refleja dicho objeto; así, es objetivo lo que tiene validez para terceros, de donde infiere el concepto de “validez universal” que requiere estar exento de emotividad y parcialidad y esta propiedad de objetividad relativa al conocimiento solo puede afirmarse al comparar distintos procesos entendiendo que sus resultados no pueden ser considerados como datos fijos y definitivos. Así un conocimiento será objetivo en cuanto refleje específicamente al objeto y tenga validez universal, pero subjetivo debido al papel activo y social del sujeto.

De aquí se deriva el concepto de verdad, en que Schaff argumenta que un juicio es verdadero cuando de el se puede decir que lo que se enuncia existe en la realidad tal y como se enuncia, esto depende de la relatividad temporal, espacial y geográfica, que aún que pareciera parcial, incompleta y variable, a lo largo del tiempo contribuye a que se desarrolle el conocimiento acumulativo, acompañado de un cambio de las verdades formuladas tras este proceso cognoscente, por tanto se puede afirmar que la verdad contenida en este también es un proceso infinito que acumula verdades parciales desarrolladas históricamente, las futuras construcciones se basan en ellas y las usan como punto de partida para nuevos desarrollos.

Al acumular las verdades parciales y ser socializadas, el conocimiento se va transformando en saber hacia una verdad exhaustiva, por lo que en la ciencia histórica es necesario establecer cuales son las verdades parciales de que se dispone, y examinar como a partir de ellas progresa el acercamiento a la verdad universal, que en palabras de Schaff solo lo consiguen las ciencias matemáticas y la historia.