lunes, 1 de marzo de 2021

Marginalidad en América Latina

 


La preocupación por la marginalidad en América Latina surgió después de la II Guerra Mundial, cuando las favelas brasileñas de condiciones precarias y generalmente ilegales se replicaron en la periferia de muchas de las grandes ciudades. El enfoque para enfrentar el problema ha sido diverso: desde la escasez de vivienda (que omite que la infravivienda es sólo un indicador de una situación compleja, caracterizada por el desempleo y el subempleo); el de Aníbal Quijano (CEPAL, 1966), que señala la existencia de dos enfoques principales para plantear el tema, el ‘estructuralismo funcionalista’ (en donde la integración de elementos en relación a la estructura social es consecuencia de las características de este elemento y se resolvería modificando estas características con ajustes en algunos sectores de la estructura social sin modificarla en su carácter fundamental) y el ‘estructuralismo histórico’ (la marginalidad es el resultado de las contradicciones en la naturaleza de la estructura social); otros estudios analizan la estructura ocupacional y su capacidad o incapacidad de absorber mano de obra. El texto de Oliven propone organizarse en tres aspectos:

Aspectos económicos

1- La dependencia sería la causa de la marginación de vastos sectores de población urbana, en el sentido que ellos no son incorporados al mercado formal de trabajo. La industrialización en América Latina sigue el mismo camino histórico de los países desarrollados, obligados a adoptar una tecnología que requiere de grandes capitales si desean competir en el mercado internacional y la abundancia de mano de obra barata formada por trabajadores sin calificación les es de poca utilidad, este patrón de incorporación al mercado internacional se torna crónicamente incapaz de generar una demanda real de fuerza de trabajo. pero no porque ella provoque desempleo tecnológico al utilizar técnicas que requieren una elevada composición orgánica del capital, sino porque el excedente así producido no es acumulado por entero dentro de estos países

2 - El debate sobre el problema del tamaño de la masa marginal y su utilidad para el mercado de trabajo, así como la articulaciones del sector marginal de la economía (las actividades económicas que la masa marginal debe desempeñar para sobrevivir) con la economía en general, procurando explicar cómo esto ayuda a intensificar la acumulación capitalista, pues las actividades desarrolladas por el sector informal de las ciudades latinoamericanas, lejos de ser marginales, cumplen con importantes funciones en relación a la acumulación.

Aspectos políticos

1 - Radicalización y violencia política. Su argumento central es el de que los migrantes internos van a las ciudades con expectativas que no les son satisfechas por la economía urbana y al verse frustrados se vuelcan hacia la izquierda política y la violencia constituyendo efervescentes poblaciones urbanas altamente politizadas

2 - La relativa apatía revolucionaria de los pobres urbanos. Por infrahumanas que sean sus condiciones de vida, esta es mejor de la que tenían en el campo. Miseria y opresión puede llevar a irrupciones de violencia ocasionales e inconsecuentes, pero incapaces de generar una efectiva conciencia política o de conducir a la acción revolucionaria organizada

Aspectos culturales

De inicio el autor lanza una serie de consideraciones que cuestionan la utilización del término de marginalidad en un análisis con perspectiva cultural.

1 - Autores que aceptan que los pobres tienen una cultura aparte, los retratan, con frecuencia, también como una amenaza y un trastorno público, este enfoque’La cultura de la pobreza’ plantea que el sector marginal construye su estructura y lógica en un modo de vida tradicional heredado generacionalmente. Esto se propone desde una perspectiva antropológica tradicional en la medida en que una cultura así proporcionaría a los seres humanos que la conforman un esquema de vida, un conjunto inteligente de soluciones para problemas humanos, y desempeña una significativa función adaptativa.
  • La falta de participación efectiva e integración de los pobres en las principales instituciones de la sociedad.
  • Al nivel de la comunidad local, condiciones habitacionales precarias, hacinamiento, gregarismo, un mínimo de organización que trasciende el nivel de la familia nuclear y extensa
  • Ausencia de la infancia en cuanto a estado especialmente prolongado y protegido del ciclo de vida, iniciación sexual precoz, uniones libres o matrimonios consensuales, incidencia de abandono de las esposas e hijos, tendencia a las familias centradas en la madre o en una mujer, fuerte predisposición al autoritarismo, falta de privacidad, y la competencia por los escasos bienes y por el afecto materno, fuerte sentimiento de marginalidad, de desamparo, de dependencia y de inferioridad.

Las implicaciones de este tipo de concepto son altamente protectoras del statu quo, pues si los pobres son culturalmente diferentes, existe poco o nada que podamos hacer por ellos

2 - Enfatizar exageradamente las buenas cualidades de los pobres, una perspectiva que implícitamente acepta que precisan ser defendidos y sus virtudes probadas, asuminedo una postura paternalista, se preocupa en forma exagerada de averiguar las características de los pobres en vez de analizar la estructura social y comparar diferentes grupos y clases sociales para obtener un panorama más global

La propuesta de Oliven es que en vez de postular una de las dos posiciones unidimensionales donde los pobres son culturalmente o diferentes (marginales) o iguales (integrados), parece más apropiado percatarse que está ocurriendo un proceso dinámico en el que simultáneamente se comparten perfiles de la cultura dominante y al mismo tiempo se muestran elementos que no pertenecen a ella, esto como un doble mecanismo de sobrevivencia. Por otra parte, la aceptación de ciertos trazos de la cultura dominante es necesaria para su subsistencia y convivencia social y el desarrollo de características culturales propias es un modo de mantener su identidad a través de la creación de perfiles que no aceptan íntegramente las reglas de las clases dominantes (resistencia).


Oliven, Rubén George. “Marginalidad urbana en América Latina” En: Revista EURE, vol. 7, No. 19, octubre, 1980

lunes, 22 de febrero de 2021

La postguerra del Chaco en Bolivia




Gallego propone la idea de que el golpe militar no fue un movimiento cívico-militar sino exclusivamente castrense como alternativa a la crisis de la derrota del Chaco y con miras a un poder militar permanente.

El texto parte de reconocer la existencia de un descontento generalizado en la sociedad, pérdida de base social del liberalismo, en el seno de la oligarquía existencia de corrientes ideológicas favorables a la rectificación del camino, descomposición de los canales de legitimidad política y crisis financiera. El cóctel perfecto para una revolución o un golpe de Estado. Sucedió lo segundo… en el que el movimiento militar socialista no aspiraba a convertirse en una organización de masas, sino a crear una élite que influyera sobre los oficiales regeneracionistas del Chaco, sensibles a un programa fundamentalmente nacionalista, cuyo nacionalismo se limitaba a la eliminación de la oligarquía y su sustitución por una burguesía nacional, estaban convencidos de que la nación se encontraba en el atraso y su modernización requería de una moderna clase media emprendedora, tutelada por el Estado militar y no subordinada a la oligarquía minera como tradicionalmente ocurría en Bolivia.

Después de la revolución de 1920, el partido Republicano toma el poder y se suceden distintos tipos de gobiernos que se enlistan a continuación:

1920 - Bautista Saavedra

  • Influencia en los primeros núcleos de la clase obrera organizada (franjas más humildes, radicales y numerosas)
  • Caudillaje paternalista
  • Primeras leyes sociales
  • Enemigo de la oligarquía minera
  • Incremento de impuestos para subsanar la posible quiebra del Tesoro público por la caída de ingresos estatales
  • Dependencia de capital extranjero, principalmente estadounidense a cambio de explotación petrolera hasta 1937 (nacionalización)
  • Dura represión a actores obreros individuales

1926 - Hernando Siles

  • Buscó sumar a sus bases a universitarios y jóvenes profesionales
  • Marxismo, Aprismo, ejemplo mexicano y corporativismo componían su retórica
  • Pérdida de su estandarte dirigente ante sindicatos e intelectuales
  • Reducción de ingresos estatales - incremento de deuda externa
  • Golpe cívico militar

1931 - Daniel Salamanca

  • Ideología conservadora
  • Incremento de deuda externa
  • Disminución de ingresos estatales
  • Descontento social - protestas y movilizaciones por parte de trabajadores y funcionarios
  • Destituciones y nombramientos de orden militar, lo que aceleró su rompimiento de apoyo y el golpe militar

Guerra del Chaco (Perú - Paraguay)

1934 - Tejada Sorzano

  • Intención de instaurar un poder militar permanente
  • Dificultad para unir en torno suyo a los partidos tradicionales
  • Ineficacia para encarar la posguerra
  • Confrontación con el caudillo Bautista Saavedra, cuya agenda programática era mucho más clara: liquidar permanencia liberalista del gobierno y abrir el camino al reformismo

Golpe militar

1936 - David Toro

  • Emergencia de nuevas fuerzas políticas (Fascistas, socialistas)
  • Importante nacionalismo en su programa de gobierno
  • Formación de nuevos sindicatos con influencia en el gobierno
  • Reformismo militar para superar el antiguo régimen
  • Implementación de socialismo de estado = entendido como capitalismo productivo y fecundo con repartición social
  • Negociación con oligarquías mineras, sindicatos, élites intelectuales y económicas

1937 German Busch

  • Disolución de junta de gobierno mixta = poder exclusivamente militar
  • Implementación de programas de modernización técnica
  • Impuestos sobre concesiones mineras
  • Legislación reformista radical en materia de trabajo: reglamentación de la huelga, salubridad laboral, derechos de sindicalización, vacaciones anuales, descanso dominical, prohibición de trabajo infantil
  • Profundo aislamiento político

El cambio en la composición del movimiento obrero, la aparición de fuerzas política nuevas y la muerte del caudillo según Gallego son factores que inician el fin del proyecto militar.

lunes, 15 de febrero de 2021

El peronismo y la clase trabajadora


El texto de James aborda el periodo de formación del movimiento peronista y los motivos de identificación entre la clase trabajadora con su retórica, en ese sentido esboza de inicio la situación de contexto sociolaboral en Argentina con las siguientes características: rápida expansión económica sin beneficio para la clase trabajadora, rezago salarial ante la inflación, represión a la protesta por empleadores y Estado; y escasa legislación laboral y social.

Perón se consagró a atender algunas de las preocupaciones de la emergente fuerza laboral industrial, al tiempo que socava la influencia de las fuerzas de liderazgo sindical que competían con él; impulsó en el ámbito de lo laboral una estructura de organización centralizada por rubros productivos incorporándose a un monolítico movimiento peronista y llamándoles a la acción como agentes del estado ante los trabajadores: a cada sector de la actividad productiva sólo se le otorgó un sindicato con reconocimiento oficial, la ley obligaba a los empleadores a negociar con el sindicato y los salarios y condiciones acordados en esa negociación se aplicaban a todo el rubro, mientras el Estado quedaba como supervisor y articulador de esa estructura. En lo sociopolítico, reconoció el status cívico-político de la clase trabajadora como fuerza social y promovió la integración de esa fuerza a una coalición política emergente, pero de la mano con las estrategias laborales esta integración quedaba supervisada por el Estado que promovía un proyecto justicialista con pretensiones corporativistas para organizar y dirigir grandes esferas esferas de la vida social, política y económica.

Resulta lógico entender que la propuesta Peronista de un Estado reformista que ofrecía ventajas concretas en el corto plazo a la clase trabajadora aún cuando su libertad de acción se viera comprometida al margen del centralismo sindicalista impuesto, lo que permite pensarles como actores dotados de una conciencia de clase en busca de un camino realista para la satisfacción de sus necesidades materiales, pero influidos por un pragmatismo básico, atento a las necesidades del capital y su satisfacción.

El atractivo político del Peronismo estaba en su capacidad para redefinir la noción de ciudadanía dentro de un contexto esencialmente socio-económico, en el que se prometía acceso a la plenitud de los derechos políticos, ante la inercia de exclusión que los sectores laborales sufrían aún cuando muchos de esos derechos político-sociales ya se tenían anteriormente. La novedad es que el Peronismo exigía su restablecimiento, y para ello construyó una retórica con prevalencia elementos caudillistas y símbolos de lucha contra la oligarquía, mediante un lenguaje tradicional (con constantes referencias a la cotidianidad y figuras alegóricas importadas de canciones de tango), en el que la idea de luchar por los derechos en el orden de la política implicaba inevitablemente un cambio social que les garantiza reconocimiento y representación en la vida política de la nación, con acceso directo y privilegiado al Estado por medio de sus sindicatos. En esa ecuación la principal responsabilidad se trasladaba a la fuerza laboral, pues Perón se consideraba sólo como su vocero, pero el éxito dependía de su capacidad de unión y organización para enfrentar los retos de industrialización y nacionalismo económico.

Pero la credibilidad Peronista no estaba sujeta sólo a su lógica axiomática de las promesas, sino a la inmediatez con que la justicia social y la integración político-social podía atraer los anhelados cambios sociales, en ese sentido el proyecto ignoraba la necesidad de contar con élites políticas profesionales y promovía un profundo antiintelectualismo, afirmando suficiencia y validez de hábitos, valores, estilos de vida y costumbres de la clase trabajadora, tal y como los encontraba

Para James el Peronismo marcó una coyuntura decisiva en la aparición de la clase trabajadora moderna en Argentina, su existencia y su sentido de identidad como fuerza nacional en lo político y lo social; esta no llegó al Peronismo plenamente consciente de su capacidad para constituirse como fuerza de acción con injerencia a nivel estatal, sino que encontró en la retórica Peronista un vehículo para satisfacer sus necesidades materiales. Y si bien esta retórica procuraba la identificación e incorporación de la clase trabajadora con el Estado (suponiendo cierto grado de pasividad y somnolencia en esa relación por parte del la fuerza de trabajo), paradójicamente el movimiento sindical emergió con fuerza portando un espíritu reformista no anticipado de gremialismo activo y autónomo.

lunes, 8 de febrero de 2021

El socialismo militar boliviano revisitado

 


El texto propone analizar las especificidades del antiliberalismo en Bolivia de los años 30. Parte de reconocer la emergencia de una oficialidad militar joven que participó en la guerra del Chaco, pero sin el estigma de haber llevado al país al desastre como sus generales, con credenciales de heróicidad y portadora de un discurso de regeneración nacional que despreciaba al régimen oligárquico y establecía alianzas con sectores civiles, particularmente el sindicalismo independiente. Esto según Stefanoni impulsó un régimen militar que buscaba alinear al país con las teorías sobre el Estado social moderno con capacidad de regulación e intervención económicas, por ello socialistas, nacionalistas e incluso una parte de la oligarquía alentaron un golpe de Estado (valga la observación paradójica de dicha alianza, dados sus intereses de clase tradicionalmente  antagónicos); naturalmente esa utopía de democracia funcional se enfrentaría a la tensión entre clasicismo y organicismo difícil de mantener. 

El gobierno militar golpista proponía que el país debía reorganizarse íntegramente con un Parlamento que funcionara bajo una doble representación: de partido, mediante voto individual igualitario y de gremio, mediante voto social de grupos. Pero como suele ocurrir con los gobiernos militares, corrupción y mala administración se delatan como problemas fundamentales del nuevo orden, siendo combustible de descontento social. La implementación de una ley de sindicación obligatoria es muestra de la ineficacia para gobernar, en una realidad de 80% campesina, indígena y analfabeta.

         En el mundo (antes de la II WW), la crisis sistémica del capitalismo y el libre mercado granjearon adeptos a ideas antiliberales y en varios sectores se veía a Alemania, Italia y URSS como modelos emblemáticos hacia el Estado centralizado y un despertar político, económico, cultural y moral. 

Los militares socialistas bolivianos buscaban un renacimiento nacional sostenido en la unidad, para un país históricamente fragmentado social, ética y geográficamente, por lo que la ideología comunista (lucha de clases) no aportaba a su afán unificador del nuevo orden, incluso se le veía como divisionistas anarquizantes. Así, ideologías fascistas y nacionalsocialistas les coquetean por su crítica al egoísmo y materialismo, pero sin atentar contra la propiedad privada y el mercado; al tiempo que brindaban insumos de unidad nacional orgánica y armónica.

            Se alejan de Estados unidos principalmente al efectuar la privatización, buscan alianzas políticas-comerciales con Alemania e Italia, pero estas naciones no veían posibilidad de réplica de sus naciones y sólo estaban interesadas en sus recursos para la guerra, por lo que no apoyan directamente la implementación de un régimen similar a los suyos en Bolivia.

La derrota del Chaco generó una profunda crisis en los marcos ideológicos sobre los que se sostenía el Estado liberal-conservador, convocando a intelectuales marxistas/socialistas y nacionalistas a proponer fórmulas de refundación influenciados por las experiencias fascistas, comunistas, nacionalsocialistas e incluso el Estado socialista mexicano.

El proyecto hegemónico se expresó en un socialismo organicista y anticomunista que  buscaba una democracia funcional en donde los intereses colectivos imperaran sobre los individuales apuntalado en los debates abiertos tras la derrota del Chaco que contribuyeran a la construcción de un imaginario movilizador de unidad nacional y fortalecimiento estatal.


viernes, 29 de enero de 2021

Historia, historias y estructuras formales del tiempo

Koselleck, Reinhart. “Historia, historias y estructuras formales del tiempo” En: Futuro pasado: para una semántica de los tiempos históricos. Barcelona : Paidós, 1993


Koselleck investiga experiencias históricas del tiempo y sus concepciones en diferentes momentos históricos, vistos desde el paradigma de la modernidad hace comparaciones con periodos pre modernos mediante la recurrencia a datos socio históricos, analiza testimonios lingüisticos que evidencian sus distintas experiencias temporales, comparándolas entre sí.

Su argumento es que desde el punto de vista semántico se pueden obtener indicios concretos para seguir las huellas de las transformaciones de la historia como disciplina y las modificaciones en la percepción de los tiempos históricos de quienes los experimentan. Desde la idea de que la investigación histórica exige una correcta datación para ordenar, narrar y analizar los acontecimientos del pasado es una presuposición del historiador (una construcción social de su tiempo y contexto) y en términos cronológicos no determina su propio tiempo histórico, pues se solapan diferentes ámbitos de experiencia y se entrecruzan distintas perspectivas de futuro. Así los tiempos históricos quedan vinculados a unidades políticas y sociales que dotan de capacidad de agencia entre actores e instituciones, con ritmos temporales propios, es como si viéramos muchos tiempos superpuestos unos a otros. Afirma que “para preservar la unidad de la historia como ciencia tienen que desarrollarse premisas teóricas que sean capaces de descubrir tanto las experiencias pasadas que pertenecen a un tipo completamente distinto, como también las experiencias propias”, por lo que pretende identificar las estructuras temporales de análisis para las historias.

Koselleck afirma que la historia no tiene un objeto de estudio propio pues participa de todas las ciencias sociales y del espíritu y se distingue sólo por sus métodos y sus reglas para llegar a resultados comprobables y los cuestionamientos por las estructuras temporales parecen servir al estudio teórico de su ámbito de investigación; entonces de ello se generan algunas inquietudes personales: ¿No será el tiempo el verdadero objeto de estudio?, ¿Tienen los historiadores sus tiempos propios no calendáricos u horarios?, ¿De ser así se presenta en distintos ritmos (aceleraciones, ralentizaciones, repeticiones, pronósticos, profecías, cálculos)?, ¿Qué sería entonces el tiempo histórico para la teoría de la historia en particular y la ciencia histórica en general? 

Para indagar sobre las estructuras temporales de la historia moderna y las historias en plural, y sus modalidades temporales de experiencia, recurre al análisis de épocas con órdenes temporales distintos, como retículos de conocimiento histórico que en la vida cotidiana, la política y las relaciones sociales, evidencian discusiones sobre las estructuras temporales institucionales, no sobrepasadas por las distintas épocas: Grecia y Persia clásicas (democracia/aristocracia); tradición judeocristiana (consideración de sus antagónicos para la legitimación de su propia historia); edad media (relativización de acontecimientos terrenales respecto al juicio final) y antiguo régimen (capacidad teórica para asimilar el derecho divino).

Así demuestra que el vínculo entre la historia en la modernidad, con la pluralidad de historias en el pasado, muestra razonablemente que las estructuras históricas y las experiencias del pasado se formularon aún antes de que se concibiera semánticamente la historia como progreso = Modernidad.

“El enlace natural de los decursos históricos en el mundo experiencial de la cosmología griega y el ordo temporarum teológico de la doctrina savífica judeocristiana, contenían conocimientos históricos que sólo podían alcanzarse haciendo abstracción de una totalidad de la historia”

Entonces:

¿Qué categorías de la historia moderna le diferenciarán de las concepciones del tiempo, analizados en los ejemplos?

Para responder, propone considerar los movimientos aceleraciones/ralentizaciones en las experiencias y expectativas históricas del mundo tecnificado, pues ya no es el juicio final, el derecho divino, o la cosmogonía mitológica; sino la suma de partes del mundo pensado como sistema.


sábado, 3 de octubre de 2020

Formas de hacer historia de Peter Burke

“En este universo en expansión y fragmentación se da una progresiva necesidad de orientación. ¿Qué es eso que se ha llamado nueva historia?, ¿Hasta que punto es nueva? ¿Es una moda pasajera o una tendencia a largo plazo? ¿Sustituirá – por voluntad o por fuerza – a la historia tradicional o podrán coexistir en paz ambas rivales?”



A finales del siglo XX y particularmente como resultado de los convulsos 60´s, la diversificación y expansión de los objetos, objetivos e intereses de la historia, provocó a una época de `crisis en la experiencia histórica´ lo que potenció la aparición de una nueva historia que plantea nuevos enfoques en busca una disciplina más estructural, escrita de manera deliberada contra las formas tradicionales de hacer historia, el presente cuadro siguiente contrastar las diferencias entre ambas propuestas epistemológicas:

Paradigma tradicional

Nueva historia

Su objeto de estudio esencial es la política y el Estado: Historia es la política del pasado y la Política es la historia del presente


Se interesa por cualquier actividad humana, pues sostiene con firmeza “todo tiene una historia y todo tiene un pasado”

Aquello que se consideraba inmutable se ve ahora como una construcción cultural, sometida a variaciones en el tiempo y el espacio


Se escribe la historia como una narración de acontecimientos


Considera la historia como el análisis de estructuras, introduciendo la idea de la longe duré


Centra su interés en las élites


Busca la historia desde abajo, las mentalidades colectivas, la gente y su experiencia de los cambios sociales


Sus insumos sólo son documentales


Sus métodos valoran fuentes alternativas como testimonios orales, cifras estadísticas, etc.


Tiene una visión reduccionista en la formulación de explicaciones históricas


Búsqueda exhaustiva de posibilidades de explicación histórica


Trata de compilar los hechos tal como sucedieron


Interdisciplinariedad


Mediante la profesionalización y definición de sus estructuras mantiene las temáticas cerradas


Heteroglosia


Elaboración propia a partir del libro Formas de hacer historia de Peter BurkeElaboración propia a partir del libro Formas de hacer historia de Peter Burke


Las características anteriormente enunciadas permiten articular la respuesta sobre la novedad metodológica ene esta concepción histórica en la que una de las principales ventajas de la nueva historia es su aceptación del relativismo cultural en la construcción historiográfica, pues afirma que percibimos el mundo a través de redes de convenciones, esquemas de estereotipos y prejuicios culturales, por lo que habrá que potenciar la comprensión de los conflictos desde la discusión de puntos de vista diferentes, pero esta ventaja significa a su vez el origen de sus problemáticas:

  • De definición, en cuanto los nuevos historiadores se están introduciendo en territorios desconocidos.
  • De exposición, en donde el reto será demostrar cómo se relaciona la cotidianidad con los grandes acontecimientos y estructuras.
  • De método, pues la noción de lo cotidiano es menos precisa y más complicada de lo que parece.
  • De fuentes y la búsqueda contante para otorgar validez al origen de los datos.
  • De explicación, para identificar los verdaderos agentes de la historia los individuos o los grupos.
  • De síntesis, pues la expansión del universo de acción tenderá por fuerza a dificultar la comunicación disciplinar.

Una de sus más grandes interrogantes para la nueva historia, es el tratar de responder ¿cómo pensar la historia sin hacerla anacrónica al recurrir a la explicación tradicional y simplona de apropiación capitalista, sin pensar en las características particulares que poseen los diversos actores de distintas temporalidades; pues sería deseable encontrar explicaciones que trasciendan los presupuestos de lucha de clases como el único factor explicativo de las estrategias que los hombres utilizan para enfrentar su desarrollo, sus conflictos y su futuro, pues existe evidencia de que la humanidad no piensa y siente eternamente de la misma manera a lo largo del tiempo y permitir la desfamiliarización disciplinar de esas maneras diferentes de enfrentar la realidad juega a riesgo de que el pasado resulte ininteligible. Por tanto pareciera no ser esta una moda pasajera sino una propuesta epistémica sumamente joven pero con bases bastante sólidas para consolidarse a futuro.

sábado, 19 de septiembre de 2020

La historia cultural entendida como una observación de observaciones



Los postulados de Alfonso Mendiola sobre los cambios paradigmáticos en la constitución de las sociedades modernas que van de los modelos industrializantes a los modelos comunicativos, dan pie a una propuesta de análisis con un modelo de investigación autológica de autoobservación, en que se somete a la historia cultural y sus objetos como sistemas de comunicación que vuelve sumamente relevantes los temas de apropiación y consumo; planteando una distinción entre las ideas que se emiten y lo que se entiende. En este contexto resulta pertinente referirse a la teoría de la observación de segundo orden de Niklas Luhman y sus criterios teórico-metodológicos para la observación de observaciones, pues la historia cultural plantea que la realidad es siempre realidad observada y su quehacer no es describir el pasado, sino las observaciones sociales en términos históricos de este.

La propuesta parte de leer todos los textos bajo la lógica de la pregunta y la respuesta, asumiendo que ningún texto se entiende si se aísla de su contexto dalógico, y el reconocimiento de que no hay lectura sin prejuicios, pues toda lectura sigue las reglas que ha construido convencionalmente la comunidad a la que pertenece. Así la historia cultural construye sus referencias a lo real por mediación de las observaciones, transitando de la idea de entender el pasado como real a entender el pasado como observación de lo real, proceso en que la ciencia histórica se entiende como una ciencia de la sociedad que se reproduce a través sistema de comunicación peculiar, por medio de ideas que circulan en soportes materiales y prácticas sociales que se difunden a través de formas específicas de sociabilidad.

La historia cultural define su campo de investigación a partir del modo de enfocar sus problemas desde la representación del mundo, es decir de la observacione de sus objetos de comunicación; obligándose a aprender a observar cómo se observa al mundo desde distintas sociedades, en distintos momentos históricos y cómo esta observación queda plasmada en sus objetos de comunicación sobre lo contingente, esto exige grados de abstracción muy altos, pues plantea la necesidad de encontrar semejanzas en mundos diferentes y comunicar en dos niveles: lo real y lo contingente, pues al reconocer la validez de que las cosas se pueden ver de distintas formas la sociedades modernas se descubre la riqueza de estas contingencias para pensar soluciones a problemas futuros. El problema planteado por esta metodología radica en que es innegable que la evolución estructural de la sociedad va unida a la apropiación de palabras que sintetizan cuestiones básicas, es decir conceptos, así si queremos entender el significado conceptual estamos obligados a analizarlo en sus contextos sintáctico, semántico y pragmático, pues los significados dependen de sus usos sociales.