martes, 2 de agosto de 2016

Códice Cospi - Códice Tlamanalli - Codex of Bologna - Book of Offerings - Libro de la China

FICHA TÉCNICA
Origen:           (Puebla-Tlaxcala)
Tipo:              Precolombino (s/f)
Material:        Piel de venado
Temática:       Ritual astronómico calendárico y adivinatorio
Dueños:          Conde Valerio Zani (Italiano) -Marquez Ferdinando Cospi (Italiano) - Actualmente en Biblioteca Universitaria de Bolonia, Italia.


Manuscrito precolonial que tiene pintados el calendario de 260 días y varios rituales y pertenece al Grupo Borgia, es una representación del periodo de 260 días (tonalpoalli) ordenado en cinco filas horizontales de cuatro periodos de trece días cada uno.

El marqués Ferdinando Cospi en 1665 lo recibió como un regalo personal del conde Valerio Zani, y fue considerado por algún tiempo como un libro proveniente de China, pero en algún momento antes de obsequiar el manuscrito, el conde se dio cuenta de que el códice era en realidad de origen mexicano, por lo que corrigió la inscripción sobre la portada de pergamino que cubre al códice con la frase: “Libro del Messico”, borrando la anterior que decía “Libro de la China”.

“sabemos que el conde Zani tenía posesión del manuscrito hacia 1665, por lo que es muy probable que él mismo haya mandado colocar las cubiertas de pergamino que fueron pegadas al frente y al final de la tira de biombo para obsequiarla al marqués Cospi. De acuerdo con el estudio moderno de Laura Laurencich Minelli, las cubiertas fueron hechas alrededor de esa fecha en el más puro estilo romano o boloñés de la época.” (Laurencich Minelli, 1999, p. 376)

Originalmente, el códice fue identificado como Libro della China. Cuando Zani poseía también un atlatl o lanzadardos de México con grabados en relieve. Una primera descripción de ambos objetos y de otros elementos que se encontraban en el Museo Cospiano fue publicada por Legati (1677).

"Uno de los cinco almanaques de acordeón adivinatorios del Grupo Borgia. Cada una de sus primeras tres secciones sobre el anverso presenta un aspecto diferente a los 260 días tonalamatl. La cuarta sección en el reverso en un estilo diferente y su interpretación es incierta. Incluye deidades, que pueden ser ofrendas y juegos de barras y puntos numerales."
J.B. Glass, A survey and Census of Middle
American Pictoral Manuscripts, vol. 2, p. 74

Los primeros estudios se deben a Francisco del Paso y Troncoso y al doctor Eduardo Seler.

Referencias.

http://www.analesiie.unam.mx/pdf/03_53-58.pdf

martes, 26 de julio de 2016

Códice de Otlazpan - Códice Mariano Jiménez - Nómina de los Tributos de los Pueblos Otlazpan y Tepexic - Códice Leander

FICHA TÉCNICA
Origen:           Mixteco (Hidalgo)
Tipo:              Colonial (siglo XVI, 1549-1550)
Material:        Papel europeo
Temática:       Sobre los gastos que los macehuales de Otlazpan tienen para pagar los salarios del cabildo del pueblo y de otros oficiales, así como los tributos para las fiestas y el mantenimiento del pueblo - Colonial administrativo.

Dueños:          Actualmente en Instituto Nacional de Antropología e Historia, México.

Birgitta Leander: Descifrando el Códice de Otlazpan
Se trata de una nómina azteca de tributos en pictografía que data del año 1550; pictografía que data del año 1550; ilustra el modo en que las autoridades indígenas y el Virrey Colonial, administraban la recolección de tributos guardados en la “casa de la comunidad” del pueblo de Otlazapan (nombre toponímico transcrito por el glifo que se encuentra en el centro de la parte superior del folio), que ahora se llama Tepeji del Río y que se halla en el actual estado de Hidalgo; pero Peter Gerhard plantea la posibilidad de que se trate de San José Piedra Gorda. En 1794 existían tres pueblos y dos ranchos con el nombre de Otlaxpa o Utlaxpa.

Pero es pertinente considerar los comentarios de Xavier Noguez sobre que “el códice no es una nómina de tributos de Otlazpan y Tepexic (Tepeji del Río), como en principio se había sostenido en la edición de Nicolás León. Se trata de dos documentos diferentes: además de la pictografía de Otlazpan, Birgitta Leander (investigadora sueca) describe el segundo como un “Acta de un pleito entre los pueblos de Tepexic y Otlaz-pan, en lengua náhuatl, 1549”. Esta segunda sección no contiene pictografías. Proveniente de una región habitada por otomíes y nahuas, el documento de Otlazpan registra los tributos en especie, dinero y trabajo, así como las frecuencias de entrega que hacían los macehuales a los burócratas indígenas locales (gobernador, alcaldes, regidores, etc.) y a la caja de la comunidad. Ésta es una fuente indispensable no sólo para el estudio de la estructura económica de las comunidades nativas del Centro de México, a mediados del siglo XVI, sino también para el conocimiento de las transformaciones que experimentó el sistema gráfico escritural por la influencia de la escritura y las imágenes traídas por los conquistadores hispanos.” (Noguez 2007)

Referencias.

Noguez Ramirez, Francisco Xavier (2000) Un comentario personal sobre los estudios prehispánicos a principios de milenio. En: Gaceta de Ciencias Sociales y Humanidades, Núm.01, El Colegio Mexiquense A. C, marzo-abril.

Noguez Ramirez, Francisco Xavier (2007) Códice De Otlazpan. En: Arqueología mexicana Vol. 15, Nº. 85 (mayo-junio)

martes, 19 de julio de 2016

Códice Borbónico

FICHA TÉCNICA
Origen:           Mexica
Tipo:              Precolombino (s/f)
Material:        Amate
Temática:       Ritual astronómico calendárico y adivinatorio
Dueños:          El Escorial, España - Actualmente en Biblioteca de la Cámara de los Diputados de París, Francia.

Su historia es incierta, ya que nada se sabe con seguridad hasta su compra en 1826 por la biblioteca de la Cámara de los Diputados de París (Paso, 1980 -1: 29) El Códice presenta imágenes pintadas exclusivamente en una de sus caras, pese a que el reverso había sido preparado, raspado y bruñido con la finalidad de poder pintar sobre él (Robertson, 1959: 88. y Couch. 1985: 1).
En el siglo XVIII, se albergaba en la Biblioteca del Monasterio del Escorial, cerca de Madrid, por lo que es probable que el manuscrito haya sido robado por los soldados franceses durante la Guerra de 1808 y existen registros de que fue adquirido por la Asamblea Nacional Francesa en 1826 por la cantidad de 1300 francos.


El sentido de lectura de la escritura logosilábica del documento es de izquierda a derecha, manteniendo el libro horizontal, pero algunas de sus páginas deben girarse 90° en sentido opuesto a las agujas del reloj para ser leídas. A lo largo del códice se aprecia el comentario escrito de varias personas. Francisco del Paso y Troncoso (1980: 12-27) reconoce cuatro tipos de letras, tres de manos de intérpretes y otra que parece ser de un simple copista, realizadas en el siglo XVI, se cree que todas ellas son posteriores a su realización; destacan por el número de errores que cometen al describir las escenas que se encuentran pintadas, lo que indica su escasa noción del calendario y la religión mexica.

El manuscrito se compone de cuatro secciones, la primera es un tōnalpōhualli, almanaque adivinatorio de 260 días; la segunda parte muestra la asociación de los 9 Señores de la Noche con los días portadores de los años durante un período de 52 años; la tercera es una relación de las fiestas calendáricas de los 18 meses de veinte días que componían el año azteca (junto con 5 días finales considerados de mala suerte) y la cuarta establece las fechas durante un período de 52 años.


Está realizado en papel de "amate" y plegado en forma de acordeón. Sus hojas miden aproximadamente 39 x 39.5 cm.

Referencias.

Couch N. Christopher (1985) El ciclo festivo de los Aztecas en el Códice Borbónico. BAR International series, Oxford

Paso y Troncoso, Francisco del (1980) Descripción, historia y explicación del códice pictórico de los antiguos nahuas que se conserva en la Biblioteca de la Cámara de Diputados de París. En: Códice Borbónico I , XL V.3

Robertson, Donald (1959) Pintura manuscrita mexicana en el periodo colonial temprano. Yale University Press, New Haven.

sábado, 16 de julio de 2016

La era Hobsbawm en historia social (Reseña)

Piqueras, José Antonio. La era Hobsbawm en historia social. Ciudad de México, El Colegio de México, 2016, 310 pp. – (Colección Jornadas) 

No es una mala época para dedicarse a la Historia

 “Es habitual la tendencia de idealizar el pasado cuando el presente no nos gusta, o nos gusta menos. Idealizamos el compromiso intelectual, creyéndolo general en otros tiempos” ( José Antonio Piqueras p. 23)
En esta edición rustica de El Colegio de México, Piqueras nos conduce al puro estilo del Virgilio de Dante, a lo largo de la trayectoria intelectual de Eric Hobsbawm… En tres capítulos magistrales mediante sucesivas aproximaciones al desarrollo de la historiografía contemporánea, desmenuza minuciosamente el trabajo historiográfico de Hobsbawm, para reconstruir una de las más fecundadas líneas de la historia social, ya considerada como clásica. El libro nos obsequia un cuarto apartado en el que se reproduce la conversación que tuvo lugar en mayo de 1995 (en la residencia londinense de Hobsbawm), con los entonces editores de la revista Historia Social: Javier Paniagua y el mismo Piqueras.

Para Piqueras, la historia científica con reglas metodológicas principios de verificación documental y verosimilitud razonada, es producto del s XIX; en un inicio positivista y de simple narración, legitimadora de naciones de reciente construcción, épicas modernas y grandes figuras. Pero que se hizo social en el siglo XX; antes de eso se ocupaba sólo de personalidades singulares, la marcha de los estados y las grandes gestas. 


Esta nueva historia es analítica, se interesa por los fenómenos colectivos, la sociedad, los conflictos, las condiciones de vida, las formas de pensar, los sectores subalternos, en fin, da lugar a la gente común.

Respecto a los antecedentes y desarrollo de esta transformación en la construcción disciplinar, Antonio Piqueras nos recuerda que ya en 1894 Pierre Lacombe reclamaba una perspectiva sociológica que trascendiera los hechos singulares para centrar el interés en el estudio de las civilizaciones, para 1900 Henri Berr invitaba a buscar una síntesis de los campos científicos del conocimiento para abandonar la historia historizante, reducida a la esfera estatal; mientras Francois Simiand invitaba a los historiadores a pasar del fenómeno singular al regular, buscar relaciones estables, leyes, sistemas de causalidad, abandonando de una vez por todas la historia episódica; así entonces se historizaba en los años 40´s, antes de que los intelectuales quedaran reducidos a la figura del francotirador independiente o entrara en la institucionalidad financiada por poderes públicos y agencias de inteligencia; o incluso a la militancia de izquierda, muchas veces adoctrinando sin la suficiente calidad disciplinar. Posteriormente Fernand Braudel propuso una ambición totalizadora y sociológica para la historia, pronunciándose por el estudio de las estructuras de larga duración, y Labrousse trataba de explicar los movimientos sociales mediante los movimientos políticos, uniendo estructura y coyuntura.

“Es habitual la tendencia de idealizar el pasado cuando el presente no nos gusta, o nos gusta menos. Idealizamos el compromiso intelectual, creyéndolo general en otros tiempos”
(José Antonio Piqueras)
En 1952 la revista Past and present pugna por una historia analítica, motivada por la historia económica y social, con interés en los grupos y la sociedad, siempre de la mano del materialismo histórico. Y es en este punto histórico en que Piqueras nos introduce al momento en que Hobsbawm se identifica con la historia de la sociedad moderna, capitalista e industrial, reconociendo que esta cambia más rápido que sus miembros, quienes reproducen las estructuras tradicionales, los valores y las actitudes clásicas; lo que da lugar a conflictos de adaptación entre viejos modos de vida en una realidad nueva. Hobsbawm estudia la clase trabajadora del s XIX, la expansión del capitalismo y el Imperialismo, pero también es sensible a las reacciones sociales poco tipificadas por carecer históricamente de voz, lo que le conduce a interesarse por las relaciones entre base y las superestructuras (que constituyen una constante en su trabajo), como un esfuerzo por establecer en la historia y el análisis social una jerarquización de fenómenos que permitiera explicar la dirección histórica. Piqueras reconoce que es difícil separar los estudios interpretativos de Hobsbawm, de sus otras obras de síntesis, en las que se mezclan sociedad y política.

“No sólo nos restan numerosos porqués por estudiar, sino que su número crece en la medida en que los historiadores somos capaces de pensar la realidad problematizándola, construyendo nuevos problemas sobre el pasado, a cuya explicación posible, dedicamos nuestro tiempo y nuestro esfuerzo. No es una mala época para dedicarse a la Historia” (Piqueras, p.68)

José Antonio Piqueras, es profesor en la Universitat Jaume I, donde dirige el grupo de Historia Social Comparada. Oriundo de Enguera, Valencia. Catedrático de Historia Contemporánea, se interesa por el pasado y el presente de España y de América Latina; Especialista en el análisis de las relaciones sociales y de las actitudes políticas, investigador en el campo de la historia social, del pasado al presente, en su sentido más amplio.




martes, 12 de julio de 2016

Códice Bodley

FICHA TÉCNICA
Origen:           Mixteco (Oaxaca)
Tipo:              Precolombino (1519?-1521?)
Material:        Piel de venado
Temática:       Genealogía y rituales de las familias reales de la Mixteca Alta, desde el siglo X hasta el XVI - Histórico genealógico
Dueños:          Actualmente en Universidad de Oxford, Inglaterra

Manuscrito pictórico de origen prehispánico, perteneció a la cultura Mixteca. Escrito por ambos lados, el frente registra genealogía de Tilantongo y Achiutla y se vincula con Tilantongo en su parte final, a partir del siglo X; mientras que por el otro narra los orígenes míticos de los señores de “Lugar de Bulto de Xipe” y contiene la biografía del señor “Cuatro Viento”. Se considera invaluable para el conocimiento de la genealogía y rituales de las familias reales de la Mixteca Alta, de los siglos X al XVI.

Alfonso Caso describió este documento como una tira larga de piel de venado, aproximadamente de 22 de pies de largo (11.60 m) y 10 pulgadas de ancho (26.5 cm). Doblado para crear páginas individuales, divididas con bandas rojas. Es uno de los libros pictográficos de más difícil acceso para los investigadores mexicanos debido a la distancia y las medidas de conservación que prohíben la manipulación de las obras.

Salió de México durante la conquista española, es poco conocida su historia antes del siglo XVII, fecha en que llegó a la Biblioteca Bodleiana, fundada por Sir Thomas Bodley en 1602 en la Universidad de Oxford, Inglaterra. De esta primera etapa encontramos referencia por María Sten: “Robert Devereux, segundo conde de Essex, favorito de Isabel I, saqueó la gran biblioteca del obispo Gerónimo Osario, de Faro Portugal (decapitado en 1601). Entre los libros del obispo se encontró el famoso códice que hoy conocemos bajo el nombre de Códice Bodley, ya que fue Sir Thomas Bodley quien lo recibió como regalo del infortunado conde de Essex.” (Sten, 1970, pp. 46)

Este mismo episodio lo describe John Pohl, en el proyecto “famsi”: "[...] cuando llegó a la Biblioteca Bodleian en la Universidad de Oxford, Inglaterra. El arqueólogo británico J. Eric Thompson propuso a Alfonso Caso que el manuscrito había pertenecido una vez al Obispo Heronymous Osorius de Faro, Portugal. Thompson sugirió que Robert Devereux, el Conde de Essex, había saqueado el manuscrito durante una redada a lo largo de la costa de Portugal y se lo dio a su amigo Thomas Bodley. Cualquiera que hayan sido las circunstancias específicas, la premisa básica de confiscación inglesa parece creíble. Era el momento de "contra-armadas" enviadas en venganza por la invasión fracasada de Felipe II de Inglaterra en 1588. La unidad naval de las Indias Occidentales y sus bases navales estaban siendo saqueadas a lo largo de la costa Atlántica Continental, culminando con el ataque de Cádiz, España en 1596." (John Pohl: www.famsi.org)


Gutiérrez Solana hace mención sobre el estudio previo de N. Troyke al códice Bodley, respecto a su importancia, vigente en la acutualidad: “El Códice Bodley es objeto de un minucioso estudio por parte de N.Troike en su artículo de 1979 "Preliminary Notes on Stylistic Pattternsin the Codex Bodley". La importancia singular de este manuscrito, según nos explica, es que tiene las genealogías más completas de los reinos mixtecos de entre todos los códices conservados. La metodología empleada por Troike es la de analizar cómo el pintor organizó y distribuyó los rasgos dibujados, es decir, los patrones estilísticos. Gracias a su estudio se llega a una mayor precisión cronológica de las dinastías. Así dice: cuando a un personaje se le dibuja sobre un asiento carente de glifos toponímicos significa que, a pesar de que el individuo pudo heredar el poder, nunca llegó a gobernar en la realidad.” (Gutiérrez Solana, 1987)




Referencias.

Gutiérrez Solana, Nelly (1987) Avances en los Estudios sobre los Códices Mixtecos En: Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas. Vol. XV, No. 58

Pohl, John. Libros Antiguos: Códices Grupo Mixteco En: Mesoamérica (página electrónica) http://www.famsi.org/spanish/research/pohl/jpcodices/bodley/ consultado el 27 de abril de 2014

Sten, María (1970) Historia desconocida de los códices mexicanos. En: Revista de la Universidad Volumen XXIV, números 5-6/enero-febrero

martes, 5 de julio de 2016

Códice Azcatitlan

Códice Azcatitlan

El Códice Azcatitlan es un libro de historia mexica que narra desde el momento en que deciden salir de su lugar de origen para buscar mejores horizontes, se reseña con detalle su peregrinación y establecimiento en Tenochtitlan y los primeros años posteriores a la conquista española.

Es posible que el documento de Azcatitlan haya pertenecido a Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, miembro distinguido de la nobleza indígena colonial; bisnieto de Nezahualpiltzintli de Texcoco y de Ixtlilxóchitl, figura clave en la conquista de México. Se conoce de Ixtlilxóchitl su interés por la historia y se supone que investigó con ahínco todo lo concerniente al pasado prehispánico. A su muerte, muchos de sus documentos pasaron a manos de Carlos de Sigüenza y Góngora, grande sabio del barroco mexicano, quien a su vez heredó su biblioteca a los jesuitas mexicanos.

Lorenzo Boturini Benaduci en su gusto por coleccionar este tipo de documentos adquirió importantes fondos de los jesuitas; hasta que el Virrey Pedro Cebrián y Agustín, conde de Fuenclara; ordena su deportación y la confiscación de su colección de documentos, que quedan a resguardo de la Secretaría de Cámara del virreinato. Boturini, de vuelta en Europa y con la intención de rescatar sus valiosos documentos hace un recuento de la colección incautada o “Catálogo del museo histórico indiano”. En dicho catálogo menciona al Códice Azcatitlan: “...Otro Mapa en papel europeo de 25 fojas, quizás traducido de otro mas antiguo, explica la Historia Mexicana; la venida de sus gentes a la Nueva España; mansiones que hicieron en los lugares, con caracteres de los años y símbolos de los días; la llegada de los españoles, predicación del Santo Evangelio, y ritos de nuestra Sagrada Religión”.(Boturini, 1746, pág. 10).


Hacia la primera mitad del siglo XIX, el códice pasó a manos de Joseph Marius Alexis Aubin, director de la sección de ciencias de la Escuela Normal Superior de París, “quien originalmente llega a México con propósitos de investigación en el campo de la física y la astronomía, pero que al ponerse en contacto con el tema del México antiguo cambia sus intereses, centrándose en la investigación histórica”.(Graulich, 1995, pág. 18) En 1840 Aubin se lleva toda la colección a Francia y la vende a Eugène Goupil y a la muerte de este, es donada a la Biblioteca Nacional de Francia donde se conserva hasta la fecha en la sala de manuscritos orientales, registrado dentro de la colección de fondos mexicanos con el número 59-64.

martes, 28 de junio de 2016

El Códice Florentino

El Códice Florentino
Compendio enciclopédico atribuido a Fray Bernardino de Sahagún (1499-1590) con apoyo de escribanos procedentes principalmente del Imperial Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco; escrito principalmente en náhuatl; y originalmente en cuatro volúmenes, de los cuales sólo se conservan tres que complementan lo registrado textualmente en la Historia general de las cosas de la Nueva España, con datos del mundo gráfico imperante en la tlacuilolli tradicional (arte de la pintura de libros). Técnicamente su formato es el de un libro por lo que para efectos del presente no debemos considerarlo un códice, sin embargo su importancia radica en ser una de las primeras investigaciones sobre las culturas originarias en la década de 1540´s utilizando cierta metodología que en opinión de algunos es precursora de las técnicas moderna en el campo antropológico. Respecto a esta metodología, encontramos una interesante descripción en el sitio oficial de la Biblioteca Digital Mundial (WDL, por sus siglas en inglés) “Sahagún obtuvo la ayuda de dos grupos indígenas importantes: los ancianos (principales) de numerosas ciudades de México central y los estudiantes nahuas y exalumnos del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco, donde Sahagún trabajó durante gran parte de su estadía en México. Los principales respondían cuestionarios que preparaba Sahagún sobre la cultura y la religión, y sus respuestas eran registradas en su propia forma pictórica de escritura. Los estudiantes nahuas interpretaban las imágenes y ampliaban las respuestas, transcribiendo fonéticamente el náhuatl con caracteres latinos. Sahagún luego revisaba el texto en náhuatl y agregaba su propia traducción al español. Todo el proceso llevó casi 30 años y finalmente se completó entre 1575 y 1577 con una copia nueva y completa del manuscrito preparado.”[1] Y Xavier Noguez corrobora esta información en un artículo publicado para Arqueología mexicana: “Sahagún inicia su trabajo a fines de 1575, y hacia fines de 1577 parece haber tenido la versión final.” (Noguez 2012).

Se conoce que el documento llego España en 1580, y es probable que de España se haya enviado a Roma y de ahí a Florencia, Italia, en donde Angelo María Bandini, bibliotecario florentino, realizó la primera descripción cuidadosa del manuscrito, en un catálogo publicado en 1793. El nombre del documento se lo debemos a  García Icazbalceta quien en el año de 1886 le nombra Códice Florentino, en su bibliografía mexicana del siglo XVI.

Alessandra Russo, encargada de manuscritos y libros raros de la Biblioteca Laurenziana comentó a la Jornada el año pasado, que “la figura clave para la sobrevivencia del códice, así como su envío a Florencia fue Rodrigo de Sequera, comisario general de la orden franciscana para la Nueva España y protector de Bernardino de Sahagún. Fue él quien se encargó de la traducción castellana del códice”. (Ortiz, 2013) Estas afirmaciones las realizó basada en los resultados de un convenio internacional firmado en 2008 que permitió el análisis de los pigmentos y las imágenes del códice; a cargo de Clara Bargellini, Diana Magaloni y Alessandra Russo, quien continúa:  “De España, el manuscrito llegó a Florencia entre 1580 y 1588. Lo sostengo porque el inventario privado del cardenal Ferdinando I de Medici (futuro gran duque de Toscana) de 1587, describe un códice con las mismas características del nuestro. Además, al año siguiente, en un nuevo inventario, se identifica una traducción de cinco libros ‘De costumbres de Mexicanos’. Esto significa que Berdinando lo mandó traducir al italiano vulgar, lo que demuestra su entusiasmo por el códice. Probablemente la traducción restante no se logró completar o se perdió. Localicé el manuscrito que tiene la cubierta roja y el emblema cardenalicio Medici en la Hispanic Society de Nueva York, donde se encuentra hoy día. Las motivaciones de fray Rodrigo no pueden verificarse, pero lo debió de haber donado a alguien que sabía que lo cuidaría y apreciaría”. (Ortiz, op. Cit.)

Podemos decir que Francisco del Paso y Troncoso el primero en tratar de descifrar metodológicamente su contenido, en una edición cromolitográfica de 158 láminas. “El trabajo de copiado estuvo a cargo del artista Genaro López. Estas imágenes fueron utilizadas a color o en blanco y negro, en numerosos trabajos posteriores. Fue hasta 1979, cuando el Archivo General de la Nación de México publica una edición facsimilar del códice, que ha impulsado análisis más confiables en torno a la proveniencia iconográfica, formas, colores, ubicaciones y relaciones del material gráfico con los textos escritos.” (Noguez 2012)

En la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia, Italia, el Códice Florentino pertenece a la sección del fondo Mediceo Palatino, números 218-220.




[1] Descripción general del Códice Florentino en el portal de la WDL en: http://www.wdl.org/es/item/10096/#additional_subjects=Florentine+Codex; consultado el 25/4/14